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El Consistorio estudia que la Casa de la Festa vaya al párking Jaume I

El proceso de participación determinó que el uso preferido del espacio sería el cultural o el social
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La Casa de la Festa, que está situada en la Via Augusta, fue inaugurada el 31 de mayo de 2008. Foto: Lluís Milián

La Casa de la Festa, que está situada en la Via Augusta, fue inaugurada el 31 de mayo de 2008. Foto: Lluís Milián

El Ayuntamiento de Tarragona se plantea trasladar la Casa de la Festa al agujero donde, inicialmente, debía construirse el polémico párking Jaume I. Según ha podido saber el Diari, ésta es la primera posibilidad que el equipo de gobierno (PSC) ha puesto sobre la mesa tras conocer los resultados de la encuesta ciudadana que se llevó a cabo entre los pasados 3 y 25 de marzo.

Así lo confirmó a este periódico la concejal de Cultura, Begoña Floria (PSC), quien indicó que el posible traslado del recinto –que se encuentra en la Via Augusta desde el 31 de mayo de 2008– «es una posibilidad que se está empezando a valorar», ya que podría aprovecharse la mudanza para convertir el infructuoso agujero «en el gran espacio de la fiesta de Tarragona».

 

Un 23% quiere uso cultural

La posibilidad de trasladar la Casa de la Festa a la Part Alta se enmarcaría, teóricamente, de lleno en la voluntad expresada por parte de las 239 personas que participaron en la encuesta para decidir el uso del emplazamiento que, hasta hace poco, debía ser para el aparcamiento.

Según las cifras que el pasado jueves hizo públicas el Consistorio, el 81% de las 239 personas que votaron en la iniciativa se decantan porque el equipamiento se destine a usos públicos, así como que sea una instalación multifuncional. En concreto, el 23% de los encuestados se decanta por una utilidad cultural, una opción seguida por la asociativa (16%), educativa (16%), social (13%) y de ocio (13%). «Consideramos que la Casa de la Festa podría encajar perfectamente con estos resultados», remarcó Begoña Floria tras analizar los resultados con el alcalde de Tarragona, Josep Fèlix Ballesteros (PSC). Se da la circunstancia, además, de que esta propuesta fue la que hace meses ya puso sobre la mesa la Associació de Veïns de la Part Alta antes de que se llevara a cabo el proceso participativo.

Asimismo, otro 14% de ciudadanos se decantan por las opciones comerciales, deportivas, municipales y hoteleras, mientras que otros 10 tarraconenses (ni el 2% del total) quieren que sea un párking.

Otra de las preguntas de la encuesta era sobre la actividad que allí debería llevarse a cabo. En este sentido, la opción que recibió más apoyos (65) fue la de los talleres, que fueron seguidos por las exposiciones y congresos, con 29 votos, y los espectáculos (28).

Asimismo, los encuestados también consideran, mayoritariamente, que debería ampliarse el actual centro cívico que hay en el interior del espacio. Paralelamente, los participantes también piden dejar tal y como está –o como mucho ajardinar– la superficie del equipamiento –donde hay una plaza– un espacio público que los ciudadanos mantendrían o disminuirían su actual altura. Por otra parte, por lo que se refiere a los usos de esta plaza situada frente al Rectorat de la URV, los participantes la destinarían al paseo y al ocio.

 

‘Un espacio de referencia’

Con todos estos resultados, Floria está convencida de que el agujero podría convertirse en un «espacio museístico de referencia de la cultura popular de la ciudad», ya que la actual sede de la Casa «se quedó a medias» y, en el futuro, en el Jaume I «podrían llevarse a cabo ensayos de las entidades y muchas más actividades que ahora no se pueden hacer». Entre otras circunstancias, el agujero del Jaume I tiene mucha más superficie que la de la actual Casa de la Festa, ya que mientras que ésta tiene 825 metros cuadrados, el polémico espacio destinado –en teoría– para un aparcamiento cuenta con unos dos mil.

Asimismo, otra de los objetivos que se plantea el gobierno municipal es que el futuro Jaume I «sea un centro de recursos que, por ejemplo, permita a los más jóvenes o estudiantes encontrar videos históricos de las entidades de la cultura popular».

En esta línea, el futuro centro «no estaría pensado sólo para guardar las bèsties, sino que sería un equipamiento multifuncional, que pudiera acoger reuniones y exposiciones».

Floria indicó, sin embargo, que se trata de una idea «aún embrionaria» y que, en caso de poderse llevarse a cabo, se ejecturaría «a medio plazo».

De momento, en breve se hará público el pliego de cláusulas para convocar el concurso público para escoger, en julio, a los cinco finalistas que desarrollarán un proyecto para dar utilidad al polémico espacio. Cada uno de los cinco finalistas será subvencionado con 1.500 euros y, a finales de año, se hará una exposición pública y se organizará un nuevo proceso participativo para decidir la idea ganadora. Se calcula que el uso definitivo del recinto se conocerá a principios de 2016 o, lo que es lo mismo, en un año.

 

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