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A final de curso habrá una propuesta para cambiar la zonificación escolar de Tarragona

Una comisión del Consell Escolar Municipal está trabajando en un nuevo mapa para presentarlo a la Generalitat. La intención es que entre en funcionamiento en el 22-23

NORIÁN MUÑOZ

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La Arrabassada es una de las zonas donde hay más demandas que plazas escolares públicas. FOTO: PERE FERRÉ

La Arrabassada es una de las zonas donde hay más demandas que plazas escolares públicas. FOTO: PERE FERRÉ

Después de años de discusión la zonificación escolar de Tarragona podría, por fin, contar con un mapa actualizado. Actualmente la ciudad está distribuida en siete zonas de influencia y vivir o trabajar en una zona específica, da puntos a la hora de matricularse en una determinada escuela.

Desde noviembre del año pasado una comisión del Consell Escolar Municipal de Tarragona, el Observatori per l’Equitat, trabaja en una nueva zonificación escolar. En la comisión participan, de manera voluntaria, representantes de la escuela pública, de la concertada, profesores, padres y partidos políticos.

Se esperaba que la comisión presentara una propuesta el pleno del Consell que se celebró de manera telemática el martes pasado pero, al final, se decidió dar unos meses de margen para madurar una propuesta que cuente con un mayor consenso.

Se da la circunstancia, además, de que el Departament d’Educació publicará, de manera inminente, un nuevo decreto de admisión del alumnado en el que habrá aspectos que deberán ser tenidos en cuenta a la hora de diseñar un nuevo mapa.

Una propuesta en junio

Durante la celebración del Consell Escolar el concejal de educación, Manel Castaño, señaló, no obstante, que la intención es que el proceso no se quede en suspense por más tiempo y aseguró que en junio de este año, a final del curso escolar, ya deberá haber una propuesta definitiva.

La intención es que los miembros de la comisión se pongan de acuerdo en una única propuesta o que, al menos, reduzcan el número de opciones que, ahora mismo, son una decena. Si, finalmente, no hubiera un acuerdo para una idea única, las propuestas se someterían a votación en el Consell y, la ganadora, se elevaría a Educació que es la que deberá dar el visto bueno.

Aunque en un principio se estaba trabajando con la idea de poner en marcha la zonificación para el curso escolar que viene, ya no dará tiempo, con lo que el nuevo mapa, si se aprueba, entraría en marcha el curso 2022-2023.

Una de los aspectos que deberá solventar el nuevo mapa (el actual lleva más de 20 años sin modificarse) es el hecho de que no se tiene en cuenta el crecimiento urbanístico y poblacional. De hecho. en el mapa actual hay partes del municipio que no aparecen dentro de ninguna zona escolar. Se trata, por ejemplo, de los polígonos industriales, Les Gavarres o el Port. En este caso los padres no pueden alegar que eligen una determinada escuela por proximidad con su centro de trabajo.

En busca de la equidad

Una de las motivaciones para cambiar el mapa son los resultados de los estudios sobre segregación escolar que se han llevado a cabo en la ciudad en los últimos años. El último, el del catedrático de sociología Xavier Bonal, encargado por el anterior gobierno municipal y presentado a finales de 2019, recomendaba dejar las zonas en tres o cuatro. L idea es poder distribuir el alumnado de una manera más heterogénea y no solo por proximidad.

Bonal destacaba, además, que actualmente hay zonas que tienen sobreoferta de plazas mientras que otras ‘expulsan’ alumnos porque no pueden asumir la demanda. Un ejemplo de esos desequilibrios es el que se da en la zona 1, amplísima, donde se encuentran los barrios de Llevant, la zona donde más niños nacen de la ciudad y donde no hay suficientes plazas públicas para absorber la demanda.

El estudio de Bonal se basó en tres indicadores: alumnado extranjero, alumnado con necesidades educativas especiales y con necesidades socioeconómicas. En los tres aspectos las zonas educativas seis (Sant Salvador) y siete (barrios de Ponent) están muy por encima de la media. Por contra, la zona cinco (en torno a Països Catalans, donde están las escuelas PAX, Pràctiques y La Salle) es donde hay menor proporción de alumnos de alguno de estos tres grupos. Le sigue, en el bajo porcentaje de estos tres supuestos la zona cuatro (el nou eixample Nord).

Según su diagnóstico, el 51% de los alumnos extranjeros de la ciudad tendría que cambiar de escuela, hipotéticamente hablando, si se quisiera tener una composición de las escuelas equilibradas.

Entre las propuestas que se han presentado en la comisión que está trabajando en el tema se contempla desde hacer una zona única, hasta mantenerlo todo como está. No obstante, el resto de las apuestas sí pasa por reducir el número de zonas.

Consenso social

Clàudia Aznar, directora técnica del Institut Municipal d’Educació de Tarragona, IMET, apuntaba, tal como lo hacían otros miembros del Consell durante el pleno, que la zonificación escolar es un paso contra la segregación pero no es, ni de lejos, la solución a un problema complejo.

Lo siguiente que habrá que resolver, dice, es ver como se distribuirán los alumnos y los recursos con los que se contará si, por ejemplo, un alumno se tiene que ‘mover’ a una escuela que no es la más próxima para favorecer la heterogeneidad.

Además, insiste en que se trata de un proceso en el que habrá que comunicar muy bien al conjunto de la comunidad para que sea visto como una forma de generar oportunidades y no como un castigo.

En este sentido quiso agradecer el trabajo e los miembros de la comisión, que están haciendo un esfuerzo por ponerse de acuerdo y empleando muchas horas de trabajo voluntario en ello.

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