Clara Brull, la optimista desacomplejada

CrónicaEmprendimiento. Clara Brull publica un libro con 62 cosas que no nos enseñan en el cole y jura sin despeinarse que ‘estudiar es fácil’

NORIÁN MUÑOZ

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Clara Brull en su academia de la Part Alta con el libro que acabe de escribir y editar.  FOTO: PERE FERRÉ

Clara Brull en su academia de la Part Alta con el libro que acabe de escribir y editar. FOTO: PERE FERRÉ

Llego a la academia que regenta Clara Brull en la Part Alta con la lengua fuera, sin haber hecho la digestión, en una de aquellas tardes en que todo se tuerce y hay que dar gracias de haber tenido unos minutos para meter algo en el estómago.

Toda esta introducción viene a cuento porque cuando llego al sitio veo dos carteles que anuncian que ‘Estudiar es fácil’. Es el nombre con el que bautizó la academia de repaso e idiomas que abrió en 2014, y ‘Opositar es fácil’, la que arrancó en 2015 para preparar a opositores.

Imposible contenerse: «Nada es tan fácil», le suelto de entrada lo más amablemente que puedo. «¿Sinceramente cree que estudiar es fácil o es todo marketing?». Pero ella no pierde ni la sonrisa ni la frescura. Argumenta que si aprendemos a desgranar la materia en partes más pequeñas y tenemos quien nos lo explique de manera sucinta y precisa «estoy convencida de que es fácil».

Mejor expediente de Catalunya

Me hace pensar en lo que he estado leyendo del currículum de Brull. Es licenciada en ADE por la URV (fue Premio del Colegio de Economistas de Catalunya al mejor expediente universitario) y máster en Gestión de Calidad. En resumen, que sabe lo que es hincar los codos como estudiante. «Me esforcé mucho, pero también me divertía mucho, por eso fue fácil», dice repitiendo su mantra.

Pero, se crea uno (o no) lo de tanta facilidad, lo que sí está claro es que esta emprendedora, nacida en Tarragona hace 36 años, es de las que se empeñan en encontrar oportunidades donde los demás solo pueden ver obstáculos. Un ejemplo es que, además de gestionar las academias y trabajar como consultora, ha descubierto que le gusta escribir. Y, como no encontró editorial para hacer las cosas a su gusto, decidió montarse una propia en la que ya ha publicado «La estadística es fácil» y «EFQM 2020 para Pymes es fácil».

El motivo de la entrevista es que, justamente, este verano publicó su tercer título: «Herramientas para la vida. 62 cosas que no nos enseñan en el colegio».

Reconoce que comenzó a poner en orden sus notas para escribirlo en junio pasado, cuando de repente hubo un bajón «horroroso» en la actividad de la academia que, afortunadamente, ya se ha recuperado. «Otra se habría puesto a llorar, pero yo pensé: esta es mi oportunidad para escribir ese libro que llevo tanto tiempo pensando».

El libro, un manual de contenidos variadísimos, se le ocurrió en la calle, viendo cómo los coches no se apartaban al paso de una ambulancia con la sirena en marcha. «Pensé en las cosas que parecen obvias pero que no nos enseñan o no queremos recordar y me salió la lista de 62».

Por sus academias pasan personas de diferentes edades y perfiles, desde niños de cuatro o cinco años hasta alumnos de 80 años de los cursos de inglés para jubilados. Viendo la trayectoria de unos y de otros ha llegado a la conclusión de que hay numerosos conocimientos y habilidades necesarios para gestionar lo que nos va sucediendo a lo largo de la vida que no se aprenden dentro del sistema educativo.

Algunas de las preguntas a las que responde son: ¿Cómo pido una hipoteca?, ¿Y si se va la luz, hay una fuga o un incendio?, ¿Qué impuestos tengo que pagar?, ¿En que puedo invertir?, ¿Cómo pido una licencia de obras?... Pero aquí no se queda la cosa, «quise incluir desde yoga hasta cosas de dinero», resume. Así pues, también habla sobre cómo respirar, relajarse, manejar la ansiedad... Cuestiones de urbanidad y convivencia, desde dar las gracias hasta cómo circular en patinete eléctrico.

Convertirse en ‘no-quejica’

Pero tal vez el capítulo que más la define es el que dedica al desarrollo personal. Destaca sobre todo la herramienta 40. Aquí explica que la clave «para ser un no-quejica way del Paraguay es detectar cada queja que pasa por tu mente y aniquilarla».

Pese a que habla de manera convincente y ordenada, Brull no consigue, personalmente, hacerme creer que ni estudiar, ni las estadísticas sean fáciles, pero sí me deja la sensación de que para emprender en lo que sea hace falta una buena dosis de «positivismo»; esa palabra que ella usa sin complejos y que a mí me suena un poco a Mr. Wonderful.

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