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Cómo salvar nuestra salud y la del planeta

Consecuencias. La disrupción y sobreexplotación de
los ecosistemas tienen efectos a escala individual y global

Sílvia Fornós

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Foto: getty images

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En medio de la crisis por el coronavirus, los expertos alertan sobre la importancia de salvaguardar la salud planetaria para afrontar los grandes retos que afectan a nuestra salud. La respuesta al por qué debemos actuar, explica Cristina O’Callaghan Gordo, profesora de los Estudios de Ciencias de la Salud de la UOC e investigadora de ISGlobal, «es porque la salud planetaria es el campo centrado en estudiar los impactos sobre la salud humana de las alteraciones en los sistemas naturales, alteraciones causadas por acciones antrópicas y enfocada a buscar soluciones interdisciplinares en los complejos retos que plantea». Sobre cómo se evalúa la salud planetaria, la experta responde que «en las últimas décadas, la salud de los humanos ha mejorado a nivel global, es decir, tenemos una mayor esperanza de vida y se ha reducido la pobreza a nivel global. Estos son indicadores del estado de la salud planetaria».

El problema –apunta Cristina O’Callaghan Gordo–, «es que estos avances se han logrado a expensas de una sobreexplotación de los sistemas naturales, es decir, por un lado hemos mejorado nuestra salud y por el otro se han perdido bosques primarios, la cantidad de agua disponible para consumo es menor, etc.».

¿En qué punto estamos ahora? «Si seguimos la tendencia actual de degradación de los sistemas naturales, que permiten por otro lado que mejore nuestra salud, comenzaremos a ver los efectos negativos de esta explotación», afirma la investigadora de ISGlobal y señala que «hasta ahora, hemos vivido hipotecando el futuro de las próximas generaciones, porque íbamos obteniendo recursos que nos permitían mejorar nuestra salud –comprometiendo la vida de los que vendrán después– pero ya vemos los efectos».

Las consecuencias

Partiendo de la premisa que «nuestro entorno afecta nuestra salud», según palabras de la experta, «si no actuamos de manera urgente las consecuencias serán cada vez más evidentes». Algunos, como los efectos climáticos adversos –más huracanes, más inundaciones o sequías extremas– ya los estamos percibiendo. En el día a día, somos testigos de cómo la contaminación ambiental afecta a nuestra salud. Al respecto, la profesora de los Estudios de Ciencias de la Salud de la UOC enumera «una mayor mortalidad por diferentes causas, problemas respiratorios, problemas de neurodesarrollo en los niños y niñas, enfermedades cardiovasculares, complicaciones durante el embarazo…».

Camino del cambio

En relación a cómo podemos proteger la salud planetaria, a gran escala la experta insta a «un cambio social y económico». «Dos aspectos claves son la transición energética, es decir, pasar de una energía basada en el consumo de combustibles fósiles a una energía que dependa de fuentes limpias y renovables; y el otro aspecto es cambiar el sistema de consumo actual de ‘usar y tirar’, por otro basado en la economía circular; mientras que debemos investigar en tecnología que permita aplicar estrategias de mitigación de los daños que ya se han causado».

A escala individual existen acciones que podemos hacer como –explica la experta– «reducir el consumo de carne roja, ya que tiene un elevado impacto en la degradación de los ecosistemas y de emisión de gases de efecto invernadero, o alargar la vida útil de todo lo que tenemos».

La salud planetaria también se enfrenta al reto de las pandemias. «La disrupción de los ecosistemas y la sobreexplotación de la fauna salvaje para su consumo, favorece que los humanos entremos en contacto con especies salvajes, con las que previamente no teníamos contacto, y esto crea hábitats que facilitan la transmisión de virus entre especies, es decir, virus que son propios de especies salvajes pasan a los humanos», explica la investigadora de ISGlobal y subraya que «en un mundo globalizado, las enfermedades se propagan rápidamente a nivel global».

Movimientos sociales

A nivel social hay más conciencia de la situación actual y como ejemplo –destaca la experta– «existen los movimientos sociales que se han articulado para luchar contra el cambio climático y presionar a nivel político para que se emprendan acciones». Recuerda como en diciembre del año pasado a nivel europeo se presentó el Pacto Verde, como hoja de ruta para realizar la transición hacia una economía limpia y circular y reducir la contaminación. «Ahora, falta ver cómo se materializa el pacto», afirma la experta. Y es que la sociedad, en este ámbito, va por delante de las acciones políticas. «Estamos en un punto en que necesitamos acciones urgentes, no podemos esperar a tener la certeza de que lo que probemos funcionará», asegura Cristina O’Callaghan Gordo. Por último, reafirma que «en cuanto a la salud planetaria, y la crisis climática y ambiental global, son necesarias soluciones y acciones urgentes. Es necesario actuar ya».

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