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30.000 treintañeros de Tarragona sin vacunar

La franja más reacia a campañas contra las drogas es la que más cuesta de inmunizar. Casi un 30% de los de 30 a 39 no tienen ni una dosis a los cuatro meses de haberse abierto la franja

Raúl Cosano

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Personas recién vacunadas esperan en los asientos del Palau d'Esports de la Anella, en Campclar. Foto: Pere Ferré

Personas recién vacunadas esperan en los asientos del Palau d'Esports de la Anella, en Campclar. Foto: Pere Ferré

Casi 30.000 treintañeros en la provincia que no se han puesto ni una dosis. Son los más rezagados y la mayor preocupación de Salut. Hace cuatro meses que se abrió la franja y la cobertura de este colectivo debería ser mucho mayor.

Epidemiólogos y otros expertos reconocen que les ha sorprendido la respuesta de los adolescentes y les ha llamado la atención que franjas superiores de población, en principio más vulnerables, se muestren tan reacias o menos comprometidas. Sobre el estrato de 20 a 40 el epidemiólogo y pediatra Quique Bassat comenta: «No es fácil saber qué pasa. Es un grupo de edad donde posiblemente haya más gente reticente. Creo que es el grupo donde puede haber más apáticos, perfiles que no se oponen a vacunarse pero que no han sentido que les toque aún. Creo que todavía tenemos mucho margen, podemos convencer a mucha gente, haciendo una buena campaña específica para mejorar. Luego, seguro que hay un porcentaje de gente que no cree en las vacunas y ahí no vale la pena intentar convencer. Pero eso es una proporción más pequeña». 

Los de 12 a 15 años han superado en coberturas de primeras dosis a las franjas de 20 a 29 y de 30 a 34 en Tarragona. Los de 16 a 19 años también se han vacunado más que los veinteañeros y los treintañeros, a pesar de que hace menos tiempo que se pueden inocular la dosis. No preocupan, en cambio, las cohortes de más de 40 años, que han superado el 80% de cobertura tanto en primeras dosis como en pautas completas y llevan tiempo estables. 

La apatía o la sensación de invulnerabilidad son factores para los reticentes al pinchazo

¿Esperando para la dosis?

El target crítico está en ese colectivo de los 30. Hay 105.000 jóvenes en Tarragona en esa horquilla, según el INE. Como queda alrededor de un 28% por vacunar, eso quiere decir que son en torno a 30.000 los que no han querido pincharse aún. «Otra posibilidad es que haya habido muchas infecciones en esa franja en la quinta oleada y podría haber muchos casos de gente que tiene que esperar para ponerse la dosis», indica Bassat. Es una de las esperanzas, aunque no parece que la cifra pueda compensar. Desde mediados de julio hasta ahora, los tarraconenses de 30 a 39 años infectados son poco más de 2.000, según cifras oficiales de Salut. Se trata de perfiles que deben esperar dos meses, tras la infección, antes de vacunarse. Esos 30.000 treintañeros son el segmento más abultado en términos absolutos, dentro de los 135.000 tarraconenses de más de 12 años que quedan sin una vacuna en su brazo. A esos 30.000 se añaden, por ejemplo, los 26.000 de 20 a 29 o los 20.300 de 12 a 19, un grupo en el que existe margen de mejora aunque los ritmos, al menos hasta el momento, han sido satisfactorios. 

Conrad Casas, subdirector de Salut Pública en el Camp de Tarragona y las Terres de l’Ebre, alerta del problema: «En estas franjas la percepción del riesgo es baja. Sucede cuando hacemos campañas o formación para prevenir ligadas al alcohol o las drogas. Cuesta mucho llegar a estos perfiles. Es recurrente que piensen ‘yo no tendré el accidente de coche’, igual que ahora piensan ‘si me contagio no estaré grave’». Los mensajes en redes sociales de deportistas intentan convencer y desterrar esos mitos. Estos días, Nàstic y CBT se han unido para promocionar la vacunación, bajo el lema ‘Vacuna’t ara, tu que pots. Per una bona temporada’. 

«Es igual que con el alcohol y la conducción. Hay quien piensa que nunca tendrá un accidente»

Roser Barceló, enfermera del CAP Marià Fortuny y referente de inmunización en Reus, confirma que la vacunación «entre 20 y 34 está muy parada y es muy importante retomarla, porque son jóvenes que se mueven mucho, que salen, o que van a la universidad y a ciclos superiores». Barceló cree que, entre adolescentes, «la influencia de los padres es mayor y son más conscientes del peligro», algo menos habitual cuando se rondan los 30: «En esas edades hay muchos que no quieren vacunarse e incluso, entre los que vienen a pincharse, lo hacen con más reticencias, no están tan convencidos como a lo mejor un chaval de 18».

«Hay que insistir en ese agujero entre los 25 a 45 años, de gente no tan joven, que no se ha vacunado. Hay una capacidad enorme de poner vacunas pero no vemos una movilización y es probable que cuando comience la movilidad, los valores epidemiológicos empiecen a subir. Vemos que la vacunación se ha estancado», indica Àlex Arenas, catedrático de Ingeniería Informática y Matemáticas en la URV. 

«Influye el entorno»

A eso se añade una casuística llamativa y novedosa. «Hay algunos jóvenes de 20 o de 30 que ya han pasado la Covid-19 y, por tanto, les tocaría una dosis, pero prefieren no ponérsela y esperar. Consideran que han generado inmunidad. Eso no sucede tanto a los 40, que tienen otra percepción mayor del riesgo y sí se la ponen. A veces influye el entorno, conocer a alguien que ha pasado leve la enfermedad y pensar que no hace falta vacunarse por eso», cuenta Roser Barceló.

«Hay jóvenes de 20 o 30 que han pasado la Covid, piensan que no se tienen que vacunar y no tienen prisa»

Salut se fija como prioridad en estos momentos dirigirse a la horquilla de 12 a 39 años. «Es fundamental afrontar este otoño de la mejor manera posible y eso es llegando a las mejores cifras de vacunación. El momento de vacunarse es ahora y septiembre es un buen mes, igual que lo era agosto. Queremos una vuelta al curso lo más normalizada posible», añadió Carmen Cabezas, secretaria de Salut Pública de Catalunya.

Hay un último factor positivo pero que juega en contra. La evolución alentadora de la pandemia, que registra en el Camp y el Ebre algunos de los mejores datos desde el verano de 2020, puede hacer bajar la guardia y crear una falsa sensación de que la emergencia sanitaria ha terminado. El Departament de Salut también lucha para desterrar pensamientos de ese tipo. 

«Hay jóvenes de 20 o 30 que han pasado la Covid, piensan que no se tienen que vacunar y no tienen prisa»

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