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A prisión por tener relaciones con menores que conocía en Facebook

Con el incremento de la utilización de las redes sociales, han subido también los delitos relacionados con personas mayores de edad que engañan a adolescentes con fines sexuales
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Los adolescentes cada vez acceden a las redes sociales a una edad más temprana. Foto: Lluís Milián

Los adolescentes cada vez acceden a las redes sociales a una edad más temprana. Foto: Lluís Milián

Utilizaba el Facebook para pedir a las víctimas –cinco en total, todas ellas menores de edad– mantener relaciones sexuales. Una de ellas sólo tenía siete años. Asimismo, se desnudaba en su habitación y realizaba prácticas sexuales, que ‘retransmitía’ a través de la webcam. Ahora, la Audiencia Provincial de Tarragona lo ha condenado a tres años de prisión por un delito de abusos sexuales a un menor de trece años y pagar una multa de 8.100 euros por cinco delitos continuados de exhibicionismo.

Las redes sociales se han convertido en un aliado de los pedófilos que captan la atención de los menores de edad, principalmente para acceder a mantener sexo virtual. Cuando consiguen una fotografía o un vídeo de la víctima, dicho material les sirve de chantaje para que sigan accediendo a sus deseos. Así lo aseguran los Mossos d’Esquadra, quienes reconocen que en este caso su labor preventiva sólo se puede circunscribir a dar charlas en los centros educativos. Uno de los talleres que dan es, por ejemplo, cómo proteger la privacidad en Facebook.

La sentencia, a la que ha tenido acceso el Diari, consta de 138 folios y ha sido escrita por el magistrado Ángel Martínez. Una de las cuestiones que planteaba la abogada defensora es que consideraba ilegal el material impreso que la madre de una de las víctimas había extraído del Facebook de su hija y entregado a los Mossos. ¿Los menores tienen derecho a la intimidad o no? Es la pregunta a la que tenían que poner una respuesta los magistrados de la Sección Segunda. Mientras la mujer asegura que fue su hija quien le dio la contraseña, la joven lo negaba.

En este caso particular, la joven –de 15 años– no vive con su madre sino con unos familiares. Fue otra de sus hijas quien le advirtió de lo ocurrido y acudió a comisaría a denunciar los hechos. Antes había incluso hablado con el acusado, a quien le dijo que se abstuviera de mantener contactos con sus hijas. «La señora  (...) vislumbró una sensación de peligro real y grave para sus dos hijas menores de edad, tanto como víctimas como inclusive con un papel que le pudiera ser responsable de actos ilícitos de naturaleza penal».

Los magistrados consideran que ante estas circunstancias «consideramos que está más que justificada la conducta de la madre, adentrándose en el derecho de intimidad de su hija, siendo preponderante el interés de las menores».

El acusado, Abel R.M., en el año 2012 conoció, en las actividades de una entidad cultural, a una joven, que entonces tenía 15 años. Al poco tiempo le envió una petición de amistad a través del Facebook, la cual fue aceptada por la menor.

A través de dicha red social, el acusado mantenía conversaciones con la menor mediante el chat de comunicación de mensajes de texto. En algunas de dichas conversaciones él realizó varias peticiones a la menor para que mantuviera relaciones sexuales con él. En tres ocasiones, el procesado se desnudó ante su webcam para que lo viera le menor, para seguidamente realizar él prácticas sexuales.

En alguna de las conversaciones, la menor le habló de que tenía una amiga, también menor de edad –después se supo que tenía solo siete años–. Ante ello, el procesado dijo que la quería conocer. En dichos contactos el acusado ya le manifestó a la menor su intención de realizar actuaciones de carácter sexual con dicha menor, por lo que tenían que quedar.

El 27 de octubre de 2012, cuando las menores se encontraban en casa de una de ellas, él les propuso quedar al día siguiente para efectuar prácticas sexuales. El día 28 los tres quedaron en su sitio escondido. Él le dijo a la niña de siete años que se bajase los pantalones, pero ella se negó. Su amiga le dijo que o lo hacía o le pegaba. De nuevo hubo prácticas sexuales.

A otra joven de 16 años le compró ropa interior. Ella le envió tres fotos dichas prendas puestas. Él le pidió en diversas ocasiones quedar, pero ello no quiso. Ante ello, el acusado le envió al menos dos vídeos en los que aparecía desnudo y efectuando prácticas sexuales. También pidió a la joven que se desnudara. Y así lo hizo también con otras menores. Abel R.M. ingresó en prisión el 24 de enero de 2013.

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