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Tarragona ENTREVISTA

Àlex Ossó: "Siempre he querido dejar los fósiles para Tarragona"

Museu d’Història de Tarragona Este tarraconense jubilado y apasionado de la Paleontología ha donado a la entidad un total de 6.394 fósiles encontrados en el territorio y que él ha ido coleccionando y documentando a lo largo de estos años

Jordi Cabré

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Àlex Ossó en uno de los congresos internacionales en los que ha participado. En este caso se celebró en Eslovenia.  FOTO: Matus Hyzny

Àlex Ossó en uno de los congresos internacionales en los que ha participado. En este caso se celebró en Eslovenia. FOTO: Matus Hyzny

Àlex Ossó es un tarraconense de 66 años que ha disfrutado desde la adolescencia de la búsqueda de fósiles. Su trabajo a lo largo de los años no le ha impedido coleccionar todo un material de la zona de Tarragona en un primer momento y luego adquirir otros del resto del mundo. Parte de sus hallazgos, concretamente 6.394 piezas han sido donados al Museu d’Història de Tarragona con el objetivo de poder dar difusión de ellos o formar parte de estudios específicos de estas épocas pretéritas.

¿De dónde le viene esta pasión de recoger, estudiar y coleccionar fósiles?
Mi ilusión y mi pasión ha sido en sus orígenes la montaña y el alpinismo. Pero además me ha gustado siempre la historia natural y concretamente el tema de los fósiles.

¿Puede datar este origen?
Todo se remonta a cuando cursaba tercero de Bachillerato. Unos representantes de una editorial vinieron al instituto y me dieron un álbum de cromos de Historia Natural. Fue el punto de salida de una pasión que fue agrandándose de forma exponencial.

¿Cómo diferenciamos una roca cualquiera de una que tiene uncrustado un fósil?
Es fácil: la forma, los relieves... Luego puedes ir profundizando comparando el fósil que tienes con los libros, enciclopedias que podías consultar para ir perfilando qué animal o vegetal es el que estaba petrificado en esa roca que tenías en las manos.

«El fósil más ‘viejo’ que he recogido sería del Triásico: 240 millones de años. El más ‘joven’ tendría unos 100.000 años, del Pleistoceno»

Conserva el primero que cayó en sus manos. 
Mi padre un día se presentó en casa con un fósil que había conseguido en una finca de Els Pallaresos. Un payés la había localizado y se la entregó a mi padre, que me la regaló. A partir de este momento, el interés por cualquier fósil fue incrementándose. Con el paso del tiempo llegué a identificar el animal y la época. 

¿De qué se trata?
De un erizo de mar. Es un Clypeaster del Mioceno, uno de los fósiles más representativos del Tarragonès.

¿Porqué hay tantos erizos en esta zona?
Eran erizos que vivían en aguas poco profundas pegados a la arena de la orilla. Esta era la composición geológica hace 15 millones de años en esta zona.

Ejemplar de fósil amonites localizado en Llaberia.

¿Cuántos ha recopilado desde aquel erizo hasta hoy?
Miles, no se lo sé decir con precisión. Los tiempos han cambiado.

Explíquese.
Antes uno podía salir al campo, a la montaña y recolectando fósiles. Había mucho material. Cuando podía escaparme, visitaba obras, antiguas canteras, campos labrados... Todos eran escenarios propicios para encontrar fósiles. Hasta que terminó.

¿Qué pasó?
A principios de los 80 del siglo pasado y por espacio de dos décadas aparqué la afición hasta el 2000. Lo hice por motivos laborales.

¿Qué épocas abarcan estos fósiles locales que tiene en su poder?
El más «viejo» sería del Triásico, de unos 240 millones de años. Y el más joven, de unos 100.000 años, del Pleistoceno.

¿Tras este paréntesis de dos décadas cómo vuelve esta pasión por los fósiles?
Recupero el tiempo perdido, pero en esta ocasión me centro en un coleccionismo mundial. Intercambio de fósiles, adquisiciones de cualquier parte del mundo...

¿Se cansó de recorrer el entorno natural de Tarragona?
No exactamente. Pero hay que tener en cuenta que se aprobaron leyes en las que se prohíbe tajantemente coger cualquier fósil. El panorama cambió. Ya no es posible poder salir a cualquier parte, coger un fósil y llevártelo a casa. 

¿Tras este paréntesis, vuelve esta pasión por los fósiles?
Recupero el tiempo perdido, pero en esta ocasión me centro en un coleccionismo mundial. Intercambio de fósiles, adquisiciones de cualquier parte del mundo...

«Encima de la mesa tengo material de Taiwán, Togo, Texas, Pirineos, Francia, Líbano, Bolivia, Brasil... para analizar»

¿Cómo los ordenaba?
Todos los que he recogido de esta zona de Tarragona ya los tenía en cajas y clasificados por grupos. Los guardaba en casa, luego en la de mis padres y ahora en un almacén. Los que he adquirido, también los tengo clasificados.

¿Entonces, es autodidacta? 
Absolutamente. A medida que me sumergía en esta pasión he ido conociendo a expertos en Paleontología de Catalunya, España y del resto del mundo. Y con ellos y la información que hay en bibliotecas y bases de datos,uno ha ido creciendo en conocimientos.

Hasta el punto de publicar en revistas especializadas y enamorarse de los cangrejos del Cretácico.
Me interesaron estos fósiles que se encontraron en su momento en la zona de Els Ports, en Roquetes. Y ahora me he centrado únicamente en intentar clasificar fósiles de cualquier parte del mundo que tengan vículos con los cangrejos.

¿Y esta devoción?
Me gustan por su aspecto. También es verdad que un amigo estaba en un estudio de estos invertebrados y sin pretenderlo me he centrado en este grupo de animales del Cretácico (120 millones de años).

¿Tiene ahora alguna investigación en marcha?
Encima de la mesa tengo material de Taiwan, Togo, Texas, Pirineos, Francia, Líbano, Bolivia, Brasil... con el objetivo de intentar acotar y diferenciar dentro de las familias de cangrejos fosilizados. 

En El Catllar, diente de tiburón (Cosmopolitodus hastalis).

¿Qué ha hecho con los fósiles? ¿Siguen en cajas en su casa?
Casi 7.000 de ellos ya están depositados en el Museu d’Història de Tarragona.

¿Cuándo toma esta decisión de donar parte de su legado?
Desde las primeras cajas que coleccioné y clasifiqué ya tenía claro que se donarían a alguna institución vinculada con la Paleontología. Desafortunadamente no tenemos en Tarragona un museo dedicado a la Historia Natural y por ello, guardé el material a la espera de tiempos mejores.

Hasta que decidió dar el paso.
En estos momentos estoy con este estudio de cangrejos y soy muy consciente de que mis conocimientos son limitados. Por tanto, de todo el material recopilado en estos años alguien puede indagar y sacar provecho si lo pretende. Y es así como planteo de que estén a disposición del mundo de la ciencia, de la docencia. Para poder hacer investigación, doctorado, tesis... el material debe estar depositado y yo lo único que quería era que permanecieran los fósiles en Tarragona.

¿Antes de que se depositaran en el Museu no se planteó ofrecerlo al IPHES?
Hablé con ellos, pero el material que tengo no es uno de los temas prioritarios al que pongan sus esfuerzos. Algunos de los fósiles que les podían interesar ya se los doné hace unos años.

Y el Museu d’Història de Tarragona le abrió las puertas. 
Llevo años con gestiones. Pero hasta la presente legislatura la cosa no había cuajado. Hicimos los trámites para poder hacer la donación y las cajas con los 6.394 fósiles están en las dependencias del Museu. Desde julio de 2020 están en su poder.

¿Qué le gustaría que se hiciera con esa colección?
Sólo que esté a disposición de la investigación y si algún día se considera hacer una exposición aunque sea de una parte de ellos, sería un gran honor.

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