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"Cada día hay tertulia de fútbol y política"

La Pajarita: la papelería y librería de Torreforta que cumple 25 años.

Raúl Cosano

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Juan y Antonio Díaz, en la tienda que regentan. FOTO:  P. FERRÉ

Juan y Antonio Díaz, en la tienda que regentan. FOTO: P. FERRÉ

Entra un señor preguntando cuándo juega el Celta, y luego se va. Quiere saber para cuándo ese partido pendiente contra el Madrid, aunque los gallegos disputan, en realidad, la Liga Europa. Antonio Díaz y Juan Plaza le resuelven la duda. Lo hacen a menudo, porque La Pajarita, la histórica librería de Torreforta, además de vender revistas, prensa, mochilas, chucherías o petardos, es una especie de corrillo para la tertulia. «Hay que estar informados de todo, porque la gente viene y pregunta por cuándo juega el Madrid o el Nàstic», bromea Juan, un madrileño que lleva 52 años en Tarragona.

Él, en septiembre de 1992, abrió el negocio y un año después se sumó su hermano Antonio a la aventura, recién llegado de su Aranjuez natal. Es habitual que a media mañana, entre chavales que van a hacer fotocopias o señoras que compran el periódico, aquí se genere debate. «Se habla de lo que sea pero sobre todo de fútbol y de política. A veces se sube de tono. Nosotros metemos baza a veces, pero cuando entra un cliente al que sabemos que no le gusta el tema, intentamos cambiar, desviar la cosa y poner humor», explica Antonio. Esa charla distendida es reflejo de la esencia del local: una papelería de barrio obrero, de las de toda la vida, de complicidad y cercanía con el cliente. «Aquí vienen familias enteras, críos de tres años que han crecido, se han casado y ahora vienen con sus hijos. Y nos enteramos de todo», cuenta con sorna Juan.

Nada como una mañana aquí para pulsar el latido del barrio. Todo puede pasar: una señora que deja la compra del Esclat aquí para poder ir al Mercadona o una madre apurada, que ha dado vueltas y vueltas por otros establecimientos, sin suerte. «Socorremos los olvidos de los vecinos, somos los últimos de la fila. Nos viene gente que se ha recorrido toda Tarragona, grandes superficies, y que llega y encuentra lo que buscaba. Nos dicen: ‘¡Menos mal que estáis vosotros!’». Eso también se ve en los libros de texto. «A veces no llegamos a los descuentos de las grandes superficies pero en septiembre somos los que más vendemos. Los grandes fallan y nosotros no, porque llamamos a la editorial y nos lo traen. El trato es mucho más directo».

¿Dónde está la clave para aguantar tanto tiempo?. «En los favores. Cuando viene alguien a pedir una cosa, lo hacemos, sobre todo mi hermano. Se puede mover lo que haga falta para encontrar algo, un fascículo, una entrega, lo que sea…», narra Antonio.

En el calor vecinal reside el secreto. 25 años, las bodas de plata, dan para mucho. «Tuvimos unos años muy buenos, pero luego ha venido la crisis. Estos negocios desaparecerán con el tiempo y se perderá el contacto con el vecino y estas conversaciones. Es una lástima», afirma Antonio.

Él, de 62 años, y Juan, de 58, tienen como reto permanecer en el mostrador hasta la jubilación de un oficio que, en cierta manera, está condenado a desaparecer.

Lo suyo ha sido también una lección de resistencia. «No es fácil pasar diez horas diarias juntos y llevar un negocio entre dos hermanos. Pero nos toleramos. Si hoy fallo yo sé que tú a lo mejor fallas mañana. ¡Convivimos más que con nuestras mujeres! Y encima nos hemos ido de vacaciones juntos los dos matrimonios un montón de años», cuentan. Y, para rizar el rizo, siendo Antonio un acérrimo fan del Atlético y Juan del Madrid, una rivalidad sana y amable que aviva a diario esos coloquios marca de la casa.

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