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Costa Daurada: productos de calidad para saborear el territorio

Sílvia Fornós

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Un sinfín de olores y sabores están presentes en la gastronomía de la Costa Daurada. FOTO: Alfredo González

Un sinfín de olores y sabores están presentes en la gastronomía de la Costa Daurada. FOTO: Alfredo González

El turismo es una experiencia para vivir y disfrutar a través de los cinco sentidos. En la Costa Daurada es posible experimentar el sabor y el aroma de un sinfín de productos de calidad. Se trata de un territorio que permite apreciar la riqueza gastronómica que traspasa la montaña para poner rumbo al mar. Viñedos, olivos, avellanos, almendros, algarrobos o cereales, puertos pesqueros, e incluso los huertos y las plantas aromáticas, forman parte del variado paisaje gastronómico tradicional de la zona.

Patata de Prades.

Los sellos Indicación Geográfica Protegida (IGP) y Denominación de Origen Protegida (DOP) son directamente una garantía de calidad a la hora de deleitarse con una gran variedad de productos agrícolas, aceites y vinos que amagan el sabor del mediterráneo.

Gamba roja de Tarragona.

En palabras de Francesc González, profesor de los Estudios de Economía y Empresa de la UOC y experto en turismo cultural, turismo responsable y turismo litoral, «los sellos IGP y DOP permiten a los visitantes de un territorio asociar el entorno y un estilo de vida con un producto gastronómico de calidad contrastada».

Avellanes de Reus.

Los Calçots de Valls, los aceites de las DOP Siurana, DOP Oli Terra Alta y DOP Oli Baix-Ebre Montsià; las Clementines de las Terres de l’Ebre; la Patata de Prades; el Arròs del Delta de l’Ebre y la Avellana de Reus gozan de una indudable reputación gastronómica.

Consumiendo productos con alguno de los distintivos de calidad, el visitante contribuye a la sostenibilidad del territorio. La riqueza gastronómica de la Costa Daurada también encuentra su razón de ser en otros alimentos destacados.

Aceite de la DOP Siurana.

Del mar a la mesa llega el pescado azul, con marca Q de calidad alimentaria, mientras que la gamba de Tarragona es reconocida como una de las más gustosas del mercado.

También merecen una mención especial las coques de recapte y caprichosos dulces como los carquiñoles de l’Espluga de Francolí, los merlets de Montblanc, las orelletes de la Febró, las enxanetes de Valls, la coca de cerezas de Reus, las galletas Maginet de Tarragona, los cossetans de Calafell o los bufats del Vendrell.

Siete DO de vinos de excelente calidad.

Otro de los grandes placeres gastronómicos de la Costa Daurada son los vinos. La zona de influencia acoge la producción de las siguientes denominaciones de origen: Conca de Barberà, Montsant, Priorat y Tarragona, parte de las DO Catalunya y Penedès, y de la DO Cava, además de la DO Terra Alta en las Terres de l’Ebre.

Como curiosidad, el municipio de Vallfogona de Riucorb (Conca de Barberà) pertenece a la DO Costers del Segre. Destaca la Denominación de Orígen Calificada Priorat, que es la única de Catalunya y una de las dos que hay en todo el Estado, cuyos vinos cuentan el reconocimiento de prestigiosas expertos y revistas especializadas a nivel mundial. «La geografía, el clima y las variedades de uva hacen que los vinos elaborados en Catalunya sean variados entre ellos, pero con un denominador común: productos de calidad gracias a la dedicación y el afán de superación de los productores y elaboradores», destaca el Institut Català de la Vinya i del Vi.

Rutas del vino, catas, maridajes, conciertos, eventos culturales, fiestas y excursiones a pie, en bicicleta o a caballo son algunas de las actividades que invitan a adentrarse en el patrimonio vinícola de la Costa Daurada. El enoturismo se ha convertido en uno de los pilares fundamentales de las bodegas del territorio, que han encontrado en el paisaje, la naturaleza y el patrimonio su mejor aliado. 

Adentrarse en este paisaje significa sumergirse en las viñas del Priorat y de la sierra del Montsant, hasta las llanuras del Camp de Tarragona y del Penedès.

Una experiencia que abre las puertas de un legado arquitectónico que tiene su máximo exponente en las diferentes bodegas modernistas construidas por César Martinell y repartidas por la Costa Daurada en Aiguamúrcia, Alió, Barberà de la Conca, Cabra del Camp, Cornudella de Montsant, Falset, Llorenç del Penedès, Montblanc, Nulles, Pira, el Pla de Santa Maria, Rocafort de Queralt, Santes Creus y Vila-rodona; y por Pere Domènech i Roura en l’Espluga de Francolí y Sarral. Las de Barberà de la Conca, Falset, Nulles, Sarral y Vila-rodona se pueden visitar.

Por todo ello, la Costa Daurada es tierra de vinos. 

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