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De padre a hija: el futuro de lo que un día fue la pizzería Cal Peter del Cós del Bou

Part Alta. Aina Martínez coge las riendas del negocio y lo transforma en una taberna de moda

CARLA POMEROL

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En primer plano, Aina Martínez. Detrás, su padre, Peter, en el local del Cós del Bou. FOTO: PERE FERRÉ

En primer plano, Aina Martínez. Detrás, su padre, Peter, en el local del Cós del Bou. FOTO: PERE FERRÉ

Peter Martínez, el propietario de la mítica pizzería de la calle Cós del Bou, anunciaba en junio que se jubilaba tras 33 años dando de comer a los tarraconenses. La noticia caía como una jarra de agua fría para todos aquellos que han crecido entre aquellas cuatro paredes. Peter explicaba que la Covid-19 había acelerado la decisión. Todos pensábamos que el Cós del Bou quedaría un poco más huérfano. Pero no era así. Su hija, Aina Martínez, de 27 años, ha movido cielo y tierra para que las puertas de la Pizzería Cal Peter no cerrasen de manera definitiva. Pese a que Aina no hará pizzas de avestruz ni tendrá una colección de cervezas colgada del techo –como su padre–, esta joven promesa está dispuesta a tirar adelante el negocio. Cal Peter pasa a llamarse La Treva y deja de ser una pizzería para ser una taberna con los mejores vinos y cervezas de la ciudad.

La etapa de Peter al frente del restaurante ya había terminado y la idea de la familia era traspasar el negocio cuanto antes mejor. Pero la crisis general derivada de la Covid-19 no lo ha puesto nada fácil. Mientras tanto, a su hija Aina, una idea loca le rondaba por la cabeza desde hacía tiempo. «Cuando mis padres me dijeron que cerraban, algo se me rompió por dentro. Es un restaurante en el que ellos han puesto dinero, tiempo y, sobre todo, amor», explica Aina. Cabe recordar que esta joven tiene 27 años y sus padres regentaban el negocio desde hace 33, lo que significa que Aina ha nacido y crecido entre esas cuatro paredes del Cós del Bou.

Le propuso a su padre ponerse al frente, cambiando, eso sí, el modelo de negocio y haciéndole un lavado de imagen al local. Hace dos semanas, esta joven emprendedora levantaba la persiana por primera vez. «Mi idea es ofrecer vinos y cervezas del territorio, acompañados de tapas frías, como quesos y embutidos. Todo productos de proximidad», apunta Aina, quien destaca que «lo que no quiero cambiar es el trato que mis padres han tenido siempre con los clientes». Y es que Peter y su mujer Fina siempre han conseguido que los clientes se sintieran en su casa desde el primer momento. «Siempre me ha gustado mucho esta manera tan cercana de tratar a la gente. Quiero mantenerlo y conseguir lo que ellos han conseguido», añade la joven.

Aina ha cambiado el interior del local. Ni galería de arte, ni cervezas colgadas, ni hélices de las motos náuticas de Peter. Todo con un toque de estilo minimalista. El negocio abrió hace dos semanas y la idea de Aina es caminar poco a poco, pero sin pausa. Tiene mil proyectos en mente, como por ejemplo, promocionar la Tapa del día. «Primero quiero ver la reacción de la gente, cómo se toman este cambio y, a partir de aquí, innovar», dice la joven. La nueva taberna se llama La Treva. «Es un buen sitio para hacer un parón del trabajo y de los problemas y venir un rato, a tomar algo para desconectar», añade.

Para Peter y Fina ver cómo su hija trabaja duro para tirar adelante aquello en lo que ellos han puesto tanto amor durante tantos años, es un orgullo. «Nosotros le damos consejos, pero sabemos que lo hará muy bien», asegura Peter. A Aina le sobra ilusión y ganas. La esencia de Cal Peter jamás se perderá.

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