Tarragona

Movilidad

Recelo vecinal en Tarragona contra cargadores de coches eléctricos en parkings por temor a incendios

Conflictos en algunas comunidades de Tarragona, que recelan de las baterías. Se amplían las coberturas de seguros. Los vehículos eléctricos no arden más pero sí generan fuegos más complejos de extinguir y potencialmente más graves

Un cargador de un vehículo eléctrico. 

Un cargador de un vehículo eléctrico. dt

Raúl Cosano
Publicado por

Creado:

Actualizado:

«En Tarragona hemos tenido ya algunos incendios de coches eléctricos y pueden generar un problema muy grande para la comunidad», reconoce Alejandra Vallvé, al frente de Vallvé Seguros. El incremento de la movilidad eléctrica genera varios desafíos, desde el punto de vista de la seguridad, de las coberturas o de la convivencia vecinal.

Lo primero que hay que hacer es desterrar un mito: los coches eléctricos no se incendian más que los de combustión. De hecho, el riesgo, por estadística, es menor, pero sí es cierto que los incendios son más complejos: puede costar más apagarlos, hay un peligro de reignición y, por tanto, la gravedad en cuanto a los daños puede ser mayor. Ese es un punto de conflicto. «Hay vecinos que se oponen, porque tienen miedo de que el incendio sea más grande», explica Vallvé.

Héctor Ruana, gerente de la Cambra de la Propietat Urbana de Tarragona, confirma la existencia de ese rechazo: «A veces nos encontramos con conflictos porque hay vecinos que son reticentes. Saben que un incendio en una batería puede ser un problema grave y lo manifiestan, aunque eso tenga poco recorrido, porque la comunidad no se puede oponer».

"Nuevos riesgos asociados"

La administración también se ha puesto manos a la obra ante el nuevo panorama. El Departament d’Interior de la Generalitat ha publicado una instrucción técnica para abordar este tipo de situaciones. Por delante, un desafío. La instrucción reconoce que «la evolución del sector automovilístico modifica el escenario de los incendios en aparcamientos».

«Hay vecinos reticentes aunque la comunidad no se puede oponer a la instalación», explica Héctor Ruana, de la Cambra de la Propietat Urbana

Por un lado, «el poder calorífico de los vehículos ha aumentado con el uso intensivo de plásticos su composición». Por el otro, «la movilidad eléctrica supone la aparición de nuevos riesgos asociados a las baterías eléctricas y a la infraestructura de recarga de vehículos requerida en los edificios».

Hay tres frentes abiertos: «La capacidad de autocombustión de las baterías eléctricas, la mayor propagación del incendio, la dificultad de llegar con el agente extintor, la generación de gases tóxicos y las posibles reigniciones». Una separación mínima entre vehículos o detectores de incendio son algunas de las medidas que se plantean.

Ruana recuerda que, pese a los reparos de algunos, «ante un vecino que solicite permiso la comunidad no se puede negar, debe permitir la instalación o hacer una comunitaria». Ruana subraya que «a menudo se habla de eléctricos, que hay menos, pero también hay que tener en cuenta los híbridos, con la misma problemática, una batería quizás más pequeña pero susceptible de generar un incendio que cuesta de apagar».

En Tarragona hemos tenido ya varios incendios de coches eléctricos», dice Alejandra Vallvé, agente de seguros

La Cambra de la Propietat Urbana indica que «el único mecanismo de defensa es hacer un análisis y luego una mejora de la cobertura específica de seguro, de tal forma que te asegures de que queda todo bien cubierto. Es importante ir a coberturas de máximos».


Anticiparse a los problemas

Fabián Huguet, presidente del Col·legi d’Administradors de Finques de Tarragona, señala que «en algunos casos se amplían las pólizas de cobertura, como una manera de adelantarse y evitar problemas futuros en caso de incendio». El colegio también vigila que las instalaciones que se realizan sigan la legislación vigente.

Alejandra Vallvé sugiere que «las comunidades tienen que revisar los capitales del seguro, que es la suma asegurada, y ver que los tengan actualizados». Para Vallvé, «el presidente de la comunidad tiene que comprobar que las instalaciones de recarga están hechas dentro de la propia normativa y revisar que los capitales contratados sean los suficientes, que haya bastante dinero ante la casuística de un incendio que puede ser de mayor magnitud, ya que hay unos elementos que agravan el riesgo, como la velocidad del fuego». Es decir, no existe una categoría específica para el incendio de vehículo eléctrico pero sí que hay que asegurar las coberturas.

Por eso hay comunidades de Tarragona que se están protegiendo económicamente ante coyunturas así, sobre todo para evitar afectaciones mayores en caso de siniestro. «Los riesgos varían. Son mayores cuando los controles de calidad son bajos y los materiales no son de suficiente calidad. Entonces pueden generar gases que sean más complicados de abordar», indica Ruana.

«A veces se amplían las coberturas de las pólizas», indica Fabián Huguet, del Col·legi d'Administradors de Finques de Tarragona

Francisco Vallecillos es presidente del grupo de trabajo de movilidad eléctrica del Col·legi d’Enginyers Industrials de Catalunya: «El incendio de baterías no es algo nuevo. Ya lo vemos en móviles o en portátiles. Es un elemento con una densidad energética. Que se incendie un coche eléctrico es más complicado. Lo que ocurre es que es muy difícil apagar una batería».

Los eléctricos no se incendian más pero sí sufren fuegos más difíciles de apagar

Para Vallecillos, «no hay que estigmatizar las baterías eléctricas pero en esta transición en la que estamos es buen momento para poner al día las instalaciones». Este ingeniero opina que «la mayoría no están preparadas, ni para estos incendios ni para otros, por ejemplo en cuanto a sistemas de detección, salidas de humo o aspersores».

Vallecillos explica que «cuando se incendia la batería, se echa agua y se enfría, pero es como si tienes un incendio en la cocina y echas agua en la pared, no lo estás extinguiendo». Entonces «el bombero está apagando realmente el incendio de los plásticos, pero no del interior». De ahí el riesgo de reignición posterior.

"Mucho trabajo por hacer"

Vallecillos considera que «queda mucho trabajo por hacer, pero es normal «que la tecnología vaya más rápido que la regulación».

En cualquier caso, algunas voces consideran que los vehículos con baterías de litio no plantean aún un problema en los aparcamientos. «La repercusión es mínima porque por el momento hay muy pocas instalaciones y coches eléctricos», reconoce César García Calatayud, tesorero del Col·legi d’Agents de la Propietat Immobiliària de Tarragona.

Mientras tanto, la movilidad eléctrica sigue creciendo. Casi la mitad (47,8%) de los nuevos vehículos matriculados durante 2024 en la provincia de Tarragona tienen etiqueta Eco o Cero emisiones, es decir, son vehículos híbridos o eléctricos, según datos de la DGT. Las ventas de vehículos electrificados (eléctricos e híbridos enchufables) representan el 21,31% del mercado total.

tracking