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Arrancan las obras del carril bici educacional de Tarragona

El nuevo eje tendrá unos 2 kilómetros de longitud, llegará a la Avinguda de Roma y está previsto que entre en funcionamiento a lo largo del próximo mes de octubre. Se esperan 2.000 usuarios potenciales

NÚRIA RIU

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Las obras del nuevo carril bici empezaron esta semana en la calle Comas i Maudell. FOTO:PERE FERRÉ

Las obras del nuevo carril bici empezaron esta semana en la calle Comas i Maudell. FOTO:PERE FERRÉ

Los Campus Catalunya y Sescelades suman unos 7.500 estudiantes. Aproximadamente un 30% reside en la ciudad de Tarragona y de estos la mayor parte utilizan el vehículo privado para sus desplazamientos diarios. Teniendo en cuenta estos elementos, alrededor de 2.000 alumnos podrían convertirse en usuarios potenciales del nuevo carril bici, que enlazará en los próximos meses ambos centros. «Son desplazamientos interurbanos a los que se les están proporcionando las herramientas para que dejen el coche», apuntaba Toni Latorre, responsable de Medi Ambient de la URV.

Estas cifras han sido un elemento determinante a la hora de tirar adelante este proyecto. Las obras ya están en marcha. Arrancaron esta semana en la calle Ramon Comas i Maudell, a escasos metros de la zona universitaria de Sescelades. Más allá de los campus, la nueva infraestructura conectará otros dieciséis centros educativos. Con todo, el concejal de Territori, Xavier Puig, destacó que «pensamos que puede tener mucha demanda, sobre todo entre los jóvenes» ya que será «el primer eje de estas características, que dará una respuesta a la movilidad cotidiana del día a día».

El nuevo carril bici consistirá en una plataforma segregada, de 2 kilómetros de longitud y 2,5 metros de ancho. Prácticamente la totalidad del vial discurrirá sobre la calzada, de forma que los coches perderán el espacio, que ganarán las bicicletas y patinetes. Desde la calle Ramon Comas i Maudell, seguirá por Pi i Maragall, hasta llegar al paso elevado de la A-7. A partir de ahí, seguirá por el Camí de Quatre Garrofers, hasta la rotonda de la Avinguda Catalunya, Marquès de Montoliu y, finalmente, llegará a la Plaça Imperial Tarraco. En este punto, el trazado será en forma de media luna, y será el único espacio del recorrido en el que el nuevo eje discurrirá por la acera, junto a la calzada para «dar más prioridad y espacio a los viandantes». Este pasará por delante de la antigua Facultat de Lletres, hasta llegar a la estación de autobuses y la Avinguda de Roma.

En la Imperial acabará el carril bici y los vehículos de movilidad sostenible podrán seguir por los viales laterales, ya que «con el proyecto de Ciutat 30, tendrán preferencia sobre los vehículos». Esto facilitará la conexión con el carril bici de Ponent. En este sentido, el tercer teniente de alcalde destacó que «tan solo nos faltará la zona del puente del Francolí, que lo tenemos ligado con el Estado». Este fue uno de los puntos que se incluyó en el acuerdo por el traspaso de carreteras con el Gobierno de Madrid, que facilitará la ampliación del puente, tanto para los vehículos de movilidad sostenible, como para los viandantes.

Las obras del nuevo carril bici supondrán una inversión de 175.000 euros, después que el Ayuntamiento obtuvo una subvención por parte de la Generalitat que rebajó el presupuesto inicial, que era de 550.000 euros. Los trabajos se prolongarán por espacio de unos cuatro meses, de forma que la nueva infraestructura entrará en funcionamiento a lo largo del mes de octubre.

El vicerrector de la URV Francesc Díaz puso en valor que este proyecto «es un paso más en la descarbonización de la ciudad». En el año 2010 la universidad aprobó un plan de Medi Ambient, el cual preveía la reducción de un 20% de las emisiones de gases de efecto invernadero. Los desplazamientos de la comunidad universitaria están detrás del 90% de estas emisiones.

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