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El Serrallo se queda ‘encerrado’ durante los eventos deportivos

Los vecinos se quejan porque no pueden entrar ni salir del barrio cuando se celebran carreras en la zona y los restauradores aseguran que los clientes no tienen acceso a sus locales

Carla Pomerol

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Cursa de Sant Silvestre, que empieza en el Serrallo.

Cursa de Sant Silvestre, que empieza en el Serrallo.

Vecinos y restauradores del Serrallo aseguran que cada vez que se celebra un acontecimiento deportivo en el Moll dels Pescadors es imposible acceder al barrio. Se refieren a carreras, triatlones y bicicletadas, entre otras actividades de este estilo. Para garantizar el buen funcionamiento de estos eventos, se cierra el paso de la mayoría de accesos al barrio y los vecinos y propietarios de restaurantes están hartos de tener que aparcar fuera del Serrallo o no poder salir de su casa el domingo por la mañana. «Cuando se lleva a cabo un acto, quedamos totalmente incomunicados», explican vecinos y restauradores. Esta es la opinión de la mayoría de los serrallencs, aunque hay otros que aseguran que solamente se trata de tener un poco de paciencia.

«¿Porque siempre que se celebra un evento deportivo, se hace en el Serrallo? ¿Porque no lo hacen en la Rambla Nova?», se pregunta Francisco Tules, vecino del Serrallo, quien añade que se cierra de puente a puente y no hay manera de poder llegar a casa. Los accesos al barrio marinero de la ciudad son tres. Se puede entrar por el puente de la Petxina –la continuación de la calle Pere Martell–, por el puente conocido como el de la Independència –que es la prolongación del paseo Independència– y, por último, por el Moll de Costa, la zona de los Tinglados. Aunque el presidente de la Associació de Veïns del Serrallo, Ferran Diago, explique que «desde hace un tiempo, se abre, como mínimo, un carril de circulación para poder entrar y salir del barrio», los vecinos aseguran que, en la mayoría de los casos, se ven privados de entrar al barrio. 

Puente de la Petxina
El puente de entrada al barrio marinero, conocido como el de la Petxina, es uno de los que queda totalmente cerrado al paso.

‘No había manera de salir

Este es el caso de José Antonio Torres, un vecino del Serrallo que hace aproximadamente un mes llegó tarde a su puesto de trabajo porque «no había manera de salir del barrio». Torres relata que «salí de mi casa con tiempo y me hicieron dar vueltas por las calles de la Part Baixa de la ciudad hasta que me cansé. No había manera de acceder a la autovía de Salou. Finalmente, aparqué el coche en el puente de la Independència y le dije al Policia Portuària que ya estaba bien de tomarme el pelo». El problema, según los vecinos, es que los agentes cierran las calles «de una manera que no tiene lógica y que contribuye a maximizar el malestar». Ramón Núñez, otro vecino del Serrallo, explica que «aquí no puedes encontrarte mal el domingo, porque no puedes ni ir a urgencias ni puede venir a buscarte una ambulancia. Lo digo por experiencia. Quedamos incomunicados».

Pero no todos piensan igual. Pere Josep Núñez, también vecino del barrio, propone tener un poco de paciencia. «No siempre dejan una salida, pero no pasa nada. Dejamos el coche fuera y listo», explica. En esta misma línea, Laura Suárez, vecina que acaba de aterrar al barrio, asegura que «siempre se quejan de que nunca hacen nada en el Serrallo, pero cuando lo hacen, lo critican. No hay quien los entienda». 

Pedalada
Algunos actos son organizados por el Ayuntamiento.

Los restauradores

Los restauradores del barrio también se quejan casi en bloque, porque los empleados no pueden acceder al puesto de trabajo y «los clientes se ven empujado a irse a otro lugar, ya que les hacen esperar hasta que pasen todos los atletas», explica Josep Rosario, presidente de la recientemente estrenada Associació de Restauració i Comerç del Serrallo (ARCS) y propietario del bar New City Serrallo. Los restauradores piden que se limiten estos eventos deportivos y se repartan en otros puntos de la ciudad y exigen a los organizadores que, cuando elaboren el itinerario, dejen una salida libre e informen adecuadamente a los restaurantes y vecinos.

Por otro lado, los propietarios de los locales aseguran que este tipo de actos deportivos, como las carreras, no aportan nada de beneficio económico  a los restaurantes. «Los acompañantes de los atletas les pueden ver en cualquier tramo, no necesariamente en el punto de salida. Lo único que hacen es utilizar los lavabos, porque no se quedan ni a hacer el vermut ni a comer», asegura Rosario. En la mayoría de estas celebraciones, tampoco se puede acceder en el parking de 405 plazas, situado a la entrada del barrio.

Algunos vecinos y restauradores también reivindican que los agentes de la Policia Portuària tampoco facilitan la situación, «ya que la mayoría de veces no te informan sobre por donde puedes pasar o aparcar», explica un vecino, quien añade que «nos dicen que está cerrado y que no saben cuando se acabará la carrera para poder abrir el paso a los vehículos». Por otro lado, Xavi Veciana, del restaurante Xaloc, opina que las quejas son la consecuencia directa del poco trabajo en el barrio y que «no hay para tanto, se trata de cinco o seis veces al año».

Minimizar las afectaciones

Hace unas semanas, los restauradores del Serrallo se reunieron con el presidente del Port de Tarragona, Josep Andreu, para traspasarle algunas de las quejas y reivindicaciones del sector. La del difícil acceso durante los actos deportivos era una de ellas. La institución portuaria es consciente de este problema histórico y saben que cada vez que hay un evento de estas características, la herida vuelve a abrirse. Es por esto que el presidente del Port, Josep Andreu, asegura que «a partir de ahora, cuando se celebren actos deportivos, explotaremos mejor el kilómetro 0, es decir, la zona del rompeolas». Además, Andreu se compromete a cortar las calles el mínimo de tiempo posible. El próximo domingo 18 de junio, el Serrallo volverá a vivir una jornada deportiva, con la tercera edición de la Cursa de RAC1, que empezará en el Moll de Pescadors y acabarán en el Port de Tarragona. Los vecinos ya tiemblan y ya preparan algún plan para salir de casa antes de las ocho de la mañana y no encontrarse las calles cortadas.

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