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Del enfado a la operación diálogo

El parlamento de seis minutos del alcalde no incorporó ni un solo reproche al Gobierno Central por el reciente aplazamiento del evento, sino que destacó la "lealtad institucional que hemos tenido desde 2011"

Octavi Saumell

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El alcalde Josep Fèlix Ballesteros, ayer, dando explicaciones a la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría. Foto: Pere Ferré

El alcalde Josep Fèlix Ballesteros, ayer, dando explicaciones a la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría. Foto: Pere Ferré

Como si no hubiera pasado nunca nada. Como si hace poco más de 150 días la organización de los Juegos no hubiera sufrido la vergüenza y el semiridículo de tener que aplazar la celebración del evento deportivo por la falta de financiación por parte del Estado. Como si los responsables municipales no hubieran tenido que sudar sangre para poder tirar hacia adelante la organización de los Juegos de 2017 que, finalmente, se llevarán a cabo en junio de 2018. Al contrario, Josep Fèlix Ballesteros (PSC) no realizó ayer ni un sólo reproche, ni una mínima crítica a los representantes del Gobierno en su visita a la ciudad.

Sorprendiendo a propios y extraños, ésta fue la actitud que mostró ayer el máximo representante municipal durante la breve intervención –de sólo seis minutos– que ofreció en el Pretori Romà para escenificar el esperado acuerdo para que el Estado garantice económicamente la celebración de los Juegos que se iniciarán dentro de menos de 14 meses.

Durante su discurso, Ballesteros estuvo realmente un poco «pelota» y aseguró «dar fe de la lealtad institucional mostrada por parte del Estado desde el 15 de octubre de 2011», día en el que Tarragona fue designada ciudad organizadora de los Juegos en Mersin (Turquía). El alcalde no debe recordar la presión que tuvo que hacer su gobierno municipal en verano de 2015–junto al diputado de Unió Democràtica, Martí Barberà– para que las cuentas estatales de ese año incorporaran una partida económica para la celebración del evento. De hecho, el presidente del Comité Olímpico Español (COE), Alejandro Blanco, llegó a enviar una carta al alcalde en verano de 2015 en la que le advertía de la fragilidad en la que se encontraba la organización de los Juegos, debido a la falta de pago por parte del Estado.

Especificando en la amnesia mostrada ayer por parte del alcalde, Josep Fèlix Ballesteros tampoco realizó ninguna mención al aplazamiento del evento, que se concretó oficialmente el pasado mes de noviembre. De hecho, en una entrevista publicada el pasado 9 de noviembre por este periódico, el alcalde dijo que el Gobierno Central «ha hecho el ridículo» con la falta de financiación de los Juegos. Ayer, sin embargo, al alcalde se le pasó por alto ese «detalle».

La sala, un mal presagio

Sea como sea, Ballesteros pensó que ya no era necesario mirar hacia el pasado, por lo que debió preferir mirar hacia el futuro. Sin embargo, la sala en la que se llevó a cabo la firma del convenio –en el Sarcòfag d’Hipòlit de la Torre del Pretori– no genera, precisamente, buenos augurios.

Y es que en ese mismo emplazamiento se firmó el 30 de marzo de 2014 el acuerdo entre la entonces federación de Convergència i Unió y el PSC para tirar hacia adelante la ley que, teóricamente, debía permitir desencallar el proyecto de BCNWorld.

En ese encuentro tomaron parte Pere Navarro –entonces Primer Secretari del PSC– y Artur Mas –como President de Convergència i Unió–. Apenas tres años después, se da el caso de que ninguno de los dos está ya en la primera línea política. Es más, de hecho la federación nacionalista ya ha pasado a mejor vida, mientras que el proyecto de ocio que entonces comandaba el tarraconense Xavier Adserà ha sufrido una gran modificación.

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