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Assumpta Escarp: «Falta inspección, control y prevención en la química»

Entrevista a la presidenta de la Comissió d‘Estudi del Parlament sobre la Seguretat del Sector Petroquímic

Octavi Saumell

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La presidenta de la comisión parlamentaria, Assumpta Escarp, la pasada semana durante la entrevista con el ‘Diari’. FOTO: OCTAVI SAUMELL

La presidenta de la comisión parlamentaria, Assumpta Escarp, la pasada semana durante la entrevista con el ‘Diari’. FOTO: OCTAVI SAUMELL

El pleno del Parlament de Catalunya aprobó la pasada semana las conclusiones de la Comissió d’Estudi de la Seguretat del Sector de la Petroquímica, creada a raíz del accidente en la planta de Iqoxe del pasado 14 de enero que acabó con la vida de tres personas. El organismo del Parc de la Ciutadella avaló impulsar «cambios normativos» a lo largo de la próxima legislatura para incrementar la inspección, el control y la seguridad.

Han sido nueve meses de comisión, 16 reuniones y 32 comparecientes. ¿Está satisfecha con el resultado?

Sí. Es cierto que se ha alargado mucho ya que estuvimos más de dos meses parados por el confinamiento, pero también fuimos de las comisiones que reiniciamos más rápidamente la actividad. La mayoría de las comparecencias han sido telemáticas, si bien intentamos hacer algunas presenciales... Al final acotamos un poco y hemos logrado el objetivo.

¿El objetivo era determinar qué es lo que ocurrió?

Costó un poco centrarlo. Había tres bloques: 1) ¿Qué estalló y qué pasó en el momento del accidente? Por esto citamos a los vecinos, al comité de empresa y a los servicios de la Generalitat que actuaron, además de la propia empresa; 2) La parte más institucional, tanto el análisis del momento como las propuestas nuevas de actuación, también en materia de Inspecció de Treball; y 3) Todo el conocimiento científico, con los informes encargados, las auditorías, la Taula de la Qualitat de l’Aire...

¿Le ha faltado algo?

Que pudiéramos haber contado con una semana para trabajar conjuntamente con todos los grupos políticos unas conclusiones. Lo cierto es que el trabajo telemático lo ha hecho muy difícil.

Las conclusiones no se aprobaron por unanimidad. Faltó la CUP, que se abstuvo.

Bueno... y el PP por inasistencia. La CUP puso la visión en una cuestión de fondo: el sistema productivo y la existencia del propio polígono y de lo que representa. Lo cierto, sin embargo, es que Vida Aragonès ha trabajado estupendamente, igual que todo el resto de diputados.

¿Cambiaría alguna cosa?

Hombre, me hubiera gustado poder hacer, como mínimo, dos o tres sesiones en Tarragona para estar con los alcaldes y los vecinos. Y también lamento la actitud de la empresa, que no es que haya sido poco colaborativa, sino que ha sido reticente. No sé si creían que éramos un tribunal... ¡Lo que queríamos era colaborar, no juzgar!

¿Por qué lo dice?

En seguida pusieron los abogados por delante... la situación fue muy poco agradable.

¿La situación judicial que vive la compañía Iqoxe fue una excusa para no colaborar con la comisión de estudio del Parlament?

Es cierto que el accidente está en medio de un proceso judicial, y es evidente que tienen todo el derecho a su propia defensa. Yo les expliqué que el objetivo de la comisión era estudiar qué es lo que se puede hacer de cara al futuro. Vimos el informe encargado por la empresa... pero Iqoxe quiso que hablara su representante legal.

El portavoz de Iqoxe, Javier Fontcuberta, afirmó en una entrevista con el ‘Diari’ que la empresa actuó bien y que no cambiaría nada de lo que hizo esa tarde-noche.

Supongo que este es su mecanismo de defensa. Es difícil de valorar, hay varios informes al respecto. Era la primera vez que se hacía ese producto y no se sabía que era explosivo si llegaba a una cierta temperatura. Hay un proceso judicial en el que intervendrán peritos forenses. De todas formas, Iqoxe ya ha dicho que no volverá a fabricar más el producto que se hacía en esa planta... Nosotros no entrábamos en el proceso de producción, sino en que los planes de protección de la empresa estuvieran coordinados con los de seguridad exterior con la población.

«Debe revisarse la legislación y es necesaria más voluntad política. No puede ser que el Govern diga que no tiene 1,2 millones para sensores de un presupuesto global de 46.000»

¿Si la empresa dice que no usará más esa tecnología es que está pasando la responsabilidad a la propietaria americana, no?

Indirectamente sí, pero intentan suavizar las cosas. La jueza necesitará de conocimiento científico para determinarlo...

Hay dos informes sobre lo que sucedió: el encargado por Iqoxe y el del Departament de Empresa. ¿No ha faltado otro de la propietaria de la tecnología?

Es posible, nadie lo solicitó.

Lo digo porque igual serviría para saber si fue un accidente laboral o industrial.

Sí, es cierto. De todas formas, el caso está judicializado y nos hemos centrado en la seguridad industrial y hacer recomendaciones para modernizar la industria.

¿Ve lógico que la nueva planta de Iqoxe se tramitara como un cambio «no sustancial» pese a que se implementó una nueva tecnología?

Si un cambio de tecnología «no es sustancial» para la licencia ya me dirá... Está claro que si era «sustancial» comportaba mucha más burocracia, pero esta burocracia es para tener más garantías.

En las conclusiones ustedes exigen endurecer los controles para este tipo de plantas.

Sí, debe revisarse y poner al día la legislación.

¿Falta control?

Falta control previo, prevención e inspección laboral. Todo está bien regulado, pero no hay quien lo aplique porque no hay inspectores.

¿Qué no se hizo bien esa noche?

No puede ser que la empresa tardara casi una hora en avisar.

¿Las sirenas debían sonar desde el primer momento?

Deben evaluarse cuáles son los mejores mecanismos de aviso para que los conozca toda la población y se pueda actuar en centros comerciales, espacios deportivos... Todo el mundo debe conocer el protocolo, el sistema de avisos y tener el protocolo en las neveras de casa, como pasa en Islandia con los volcanes.

¿Cómo actuó el sistema de emergencias y comunicación?

Fallaron varias cosas. La empresa tardó mucho en informar y hubo contradicciones con la información a la ciudadanía, también problemas de coordinación interna... Los vecinos reconocieron que se ha roto la confianza, y esto no se puede aceptar. La población necesita respuestas y debe haber mecanismos preventivos para que todo esto no se repita.

¿Este accidente se podría haber evitado con las medidas que ahora proponen?

En el informe del IQS se dice que no. En todo caso, con las medidas que se proponen habrá más mecanismos de seguridad, coordinación y atención a la población. También una falta un acción más directa de la AEQT.

¿A qué se refiere?

La asociación debe decidir si solo quiere hacer de lobby o bien apuesta por ejercer de garante de la seguridad.

¿El accidente del pasado 14 de enero supone un punto de inflexión?

Sí. Se ha perdido la confianza de la gente con el sector, y esto es muy grave. Deben mejorarse los planes de comunicación para volver a generar seguridad.

«Me ha decepcionado el papel de Iqoxe en la comisión. No es que fuera poco colaboradora, sino que fue del todo reticente»

¿La química es segura?

Los planes de seguridad y de protección civil cada vez son más acurados, se ha mejorado mucho. Lo que ha quedado claro es que la AEQT debe plantearse que el personal de esta industria necesita formación especializada y que –como dice el auto judicial– no se vale disminuir costes con precariedad laboral y subcontrataciones. También debe repensarse el uso de algún producto.

¿Por ejemplo?

Estamos en medio de los objetivos 2030, con la transición energética y la apuesta por el hidrógeno...

En sus conclusiones instan a bunkerizar las salas de control, piden sensores perimetrales, drones, cajas negras, controles remoto...

Por las características de esta industria pueden suceder accidentes, por lo que se necesita la caja negra para saber qué es lo que pasa si hay una explosión como la de Iqoxe.

¿Cree que todos estos cambios pueden avalarse legislativamente durante el próximo mandato en el Parlament de Catalunya?

Sí, son propuestas muy realistas. Aunque se haya acabado ya la legislatura, la administración de la Generalitat sigue. Hay muchas cosas que el Govern puede ir haciendo, como la Inspecció de Treball, hay expedientes en curso...

¿Es preocupante que el Conseller de l’Interior diga que no hay presupuesto para el Plaseqta?

Sí. Estamos hablando de 1,2 millones para los sensores perimetrales de un presupuesto de 46.000 millones de euros de la Generalitat. Además, los gastos Covid se pagan con los 3.200 millones de los fondos Covid... Seguramente, el conseller Sàmper pecó de falta de experiencia en decirlo. Falta voluntad.

Sàmper (Junts) especificó en la comisión que «el punto débil del Plaseqta es la financiación». ¿Le sorprendió?

Bastante, y más porque el conseller Miquel Buch y la directora general de Protecció Civil no lo ven así. Insistiremos...

¿Fue un error cambiar en 2010 el Plaseqta por el Plaseqcat?

La proximidad es mejor en este tipo de situaciones, y no hablo solo de hacer las reuniones, sino de capacidad de decisión y de coordinación con los alcaldes. La capacidad de reacción será más inmediata con los Bombers, el SEM... Con el Plaseqcat ha fallado todo este tipo de coordinación.

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