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El cambio climático ya afecta a la actividad castellera, según un estudio científico

Una investigación de la URV alerta del aumento de temperaturas y de episodios de calor extremo durante las diadas, con riesgos para la seguridad

Els Castellers de Vilafranca fent el 4 de 10 amb folre i manilles en la quinta ronda del Concurs de Castells de Tarragona

Els Castellers de Vilafranca fent el 4 de 10 amb folre i manilles en la quinta ronda del Concurs de Castells de TarragonaACN

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El cambio climático ya tiene un impacto directo en la actividad castellera. El aumento de las temperaturas, los episodios de calor extremo y los cambios en las condiciones ambientales están influyendo en esta práctica tradicional, según un estudio científico elaborado por la Universitat Rovira i Virgili (URV) con el apoyo de Repsol.

La investigación, titulada Reptes del fet casteller davant del canvi climàtic, parte de la constatación de que el incremento de la temperatura atribuible a la actividad humana aumenta la probabilidad de que episodios de calor intensa coincidan con diades castelleras. 

Se trata de un reto añadido para una actividad que se celebra mayoritariamente al aire libre y que concentra sus principales citas entre junio y septiembre, aunque el calendario actual se extiende de febrero a noviembre.

El estudio ha sido impulsado por el Departament de Geografia de la URV en el marco de la Càtedra URV per a l’Estudi del Fet Casteller y analiza el impacto del cambio climático en esta expresión cultural. El análisis del registro histórico de datos meteorológicos entre 1951 y 2023 confirma una tendencia sostenida de aumento de las temperaturas durante las diades de verano.

Según la URV, los incrementos se sitúan entre 0,3 y 0,4 grados por década en municipios con fuerte tradición castellera como Valls, Tarragona o Vilafranca del Penedès, junto con un aumento de los episodios con índices de calor de “precaución” y “precaución máxima”.

Para disponer de datos directos, el equipo investigador instaló sensores de temperatura y humedad en diversas places castelleres durante los años 2024 y 2025. Las mediciones muestran que en la mayoría de los casos se superan los 30 grados, con diferencias significativas entre zonas de sol y sombra y temperaturas más elevadas en las plazas urbanas que en el entorno rural cercano, un efecto atribuido a la isla de calor urbana.

El estudio incorpora también la percepción de los propios castellers, recogida en talleres participativos con 109 personas de 10 colles. Los participantes sitúan el rango óptimo de temperatura entre los 18 y los 25 grados y establecen los 35 grados como un umbral extremo para garantizar la seguridad.

A partir de los resultados, los investigadores proponen medidas de adaptación relacionadas con los horarios, la duración de las diades, los espacios, la hidratación, la vestimenta y la dotación sanitaria, como la generación de zonas de sombra, la garantía de agua fresca o el ajuste de horarios y tiempos de actuación.

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