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El Estado hará el carril bici hasta La Móra para traspasar la N-340 a Tarragona

El Consistorio quiere que el tramo entre la Savinosa y La Móra se integre a la ciudad y presente un aspecto mucho más urbano

Octavi Saumell

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El Consistorio quiere que la antigua N-340 sea una zona en la que los peatones y las bicicletas tengan más protagonismo que el coche. Foto: lluís milián

El Consistorio quiere que la antigua N-340 sea una zona en la que los peatones y las bicicletas tengan más protagonismo que el coche. Foto: lluís milián

El Ayuntamiento de Tarragona y el Gobierno Central han llegado a un principio de acuerdo para que la antigua carretera Nacional N-340 pase, por fin, a manos municipales. Según ha podido saber el Diari, a principios de 2017 se firmará el convenio entre ambas administraciones que permitirá que el tramo que discurre entre las rotondas de la Savinosa y La Móra cambie de propietario y sea asumido por parte de la corporación local, que pretende dotar a ese espacio de un aire mucho más urbano y convertir la vía en la futura Rambla de Llevant donde los peatones y las bicicletas tengan un papel mucho más protagonista que los vehículos.

Se trata de una operación que lleva años negociándose, sin que hasta la fecha se haya podido sellar por escrito. El punto de conflicto ha sido la indemnización que el Consistorio solicita al Ministerio de Fomento para compensar, en parte, los gastos que ocasionará el mantenimiento de la vía. Hasta el año 2011 el ejecutivo de Madrid pagaba a las administraciones municipales para que éstas asumieran la propiedad de las carreteras, pero desde la entrada al gobierno de Mariano Rajoy (PP) esta posibilidad dejó de existir. Esta novedad complicó de manera importante las conversaciones, ya que –por ejemplo– en el año 2008 el Ayuntamiento rechazó una oferta del ejecutivo estatal de 2,2 millones de euros y de 825.000 euros en septiembre de 2011, justo antes del cambio de gobierno.


Obras en vez de dinero
Con la presidencia de los populares se estancaron estas negociaciones, hasta el punto que en varias ocasiones el entonces concejal de Urbanisme, Carles Castillo (PSC), las llegó a dar por rotas, ya que reiteraba la voluntad municipal de cobrar por kilómetro asumido.

A lo largo de la pasada legislatura, la buena relación entre los representantes municipales y el subdelegado del Gobierno Central, Jordi Sierra (PP), –ahora técnico del Consistorio pero que podría volver en breve a ser el máximo representante del Estado en la provincia–fue clave para acercar posturas. En este sentido, hace meses se pactó un paquete de actuaciones en el que se acordó que, en vez de indemnizar con dinero, Madrid compensaría al Ayuntamiento con la mejora de varias vías para que fueran recepcionadas por parte municipal.


‘Está bien encaminado’
Una vez resuelto el escollo económico, el problema surgió por la falta de un gobierno estable. Además, la situación de provisionalidad en la que se encontraba el Gobierno sufrió un doble revés añadido. El primero, que la exministra de Fomento –Ana Pastor (PP)–dejó su responsabilidad para pasar a presidir el Congreso de los Diputados, a la vez que el exsubdelegado Jordi Sierra se fue de la administración central y su puesto pasó a ser ocupado por parte del subdelegado de Barcelona, que alternó las dos responsabilidades.

Ahora, con la concreción del nuevo ejecutivo, éste es uno de los primeros puntos que los representantes municipales han puesto sobre la mesa. De hecho, el Subdelegado del Gobierno accidental en Tarragona, Emilio Ablanedo (PP), ha confirmado recientemente al Diari que «existen conversaciones bien encaminadas para resolver el traspaso de las carreteras», y añade que estas negociaciones «se enmarcan dentro del espíritu de cooperación que existe entre el Ayuntamiento de Tarragona y el Gobierno de España que busca dotar a Tarragona, entre todos, del mejor legado de los Juegos del Mediterráneo».

«El nuevo carril bici y el adecentamiento de las carreteras son proyectos que se miran con mucho aprecio desde el Ministerio de Fomento» concluye el máximo representante del Gobierno del Estado español en la provincia.


Una ‘vía de paisaje’
La idea del Ayuntamiento es la de asumir la recepción del tramo de Llevant de la N-340 para integrarlo más a la ciudad y que tenga un aspecto mucho más urbano, de forma que deje de ser una carretera para que pase a ser un paseo con un aire más ciudadano. La puesta en marcha en junio de 2009 de la autovía A7 ha desafectado mucho la circulación por la zona.

De hecho, los técnicos municipales elaboraron en el año 2011 un primer esbozo de lo que debe ser la nueva N-340, cuya prioridad era la de configurar una vía paisaje, ya que con la puesta en marcha de la autovía A7 el tráfico de vehículos bajó de manera considerable.

La previsión es la de usar los 18 metros con lo que cuenta actualmente la calzada y el arcén. En ellos está previsto que haya dos carriles para los coches (uno en cada sentido de circulación), dos para las bicicletas (ídem) y una parte importante para los peatones. En el proyecto se prevé que los árboles tengan un papel importante. En total, se prevé la ubicación de unos cien ejemplares en cada lado de la futura vía urbana.

Asimismo, el Ayuntamiento irá de la mano del Institut Català d’Arqueologia Clàssica (ICAC). Por ello, también se habilitarán varias zonas de descanso en las cuales el ICAC instalará paneles informativos sobre el origen y la historia de la zona, y se adaptará el pavimento y habrá imágenes virtuales de la vía que conectaba Tarraco con la capital del imperio romano. Estos espacios tendrán unos 80 metros cuadrados y se situarán cada 200 metros a partir de la Torre dels Escipions. Este proyecto contó, además, con el visto bueno de la Federació de Veïns de Llevant.

La construcción de esta esperada Rambla de Llevant sería el eje central para articular la zona que tendrá una mayor expansión a lo largo de las dos próximas décadas. Esto es lo que se establece en el nuevo Pla d’Ordenació Urbanística Municipal (POUM), que prevé la construcción de dos grandes barrios en la zona más cercana al litoral, como son la Vall del Llorito y la Vall de la Budallera. Esta apuesta permitirá lograr uno de los grandes objetivos del nuevo POUM: ligar mejor el centro de la ciudad con su perímetro, empezando, por la zona más cercana a las playas.

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