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El ahorro energético en las escuelas de La Secuita tiene recompensa

Alumnos y profesores participan en un proyecto para reducir la factura eléctrica. Con lo que han dejado de gastar tendrán un presupuesto adicional para material escolar

Núria Riu

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Los alumnos de la escuela Guillem de Claramunt de La Secuita han aprendido a ahorrar energía en el último año.  Foto: DT

Los alumnos de la escuela Guillem de Claramunt de La Secuita han aprendido a ahorrar energía en el último año. Foto: DT

Apagar las luces cuando los niños salen de clase, cerrar bien las puertas y ventanas y no dejar encendida la calefacción durante la noche. Son pequeñas acciones cotidianas con las que han aprendido a convivir los alumnos de las escuelas de La Secuita y que ahora les permitirán disponer de unos fondos extraordinarios para adquirir material escolar.

La iniciativa se ponía en marcha en enero del año pasado. El Ayuntamiento planteó un reto a los escolares: si reducían el consumo energético, la administración local abonaría un 50% del importe ahorrado en la factura para que los alumnos decidieran en qué querían gastar este dinero.

En la escuela Guillem de Claramunt, el proyecto se presentó al comité ambiental y los delegados verdes fueron los encargados de plantear el proyecto a sus compañero para que se implicasen. «Tenemos un encargado de apagar las luces que es el responsable de controlar que no se queden encendidas», explica la directora de la escuela, Elisenda Vives. Una parte de las aulas están en el inmueble que se construyó con la ampliación de la escuela en 2010, de manera que la climatización no presenta excesivos problemas. Y es que, éste ha sido otro de los aspectos que han cuidado los alumnos. «Precintamos las ventanas para evitar cualquier fuga de aire y reducimos unos grados la temperatura», sigue explicando la directora. Además, el centro ha ido sustituyendo las bombillas tradicionales por leds, a medida que tenían que cambiarse.

También han participado en la iniciativa el jardín de infancia Els Guillemets. En este caso, la responsabilidad ha caído principalmente en los profesores. «Está claro que tienen una edad en la que aún no puedes transmitir unos valores, pero de alguna manera, cuando estás tomando unas medidas para el ahorro energético o de agua, se lo estás transmitiendo de forma indirecta. Para ellos eres un modelo, y lo captan», explica su directora, Maria Rosa Barreto.

El ahorro energético que han conseguido los dos centros supera a los mil euros

Los padres valoran muy positivamente este proyecto. «Ha sido una experiencia enriquecedora, porque ha conseguido implicar a los alumnos y que tomen conciencia», manifiesta la profesora de la AMPA de la escuela Guillem de Claramunt, Anna Grau.

Este mes de enero, tenían que comprobar si el trabajo realizado conseguía sus resultados, y así ha sido. Entre los dos centros, el ahorro energético en el último año ha sido de 1.065,75 euros, mientras que la factura del gasóleo ha crecido respecto al año pasado –por el incremento económico del carburante–. Y, dado que los litros se han reducido, la administración local ha corregido el precio, como si este aumento no se hubiese producido, en reconocimiento al esfuerzo realizado. Con todo, los alumnos han conseguido que la administración local se ahorre 1.365 euros. En el caso de la escuela Guillem de Claramunt la cantidad que recibirán será de 614 euros, mientras que los niños de Els Guillemets tendrán una partida de 68 euros adicional.

«Las escuelas no representan el principal gasto en materia energética, sino que lo son las bombas de los pozos, pero sí que son unos espacios que están abiertos durante muchas horas del día y por los que pasa mucha gente, de forma que es más sencillo concienciar a los vecinos y que puedan verse unos resultados», asegura el alcalde, Eudald Roca.

Ahora se iniciará un proceso participativo para decidir en qué se gastan el dinero

Ahora ya se ha puesto en marcha la segunda parte del proyecto. Los delegados verdes han sido los responsables de presentar los resultados y toca decidir en qué se gastarán estos recursos. «El centro ya tiene esta filosofía de dejar que sus alumnos decidan y esto, en cierto modo, ayuda a que se hagan mayores», considera la presidenta del AMPA.

Se abrirá un proceso participativo y los alumnos decidirán en qué quieren invertir estos ahorros. «Estamos pendientes de la votación, pero supongo que será algo para el recreo o a nivel informático», avanza Vives.
Todas las partes están seguras de que quieren seguir con esta iniciativa y, aunque el ahorro cada vez será más bajo, a los niños y niños de La Secuita les encantan los retos.

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