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Bares y restaurantes reclaman la regulación de las barras móviles

Los hosteleros y las asociaciones abren un debate sobre un tema que intentará solventar el Consistorio tras la campaña estival
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Imagen de una barra móvil en las fiestas del Barri de l´Albada.  Foto: Pere Ferré

Imagen de una barra móvil en las fiestas del Barri de l´Albada. Foto: Pere Ferré

Guerra a tres bandas. El último decreto que ha sacado el Ayuntamiento de Tarragona sobre la regularización de las comidas populares y la prohibición de barras exteriores de los bares en el calle Sant Domènec por Sant Magí no ha sentado nada bien en algunos sectores. Por una parte los hosteleros se han quejado por el establecimiento de barras móviles que les quitan trabajo. En el otro lado están las entidades y asociaciones vecinales, que demandan más facilidades para organizar fiestas. Todo en una época del año donde fiestas en la calle y gente con ganas de disfrutar son sinónimo de consumismo.

Son fechas que los bares y restaurantes esperan con los brazos abiertos. Sin embargo, a menudo se encuentran con una «competencia desleal» que les dificulta las cosas, según denuncian. Con este nombre apodan a todas esas barras móviles que entidades y asociaciones sin ánimo de lucro establecen en la calle con el objetivo principal de financiarse para poder pagar las fiestas que ellos mismos han organizado.

El tema no es nuevo. «Toda la vida hemos digerido esta práctica, pero ahora para nosotros es importantísimo gozar de los momentos de auge como las fiestas mayores para poder pagar las facturas», declaraba Francesc Vives, gerente de la Associació d’Empresaris d’Hostaleria de Tarragona (AEHT). Y la queja llegó al Consistorio poco antes de la publicación de un nuevo decreto por parte del Ayuntamiento en el que se informa de que se van a poner más trabas para poder hacer comidas populares en la vía pública. Una «mera casualidad» según Josep Maria Milà, concejal de Mobilitat i Urbanisme.

Partidos como la Candidatura d’Unitat Popular (CUP) o Esquerra Republicana de Catalunya manifestaron su desacuerdo con el decreto, argumentando que se enfrenta a la tradición popular. También entidades como la Federació d’Associacions Veïnals de Tarragona (FAVT) mostraron disconformidad con la nueva normativa municipal.

La AEHT quedó satisfecha con el nuevo decreto. Sin embargo, el frente se ha vuelto a abrir durante las pasadas Festes de Sant Magí. Los bares situados en la calle Sant Domènec no pudieron contar con barras móviles. Por ello, iniciaron una recogida de firmas. La prohibición causó revuelo.

 

‘Menos normas, más barato’

Uno de los argumentos más utilizados por parte de los hosteleros es que las asociaciones y entidades que establecen las barras móviles no necesitan «ni la mitad de documentos» que tienen que presentar ellos, comenta Vives.

La documentación que necesita una entidad para instalar la barra móvil es menor que la que necesita un bar. «Pero éste está abierto todo el año y la barra móvil sólo en momentos muy puntuales», sentenciaba Milà. Por otro lado están las quejas que hacen referencia a la competitividad de precios.

Los bares son más caros que las barras de las entidades y asociaciones. «No podemos competir contra ofertas que ofrecen una cerveza y una tapa por dos euros y medio», exclama Vives.

Los gastos de las entidades son muy pequeños en relación a los beneficios que tienen. Los camareros no cobran, son miembros de la misma entidad, por ejemplo. Vives añade que el Ayuntamiento no les da «la oportunidad de poner las barras móviles para aprovechar esas noches con un nivel de afluencia más alto de lo normal».

 

‘El objetivo: cubrir gastos’

Las entidades se defienden. Antoni Peco, presidente de la FAVT, ha cargado contra las medidas que se han tomado desde el Ayuntamiento. «Lo que no puede ser

es que tomen decisiones hablando sólo con una de las partes afectadas», en referencia a la reunión que tuvo el Consistorio con el gremio de hostelería y al posterior decreto.

«Cada vez nos ponen más trabas, más inspecciones para hacer, más revisiones de las instalaciones. No dan ninguna facilidad para celebrar las fiestas de los barrios. Y si ponemos barras es porque sin recursos, no hay fiestas», sentencia Peco.

Más rotundo ha sido Josep Ferrer, principal organizador de una de las fiestas más emblemáticas de la ciudad, las de Sant Roc, pertenecientes al barrio del Cós del Bou. «Si no quieren barras móviles, que paguen ellos la fiesta». Sin embargo ha dicho que «nunca hemos tenido problemas con los bares de la zona, al contrario».

 

‘Decreto y polémica’

La pelota ha pasado a manos del Consistorio. Y el encargado de solucionar el conflicto es Josep Maria Milà, quien afirma que «en cuanto pase la campaña de verano nos reuniremos y decidiremos qué hacer para poder satisfacer ambas partes».

La problemática se ha hecho demasiado grande, quizá, para esperar tanto tiempo. El concejal ha reconocido en declaraciones al Diari que «el tema es complicado. Debemos estudiar cada caso con detenimiento». Ha añadido que «las asociaciones se quejan porque no les ponemos facilidades, pero es que la legislación es cada vez más meticulosa». Al respecto, ha dicho que están «abiertos a llegar a un acuerdo» si es preciso que el Ayuntamiento se encargue de «revisar todas las instalaciones para facilitar las cosas a las entidades».

En cuanto a las quejas de los hosteleros sobre las barras móviles, ha dicho que «los bares sólo pueden poner una barra en el exterior del local si por algún motivo han tenido que retirar la terraza. Lo que no puede ser es que pongan terraza y barra a la vez». Ha prometido que «las soluciones llegarán» pero hay que «mirar con lupa cada situación».

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