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Desde el ‘todo vale’ hasta las ‘patrullas de padres’

Los expertos dan recomendaciones: a los chicos hay que darles autonomía, pero los padres no pueden abandonar el control

Norian Muñoz

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Desde la adolescencia, los jóvenes ya consumen bebidas de alta graduación. FOTO: ALFREDO GONZÁLEZ/DT

Desde la adolescencia, los jóvenes ya consumen bebidas de alta graduación. FOTO: ALFREDO GONZÁLEZ/DT

«El verano puede ser un buen momento para ayudar a nuestros hijos e hijas a manejar (o a estrenar, en algunos casos) su responsabilidad y autonomía. Pero como adultos, no podemos dar la imagen de que todo vale porque es verano».

Así lo reconocen desde el Servei de Prevenció de les Adiccions de la Conselleria de Serveis Socials del Ayuntamiento de Tarragona. Señalan que en verano los chicos van a tener más tiempo libre y «hay que marcar también unas normas y límites que les permitan disfrutar, sin distorsionar la convivencia familiar».

Apuntan que tenemos que adaptarnos a la edad de nuestros hijos e hijas e ir aumentando la autonomía y la responsabilidad. «No pondremos los mismos límites a nuestros hijos si tienen 14 años que si tienen 17».

Siete recomendaciones

Para abordar el tema con los adolescentes proponen siete recomendaciones:

1. Pactemos horarios de salida y de vuelta a casa.

2. Pactemos espacios donde aceptaremos que vayan (fiestas locales, discotecas…). Dependiendo de la edad, podemos pactar también momentos de encuentro a lo largo de la noche.

3. Ayudémosles a pensar cómo irán y cómo volverán.

4. Interesémonos por los otros/as jóvenes que acompañarán a nuestros hijos/hijas.

5. Recordemos que las sustancias, aunque sean legales (alcohol y tabaco), pueden tener afectaciones a nivel físico sobre nuestros hijos e hijas: afectarán antes a un organismo en crecimiento, que a uno que ya está desarrollado del todo.

6. Dejemos claro qué pensamos de las sustancias y seamos coherentes entre lo que decimos y lo que hacemos.

7. Tengamos confianza con ellos y ellas, pero expliquémosles qué consecuencias puede tener el no cumplir lo pactado.

En resumen, una de las claves para evitar el inicio y el consumo problemático es conseguir que los padres no renuncien a su rol.

El ejemplo de Reikiavik

En la capital de Islandia, Reikiavik, cada fin de semana, padres de diversos vecindarios emprenden un paseo a pie de dos horas para inspeccionar los lugares frecuentados por los jóvenes.

Podría parecer una ocurrencia, pero es una más de la serie de medidas que ha tomado aquel país y que dan resultados. La clave es una mezcla de estudios científicos, implicación de los padres y una amplia oferta de actividades deportivas, culturales y lúdicas para los chicos.

Así, mientras en promedio, el 80% de los jóvenes de 16 años de Europa ha probado alcohol alguna vez, en Islandia solo lo ha hecho el 35%. Es, además, el único país en el que más de la mitad de los jóvenes se abstiene totalmente de ingerirlo.

Desde hace unos años Islandia ha exportado su modelo a través del programa Planet Youth, en el cual Tarragona participa y gracias al cual ya se han realizado dos grandes encuestas.

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