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Battestini se salva de la fosa común

¿Dónde están sus restos? El nicho del reconocido médico está abandonado y ahora quieren darle «el sitio que se merece»

Carla Pomerol

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La tumba del médico en el cementerio de Tarragona.

La tumba del médico en el cementerio de Tarragona.

Rafael Battestini fue un reconocido médico que acabó siendo director del Hospital de Santa Tecla. Al finalizar la Guerra Civil Española, las tropas franquistas le fusilaron en la Muntanyeta de l‘Oliva. Su figura fue tan importante que incluso hay una calle en Tarragona –hasta hace unos meses era un parking– que lleva su nombre. La sorpresa llegó hace unos días, cuando desde el cementerio se publicó en prensa un edicto que contenía el nombre del médico. El precepto decía que la tumba de Rafael Battestini estaba abandonada –es decir, no estaba al corriente del pago– y que, por lo tanto, si en el plazo de un mes nadie reclamaba, los restos del médico pasarían a ser propiedad del cementerio.

Por norma general, en estos casos de abandono, los despojos pasan a ser enterrados a la fosa común. Pero no será el caso de Battestini. Su final será bien distinto al habitual, gracias a una parte de la sociedad tarraconense. El primer paso para poder recuperar los restos del reconocido médico y «poder darles el lugar que se merecen» es que estos pasen a ser titularidad de la Fundació Hospital Sant Pau i Santa Tecla, propietaria del cementerio de Tarragona. Para ello, es importante asegurarse de que no hay ningún familiar que quiera hacerse cargo. Esta es la razón por la cual la fundación hizo público el estado de la tumba de Battestini a través de un edicto. 

Si de aquí a un mes nadie ha dado señales de vida, la Fundació Hospital Sant Pau i Santa Tecla y la Acadèmia de Ciències Mèdiques de Tarragona se comprometen a buscar una salida digna para los restos. «Recuperaremos la sepultura y dignificaremos su figura», aseguran desde la fundación, quienes añaden que «intentaremos que Battestini esté en el sitio que se merece como un personaje histórico de la ciudad». 

Entrando al cementerio a mano derecha está situada la tumba del médico. Su aspecto es de total abandono y dejadez. En la lápida pone Familia Battestini Totosaus. Este último es el apellido de su mujer, quien aún figura como propietaria del nicho. El cementerio asegura que la última persona que fue enterrada en esta tumba fue el mismo médico.

Hace unos años, el que fue vicepresidente de la Generalitat, Josep Lluís Carod-Rovira, lideró un homenaje a la figura de Battestini. El año pasado, la Acadèmia de Ciències Mèdiques de Tarragona creó el Premio Battestini, un reconocimiento a la innovación sanitaria.

El divulgador fusilado

El doctor Rafael Battestini y Galup, nacido en Barcelona en 1886, es el iniciador de la divulgación de las ciencias médicas en Tarrragona. Este facultativo se encargó de modernizar la medicina en la ciudad desde su cargo de director del Hospital de Santa Tecla (1927-1937). Su especialidad era medicina interna y elaboró muchos trabajos sobre enfermedades infecciosas. «Quiso modernizar la sanidad en Tarragona y la hizo pública, gratuita y de calidad, cosa que le llevó problemas con los médicos del Col·legi de Metges, quienes preferían que los ciudadanos pagasen para ser atendidos», explica Jaume Benages, presidente de la Acadèmia de Ciències Mèdiques de Tarragona. 

Battestini era muy católico y, durante la Guerra Civil, protegía a personas de los anarquistas, acompañándolas hasta la frontera de La Jonquera. Los anarquistas, finalmente, le obligaron a dimitir como director del hospital. 

Battestini era afiliado a Acció Catalana, un partido catalanista moderado. Al final de la Guerra, alguien le denunció y las tropas franquistas le detuvieron para fusilarlo después a la Muntanyeta de l’Oliva. «Dicen que Battestini  pidió el indulto al Cardenal Isidre Gomà, originario de la Riba y uno de los ideólogos del alzamiento. Battestini era su médico personal, pero Gomà no hizo nada al respeto», recuerda Benages, quien añade que «otra teoría es que dieron el indulto al Col·legi de Metges, quien decidió esconderlo hasta después de la ejecución. El motivo era la enemistad con el doctor Battestini».

Ahora, la Fundació Hospital Sant Pau i Santa Tecla y la Acadèmia de Ciències Mèdiques de Tarragona quieren recuperar los restos del reconocido médico «para darles el sitio que les corresponde», asegura Benages. La idea es reformar el nicho y reubicarlo a otro punto del cementerio que sea más vistoso y asequible.

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