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El 40% de ingresados en Tarragona están en la UCI

La provincia registró cinco hospitalizaciones en intensivos en 24 horas, mientras sumó una defunción más con los contagios a la baja

Raúl Cosano

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Pasillo del Hospital Verge de la Cinta de Tortosa, durante la pandemia.  FOTO: ICS EBRE

Pasillo del Hospital Verge de la Cinta de Tortosa, durante la pandemia. FOTO: ICS EBRE

Tarragona registró ayer un incremento de cinco personas más en la UCI por coronavirus, un aumento que rompe la lenta pero constante tendencia a la baja de hospitalizados. Pese a eso, la situación en general va mejorando aunque la presión hospitalaria sigue siendo alta. Casi un 40% de los ingresados por Covid-19 en la provincia están en la UCI. Hay seis menores de 40 años y 11 que no han cumplido los 50.

Son cifras más o menos habituales cuando se ha dejado atrás el pico de una ola pero que muestran todavía una situación comprometida para los sanitarios, que han encarado un verano muy difícil marcado por el agravamiento de la pandemia en un contexto de vacaciones y de plantillas con menos efectivos.

De los 105 ingresados por efectos del SARS-CoV-2 en Tarragona, 41 de ellos están graves y requieren cuidados intensivos. Estas unidades están volcadas en gran medida en la contención de la pandemia, puesto que la Covid-19 sigue siendo la causa principal de hospitalización de agudos. El 52% de los pacientes en la UCI en el Camp y el Ebre son de coronavirus. Son 41 del total de 78, mientras que hay que tener en cuenta que 37, ese 48% restante, forman parte del grupo de las otras patologías, que exigen todavía más a unos trabajadores sanitarios ya exhaustos física, mental y emocionalmente, cuando se ha cumplido 15 meses de pandemia.

Mientras tanto, sigue el goteo de defunciones. Ayer se sumó una más en el Camp de Tarragona. Por tanto, desde que se empezó el recuento, en marzo de 2020, han perdido la vida en Tarragona 1.372 personas (1.185 en el Camp y 187 en el Ebre). Salut notificó ayer un descenso del número de contagios, del riesgo de rebrote o la incidencia acumulada, lo que muestra que la situación se está estabilizando progresivamente.

Donde sí se ha experimentado una clara progresión ha sido en la atención primaria, ya mucho más descargada, una vez ha quedado atrás la cresta de contagios de esta imprevista oleada veraniega. En la última semana las visitas a los CAP de la provincia vinculadas a la Covid-19 han bajado un 23%, al pasar de 7.430 en siete días a 5.721. Aún está más claro el descenso si se compara con mediados de julio, en el pico de la ola, cuando el número de visitas se disparaba más allá de las 19.000, tres veces más que en la actualidad. Ese boom de contagios, la mayoría de ellos jóvenes, incrementó exponencialmente la necesidad de diagnósticos y tensó a los sanitarios como nunca antes en la pandemia.

Un último dato: en la pasada semana ha habido 425 positivos sintomáticos diagnosticados por antígenos. En la misma semana de julio el dato fue de 2.088.

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