Patrimonio
Las obras de la Necròpolis de Tarraco avanzan, pero no está claro cuándo reabrirá
Falta la producción museográfica, que aún no tiene un calendario, por lo que podría retrasarse la finalización

La galería porticada que discurre paralela a la calle Ramón y Cajal constituye uno de los principales atractivos de la futura Necròpolis.
La transformación de la Necròpolis Paleocristiana de Tarraco avanza a marchas forzadas y el cambio que está experimentando el yacimiento junto al Francolí es más que evidente. Cuando está a punto de cumplirse un año desde el inicio de los trabajos que obligaron a cerrar el recinto –que forma parte del conjunto monumental Patrimonio de la Humanidad por parte de la Unesco– ya empieza a entreverse cómo quedará un espacio que no tiene una fecha clara para la reapertura.
Fuentes del Museu Nacional Arqueològic de Tarragona (MNAT) aseguran que las obras que están en marcha avanzan según el calendario previsto. Estas deben acabar el próximo mes de junio, ya que así lo marcan los fondos Next Generation, que financian la intervención. Pese a ello, queda pendiente la redacción del proyecto ejecutivo para la producción museográfica y aún no hay un calendario para que pueda empezarse a trabajar con esta segunda fase.
El Ministerio de Cultura, que es el titular del yacimiento, lo tiene en la agenda y así lo confirmó su máximo responsable, Ernest Urtasun, el pasado 3 de septiembre cuando visitó Tarragona, con motivo de la constitución del Constorci del Patrimoni Romà de Tarraco. Aunque se acelere la tramitación, en junio no se habrá producido la nueva museografía, por lo que a día de hoy es un interrogante qué pasará cuando acaben los obras. Una posibilidad podría ser que se permita el acceso parcialmente a los visitantes, aunque no es descartable que se decida posponer la reapertura hasta que la reforma esté acabada en su totalidad.
El junio acabarán las obras, pero no se habrá producido la museografía
Esta es una decisión que deberá tomar la Agència Catalana de Patrimoni y la nueva dirección del MNAT, que desde mediados de diciembre lidera Elena Juncosa. Ambas partes, junto con el Departament de Cultura, sopesarán en los próximos meses los distintos escenarios, teniendo en cuenta los timings de una museografía que está a la espera de licitarse para que pueda activarse esta parte del proyecto.
Esta nueva museografía es clave para la reapertura del Museu de la Necròpolis, situado en el centro del yacimiento y cerrado al público desde 1992. Según lo previsto, esta dividirá la exposición en tres espacios diferenciados: la gran sala central, que quiere ser un viaje a los años 20 y 30 del siglo XX y al contexto de descubrimiento y excavación de la Necròpolis; la sala perimetral, que adentrará a los visitantes en la historia de la Tarraco fuera murallas y los rituales de la muerte; y la planta sótano, donde se conserva parte del yacimiento.

Se ha retirado una de las cubiertas para producir las nuevas estructuras.
La nueva exposición rendirá también homenaje a la museografía original de los años 30 impulsada por Joan Serra i Vilaró. Así, la parte central quiere recrear el aspecto de la sala en el momento de su inauguración, con el regreso también a este espacio de una de las piezas icónicas: la Nina d’Ivori.
Mientras no se resuelva esta cuestión, sobre el terreno la futura Necròpolis ya empieza a asomar las orejas. El cambio más evidente afecta al lateral de la calle Ramón y Cajal, donde había la antigua rampa de acceso y que, a causa de las obras, mantiene bloqueado uno de los carriles de circulación.
En este extremo ya puede apreciarse la nueva galería porticada, que está llamada a convertirse en uno de los principales atractivos del proceso de rehabilitación que se está llevando a cabo. La estructura prácticamente irá de extremo a extremo del yacimiento y será uno de los puntos neurálgicos de la visita al espacio. Una perforadora de grandes dimensiones ha trabajado intensamente en los últimos meses para avanzar en esta parte de la obra, que ha obligado a reforzar la cimentación para que pudieran colocarse los pilares de la nueva galería.
En la parte más próxima al Passeig de la Independència, donde antes había el lapidario, se ubicará el nuevo módulo de servicios, con la recepción, los baños y el espacio para el personal de la Necròpolis.
Un nuevo espacio expositivo
En cuanto al extremo más próximo a las oficinas del MNAT, esta galería porticada servirá como espacio expositivo, de forma que los visitantes podrán conocer algunos de los materiales que antes estaban en los jardines y que en adelante quedarán a cubierto.
También es más que evidente el cambio desde el Passeig de la Independència, que será la nueva puerta de acceso. Esto implicará una remodelación integral de todo el espacio del jardín, que se convertirá en un parque de acceso gratuito, al que se bajará por una escalinata.

La Necròpolis gana espacio y mejora su accesibilidad
La remodelación incluye generar un sistema de taludes, con el objetivo de mejorar la integración visual en la trama urbana del monumento. Y es que, desde el inicio, uno de los grandes objetivos del proyecto ha sido ‘romper’ este muro perimetral que ejercía como barrera, teniendo en cuenta que en un futuro esta parte de la ciudad está llamada a ejercer una nueva centralidad. Así lo establecían las bases del concurso que se abrió para la rehabilitación y que ganó el equipo tarraconense Urbana Strata, formado por los arquitectos Pau Jansà, Genís Boix, Amàlia Jansà, Eduard Polo, Andreu Pont y Manuel Prieto, además del arquitecto técnico Joan Maria Tomàs y el museógrafo Ignasi Cristià.
Más amplitud
Otro de los grandes cambios que puede apreciarse en este extremo es que con la reforma la parte dedicada al jardín ha ganado espacio, ya que se ha derribado una zona de almacenes de la antigua Tabacalera, de forma que tan solo ha quedado en pie la Nau Motors y la antigua garita.
Finalmente, también en este extremo destaca que desde hace algunas semanas se ha retirado una de las emblemáticas cubiertas. Esta ha sido seleccionada de forma estratégica, ya que debajo no había restos arqueológicos. Pese a ello, servirá como muestra para que puedan producirse las nuevas estructuras que sustituirán unos materiales que desde hace mucho tiempo presentaban evidentes muestras de decadencia y degradación.
Las nuevas cubiertas se producirán respetando el diseño original de Emilio Pérez Piñero, realizado en 1971 y con un nuevo material más resistente a las inclemencias del tiempo. Como testimonio del proyecto original, se mantendrá restaurado el tramo situado junto al Passeig de la Independència.
La inversión supera los ocho millones de euros
La actuación de rehabilitación y reforma que se está llevando a cabo es la más ambiciosa de la historia de la Necròpolis. Esta se está abordando a partir de diferentes contratos, que en su conjunto supera los ocho millones de euros, aportados principalmente por el Ministerio de Cultura a través de los fondos europeos Next Generation.
La recuperación y dignificación de la Necròpolis Paleocristiana de Tarraco era una de las grandes asignaturas pendientes, teniendo en cuenta que este es uno de los yacimientos funerarios más relevantes de Europa.