Cuando el coronavirus cambió nuestro sistema educativo

Una pandemia mundial que derivó en el confinamiento de prácticamentetodos los países hizo que la enseñanza pusiese el foco en el mundo online

Ana Rivera

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Ilustración: Fabián rivas

Ilustración: Fabián rivas

Indiscutiblemente, el 2020 es un año lleno de cambios. Muchos de ellos, casi impensables hasta hace prácticamente unos meses. Como el sistema educativo, donde la formación online ha ganado terreno. Para colegios, profesores, alumnos y padres, la formación online fue la solución en pleno confinamiento. Para empresas y particulares ha pasado a convertirse en la alternativa para poder continuar formándose en tiempos de crisis desde casa. Pero la transformación digital es un proceso paulatino que implica un continuo aprendizaje por parte de todos.  

La UNESCO lanzó hace unos meses un llamamiento para que los centros educativos sean capaces de adoptar recursos de enseñanza a distancia, poniendo sobre la mesa la importancia que estos métodos de aprendizaje pueden desempeñar. En paralelo también ha estado ayudando a implementar programas de educación online a gran escala a todos los países a nivel mundial. Y es que los números hablan por sí solos: el coronavirus está afectando la educación de más 1.500 millones de alumnos y alumnas a nivel mundial. Y es que, según las últimas cifras del 31 de marzo, 185 países han cerrado escuelas y universidades de todo su territorio, perjudicando al 89,4 % de la población estudiantil del planeta.

Términos como e-learning (formación online), webinars (seminario interactivo entre conferenciante y usuario), o plataformas como Zoom, que permiten videoconferencias entre múltiples personas han pasado a formar parte de nuestro día a día prácticamente de golpe. Conceptos y herramientas que hemos adquirido para no dejar que el virus frenase del todo nuestras vidas y que nos facilitan la interconexión entre personas en la distancia obligatoria, tanto para comunicarnos, como para poder seguir trabajando cómodamente o para mantener el aprendizaje y la educación.

‘E-learning’ en la historia
Si bien algunas universidades y academias específicas sí ofertaban la formación a distancia, con la pandemia, el cierre forzoso de todos los espacios y la paralización de todo el país, ha obligado a que todos los centros educativos tengan que adaptarse a esta forma de aprendizaje. Un fuerte crecimiento para un modelo que contaba ya con múltiples adeptos. Y es que, según los últimos datos, en España, 2,5 millones de personas realizaron algún tipo de curso online en 2019 y 250.000 estudian grados o postgrados online, lo que equivale al 15% del total de población universitaria.

En España 2,5 millones de personas realizaron algún tipo de curso online en 2019

Cuentan que la enseñanza virtual surgió a principios de los años cincuenta en EEUU cuando el Pentágono y el Gobierno idearon un método de aprendizaje para los soldados estadounidense repartidos por el mundo. El desarrollo de la informática, sobre todo de los boletines electrónicos a lo largo de esos años, provocó que en la década de los sesenta se consiguiese consolidar el uso de ordenadores con fines educativos. Algo que ya creció exponencialmente con la aparición de los primeros PC personales. En los años ochenta y noventa, el avance en la creación de nuevas máquinas,  diseñadas para almacenar, procesar y transmitir de modo flexible grandes cantidades de información, así como el desarrollo de internet y navegadores fomentó el boom de este movimiento.

La formación online no tardó en llegar a España: a principios de los 90, la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) instauró sus dos primeros máster online en Empresariales y Psicopedagogía. Catalunya se convertía así en pionera, no sólo en nuestro país sino a nivel mundial.  La UOC empezó su actividad en el curso 95-96, con 200 estudiantes en las dos titulaciones mencionadas. Pero a lo largo de todos estos años ha crecido exponencialmente y actualmente más de 200.000 personas forman parte de la comunidad universitaria de la UOC. Ha sabido crecer aumentando y diversificando su oferta formativa y mejorando su modelo educativo, que toma al estudiante como centro de la actividad de aprendizaje.
Lamentablemente, el apoyo público a la transformación digital educativa ha sido muy débil a lo largo de los años, y por eso los centros lo han llevado a cabo de forma independiente. Actualmente, España cuenta con más de diez universidades 100% online y gran parte de las 83 universidades públicas y privadas tienen cursos y másters exclusivamente online.

Pros y contras
Evidentemente es un modelo que, con un virus aún sin vacuna, será esencial en este curso y además cuenta con múltiples ventajas.  Ante todo, el acceso a la educación a todas aquellas personas que, por  circunstancias personales no puedan realizar una enseñanza presencial y la flexibilidad horaria. Esto también permite compaginar los estudios con otras actividades, un contacto constante con el tutor, además de compartir dudas con toda  la comunidad y una amplia oferta formativa. Gracias a la actualización constante de contenidos y materiales, la población está en continua evolución, con un perfil de estudiante más variado y cualificado, lo que convierte a la educación online una formación universal y democratizadora.

Otro punto a favor es que permite el acceso a grandes profesionales de diferentes países que de otra manera sería difícil tenerlos como profesores, lo que aumenta la calidad de las formaciones. 

Una de las ventajas es que la educación online es una formación universal y democratizadora

No obstante, cabe destacar que el profesorado que ya lleva años impartiendo clases y educación virtual reconocen algunas de sus limitaciones, sobre todo aseguran que supone un mayor esfuerzo tanto para ellos como para los alumnos a todos los niveles. Además requiere que los alumnos sepan planificarse adecuadamente para ser capaz de organizarse correctamente el tiempo para gestionar bien tanto el estudio diario como las entregas obligatorias. Eso requiere que también sean muy activos y conozcan en profundidad las herramientas tecnológicas y digitales para no sentirse perdidos durante el curso. Otra contra también es la posible falta de medios en hogares modestos cuyo acceso tanto a equipos como a una red de internet apropiada sigue siendo limitado.

No cabe duda que la tecnología está ayudando a la transformación de la educación y que la formación online ha llegado para quedarse.

Y en 2020 nació la ‘Universidad de Google’

La multinacional estadounidense, especializada en productos y servicios relacionados con la tecnología e internet, se ha lanzado al mundo de la formación.
Este mismo año el gigante tecnológico ha presentado  sus propias titulaciones educativas, retando así a la comunidad universitaria. 
Experiencia de Usuario, Análisis de Datos y Gestión de Proyectos son los tres certificados profesionales que ha presentado Google. Con una duración de seis meses, un coste total de 250 € por título y, según la compañía,  «la misma validez que un grado de cuatro años relacionado con cualquiera de estas tres áreas» ha puesto en jaque al conglomerado universitario de Estados Unidos.

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