Fiestas
La artesanía, la decoración navideña y las flores: ejes centrales de la Rambla Nova de Tarragona
La Fira de Nadal permanecerá hasta el día 24 de este mes y hasta el 6 de enero la de Artesania.

La Rambla Nova se convierte en un escaparate de productos.
El color rojo, la magia y la artesanía. Estos son los tres ingredientes principales de esta tradición que decora la Rambla Nova de Tarragona en los últimos días del año desde hace décadas. La Fira de Nadal ocupará esta avenida, desde el tramo del Col·legi Teresianes hasta el del Teatre Metropol, hasta el día de Nochebuena. Por otro lado, la de Artesania estará abierta hasta el 6 de enero, ambas de diez de la mañana a nueve de la noche. Mercats de Tarragona se ha encargado de organizar este mercado navideño, trayendo la magia de la Navidad a la ciudadde Tarraco.
Tarragona
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Diari de Tarragona
Este mercado supone un acontecimiento anual muy anelado en Tarragona. Más de uno espera poder comprar sus figuras favoritas para decorar el árbol o el belén o incluso permitirse un capricho hecho a mano y con mucha dedicación.
Son un total de cuarenta y cuatro puestos que pasarán prácticamente todo el mes de diciembre ofreciendo sus productos a todos aquellos amantes de la artesanía y de la Navidad, o simplemente a aquellos paseen por la zona.

El primer tramo de la Rambla lo ocupa la Fira de Nadal, con una ocho de puestos que lo cubren de rojo. Un gran expositor de productos desde figuras como los clásicos Caga Tió, hasta flores, pasando por decoraciones navideñas, puestos de solidaridad animal o uno de algodón de azúcar.
Principales amenazas
Una de las casetas de este mercado navideño es Flors i Tions. José Vicente Fernández, vendedor, cuenta que el producto estrella son las flores de Navidad, la Flor de Pascua. Explica, también, que los vendedores de los mercados al aire libre, pese a tener alta demanda en sus productos, cuentan con ciertas dificultades, como el clima o con la disminución anual del número de casetas.

Pero el clima no es el único enemigo. Glenda Guerrero, propietaria del puesto de artesanía Il·lusions, cuenta que «inevitablemente el mundo digital es el presente actual». En una realidad donde conviven tantas posibilidades de conseguir cualquier tipo de producto sin salir de casa, los mercados sobreviven a esta amenaza de la mejor manera posible.
El valor añadido de las ferias es que son algo eventual, no estamos todo el año.
Pese a esto, Guerrero explica que hay una buena aceptación por parte del público y cree que la temporalidad de las ferias supone un plus.
El valor añadido
El Mercat d’Artesania ocupa la mayor parte del tramo, en el que se puede encontrar todo tipo de productos hechos a mano, como inciensos, atrapasueños, bisutería, velas, jabones y un largo etcétera. Un total de 36 de casetas ofrecen toda una variedad para que nadie se quede indiferente pero sobre todo para que nadie vuelva a casa con las manos vacías.
La gran mayoría de vendedores llevan un cúmulo de años participando en esta tradición. Un ejemplo es Aisha Valls, vendedora del puesto de bisutería Aixarida. Lleva diecisiete años consecutivos formando parte de este acto anual. Otro caso es el de Flors i Tions, con casi tres décadas de participación.

Los puestos como este, que ofrecen bisutería y complementos, tienen la necesidad y la responsabilidad de mantenerse al corriente constantemente de los productos más populares para poder cumplir las necesidades de los compradores. Valora positivamente la experiencia, pues cree que se «tiene que aprovechar la campaña de Navidad».
Los comerciantes consideran este mercado como una buena oportunidad para poder ofrecer su género. Además, ponen todo su empeño en destacar y llamar la atención de todas aquellas personas que pasean por la zona, a través de «paradas vistosas que llamen la atención y productos distintos», explica Aisha Valls.
A mitad del paseo entre las dos ferias, destaca un enorme regalo rojo de Navidad, encargado de brindar ilusión e intriga así como a invitar a entrar dentro de él a todo aquel que quiera saber qué esconde.