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"Cuidar un bonsai es como tener una relación"

Hasta hoy pueden verse en el Moll de Costa 150 de estos árboles cultivados por tarraconenses. Algunos, peculiares

Norián Muñoz

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La muestra recoge unos 150 árboles de aficionados tarraconenses. Foto: pere ferré

La muestra recoge unos 150 árboles de aficionados tarraconenses. Foto: pere ferré

«Es verdad, se neceista mucha paciencia», reconoce entre risas Francesc Giner, vicepresidente de Tarragona Bonsai, cuando se le pregunta por un anuncio de pastillas para dormir que cita la acción de podar un bonsai como «una de esas cosas que haces cuando no puedes dormir».

Pero basta con darse un paseo (la exposición está abierta hasta hoy) por el Refugio 1 del Moll de Costa para ver que, además de paciencia y horas, para cultivar un bonsai se necesita auténtica pasión. Al menos eso es lo que transmite Giner cuando habla de algunos de los árboles más peculiares de entre los 150 que componen la muestra.

Todos los bonsais que pueden verse han sido cultivados por miembros de la asocaición tarraconense. Lo mejor es ir con calma para ver, por ejemplo, la cara que da un olivo centenario, varios almendros, un tipo de árbol que no abunda en los bonsais, un precioso arce japonés o un pequeño pino de apenas seis centímetros. Este último es uno de los más difíciles de mantener, «en dos horas sin la humedad adecada se te puede morir», cuenta Giner.

En la muestra pueden verse además algunos ejemplares de plantas de acompañamiento que, como su nombre indica, pueden exponerse junto al bonsai. Igualmente hay una pequeña muestra de Suiseki, pequeñas piedras que no han sido manipuladas y que con su forma y colores recuerdan a un paisaje o un objeto de la naturaleza.

Uno más de la familia

Ayer, mientras el visitante recorría la exposición, también era posible ver a un grupo de personas concentradas mirando y manipulando cuidadosamente los pequeños árboles que habían traído de casa para seguir las indicaciones del reconocido maestro nacional de este arte, Gabriel Romero.

La afición en Tarragona, como en el conjunto de España, explica Giner, tuvo una explosión en los años 80 que luego fue bajando y que en los últimos años se ha mantenido.

De hecho, la entidad a la que pertenece cuenta con unos 120 socios entre los que no se encuentran, eso sí, muchos jóvenes. Para quienes se quieren iniciar en el arte del Bonsai el maestro Romero dice que lo primero que hay que tener en cuenta es que se trata de seres vivos . Es determinante, por ejemplo, contar con un sitio en el que pueda darles el sol. «Lo necesitan como los peces el agua», ejemplifica. Lo básico, dice, es que la planta esté fuerte, sana, las técnicas vienen después y asegura que no son demasiado difíciles de entener.

Cuenta que «tener un bonsai es como tener una relación», en referencia a que se debe estar atento a sus condiciones y cambios, como aumentar o disminuir la cantidad de agua que necesita en un día u otro del año, «te lo has de mirar».

Explica Romero que en Japón los bonsais son «uno más de la familia, como la mascota», por lo que se crea una relación muy estrecha.

Quienes deseen pueden asistir esta mañana enre las 11 y las 13 horas a una charla sobre el mundo del bonsai y agunos de los ejemplares significativos de la exposición. El cierre de la muestra, que es gratuita, será a las ocho de la tarde.

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