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El autobús de Ballesteros puede morir de éxito

El análisis. La gratuidad en el servicio puede suponer un incremento de usuarios que rebaje los estándares de calidad. Ahora la nota media es de ocho

Núria Riu

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La empresa municipal de transporte mueve alrededor de nueve millones de usuarios al año.  FOTO: dt

La empresa municipal de transporte mueve alrededor de nueve millones de usuarios al año. FOTO: dt

El alcalde Josep Fèlix Ballesteros iniciaba la campaña electoral el mismo día en el que anunció que se presentará de nuevo como cabeza de lista del PSC para optar a la reelección. El líder socialista proponía transporte público gratuito a partir del año que viene. Eso sí, tan solo para los tarraconenses. 

Ha sido un golpe de efecto importante para un candidato que juega con ventaja. Si quiere puede hacerlo a partir de mañana mismo y de esta forma siempre podremos decir que Tarragona ha tenido el transporte gratuito antes que París, que también se está planteando impulsar esta medida.

Es muy positivo que finalmente el transporte público irrumpa en una campaña electoral. Es habitual que se hable de infraestructuras, no de servicio, que es lo que finalmente acaba facilitando (o no) la vida a las personas. 

La  gratuidad del transporte público es un tema del que se está empezando a hablar en algunas de las principales ciudades de Europa. Tallin, la capital de Estonia, fue pionera. Alemania probará esta medida de forma paralela en cinco ciudades para «combatir eficazmente la contaminación», mientras que Dunkerque (en el norte de Francia), fue pionera en el país galo. 

La gratuidad del autobús se pone encima de la mesa cuando hace cuatro meses y medio el personal de la EMT convocó una huelga

Ballesteros se pone a la altura de Anne Hidalgo. La alcaldesa de París también va a hacer de éste su baluarte de cara a las municipales de 2020. Sin embargo, allí ya se está trabajando en el tema y el pasado mes de julio se anunció que se impulsaría una consulta para que los parisinos se pronuncien sobre si apuestan por la gratuidad total o la parcial. De hecho, está previsto que los resultados se den a conocer este viernes, cuando se presentará un estudio académico para replantearse la financiación del transporte público.

La cuestión está en encontrar la solución al rompecabezas de cómo obtener el dinero para financiar este servicio. 

El presupuesto de la EMT para este ejercicio es de 14,5 millones de euros. La aportación municipal para sufragar el servicio supera los 9,2 millones de euros y, con la pérdida de ingresos por la venta de billetes, deberá hacerse un esfuerzo adicional cuyo alcance se desconoce pero que superaría el millón de euros. Todas estas cifras se ponen encima de la mesa cuando hace cuatro meses y medio el personal de la EMT convocó una huelga que, por primera vez, dejó a Tarragona sin autobuses. 

Uno de los temas que los trabajadores pusieron encima de la mesa era la antigüedad de la flota. El último autobús que se había comprado es de 2008 y la media de edad de los vehículos es de quince años, llegando los más viejos a veinte años de antigüedad. El conflicto se resolvió con el compromiso de impulsar un plan de inversión para renovar los vehículos. Y, según afirmó la presidenta de la EMT, Begoña Floria, «a partir del año que viene habrá una inversión de un millón de euros anuales para empezar la renovación». 

Cualquier iniciativa a favor de la gratuidad supondrá un incremento de los usuarios que hará morir de éxito el transporte público en la ciudad

¿Con la gratuidad de los billetes esto sigue adelante? Los servicios tienen un coste y si no queremos que se rebajen los estándares de calidad no hay demasiadas alternativas. Se ha acabado el regalar al pueblo. En la última encuesta de satisfacción los usuarios valoraron el servicio de forma global con un ocho. Hay líneas que necesitan más frecuencias, debería plantearse si hay que impulsar algunas nuevas y los vehículos seguirán haciéndose viejos. Cualquier iniciativa a favor de la gratuidad supondrá un incremento de los usuarios que hará morir de éxito el transporte público en la ciudad. ¿Por qué en lugar de regalar el autobús no destinamos este dinero a mejorar la movilidad de verdad?

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