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El ayuntamiento de Tarragona prohíbe las fiestas musicales en los chiringuitos

Establecimientos y músicos se quejan de las nuevas normas que, si se incumplen, pueden acabar con la retirada de la concesión

Norián Muñoz

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Imagen de archivo de una fiesta musical en un chiringuito de Tarragona el año pasado, cuando todavía no existía el decreto. Foto: pere ferré/DT

Imagen de archivo de una fiesta musical en un chiringuito de Tarragona el año pasado, cuando todavía no existía el decreto. Foto: pere ferré/DT

El Ayuntamiento de Tarragona ha dictado un decreto este año en el que prohíbe expresamente «llevar a cabo cualquier actividad extraordinaria de tipo musical (excepto la música de fondo ambiental)» en los chiringuitos del municipio, por lo que advierte que se denegarán todos los permisos para estas actividades y que el incumplimiento comportará sanciones y será incluso motivo de «revocación de la autorización del chiringuito y/o denegación de la prórroga del mismo». 

El ayuntamiento alude a que la Ley de Costas dispone que «sólo se podrá permitir la ocupación del dominio público marítimo terrestre para aquellas actividades o instalaciones que, por su naturaleza, no puedan tener otra ubicación». 
Y aunque el decreto es del mes de mayo, no ha sido hasta la llegada de la temporada fuerte de verano que los establecimientos han comenzado a ver el alcance real de la medida. «Es una putada para el negocio», resume el dueño de los establecimientos, a quien le parece que la medida del ayuntamiento es demasiado restrictiva y está haciendo pagar a justos por pecadores. 
Se refiere a que el año pasado, y así lo admiten desde le ayuntamiento, se convocaron algunas fiestas en las que se sobrepasó el aforo permitido y hubo quejas por parte de usuarios y vecinos por el volumen de la música de los chiringuitos.
 El dueño de otro chiringuito  también reconoce que ha habido conflictos por los llamados ‘vermuts electrónicos’ que, además, han traído problemas de limpieza que achaca a la falta de civismo de los usuarios «que han dejado la playa hecha un Cristo». 
Reclaman claridad
No obstante, consideran que las medidas son muy restrictivas y uno de ellos echa de menos más claridad en lo que se considera música ambiental. En su caso no le dieron permiso para la actuación de una banda de blues durante la verbena de Sant Joan «mientras en la playa había particulares en la arena con sus barbacoas y su música a todo trapo con equipos más potentes de los que pueda tener yo. Además llamamos a la Guàrdia Urbana para dejar constancia y no vinieron... Yo sólo quiero un poco de música agradable para acompañar la cena, no una macrofiesta, pero ya no sé a qué atenerme», apunta.
A este mismo establecimiento sí le han permitido otras actuaciones, siempre con músicos sin  amplificadores que comenzarán en breve, pero sigue reclamando más claridad en los criterios. Desde el ayuntamiento explican que desde la entrada en vigor del decreto se han denegado dos peticiones y se denegará, de momento, otra más. Además han impuesto una sanción a un local por incumplir el decreto. Tambén aclaran (mirar texto adjunto) lo que contemplan como música ambiental.
Músicos preocupados
Además de los locales también se han visto indirectamente afectados los músicos. Carles Vergés, músico, programador y secretario de la Asociación de Músicos Profesionales de Tarragona, explica que las restricciones que se imponen a los chiringuitos son un reflejo de las dificultades que tienen los músicos para tocar en vivo en vía pública en la ciudad durante todo el año, «y eso que muchos se han reinventado para poder tener espectáculos acústicos, sin amplificadores», explica. Asegura que en lo que va de año el consistorio habría denegado permiso para unas 60 actuaciones musicales en directo en diferentes puntos de Tarragona. 
En muchos casos, explica, la respuesta es el silencio administrativo y además tarda tanto que resulta imposible planificar las actuaciones.
El clima de inseguridad de los empresarios, explica, no beneficia en nada a los músicos. «Entendemos que se trata de gente que ha invertido mucho dinero y tiene miedo de que les llegue una multa de 3.000 euros o de que le quiten la concesión». Considera que, con normas claras, es perfectamente compatible una buena relación con usuarios de establecimientos y vecinos.
Las relaciones entre chiringuitos y vecinos no siempre han sido fáciles. Cambrils, por ejemplo, decidió limitar los decibelios hace dos años y otros municipios, como el de Castelldefels, que también impuso limitaciones, han sido denunciados en los tribunales por los vecinos por incumplimiento, aunque en el pasado Sant Joan permitieron a los locales superar los decibelios. 

El Ayuntamiento de Tarragona ha dictado un decreto este año en el que prohíbe expresamente «llevar a cabo cualquier actividad extraordinaria de tipo musical (excepto la música de fondo ambiental)» en los chiringuitos del municipio, por lo que advierte que se denegarán todos los permisos para estas actividades y que el incumplimiento comportará sanciones y será incluso motivo de «revocación de la autorización del chiringuito y/o denegación de la prórroga del mismo».

El ayuntamiento alude a que la Ley de Costas dispone que «sólo se podrá permitir la ocupación del dominio público marítimo terrestre para aquellas actividades o instalaciones que, por su naturaleza, no puedan tener otra ubicación».

Y aunque el decreto es del mes de mayo, no ha sido hasta la llegada de la temporada fuerte de verano que los establecimientos han comenzado a ver el alcance real de la medida. «Es una putada para el negocio», resume el dueño de los establecimientos, a quien le parece que la medida del ayuntamiento es demasiado restrictiva y está haciendo pagar a justos por pecadores.

Se refiere a que el año pasado, y así lo admiten desde le ayuntamiento, se convocaron algunas fiestas en las que se sobrepasó el aforo permitido y hubo quejas por parte de usuarios y vecinos por el volumen de la música de los chiringuitos.

El dueño de otro chiringuito también reconoce que ha habido conflictos por los llamados ‘vermuts electrónicos’ que, además, han traído problemas de limpieza que achaca a la falta de civismo de los usuarios «que han dejado la playa hecha un Cristo».

Reclaman claridad

No obstante, consideran que las medidas son muy restrictivas y uno de ellos echa de menos más claridad en lo que se considera música ambiental. En su caso no le dieron permiso para la actuación de una banda de blues durante la verbena de Sant Joan «mientras en la playa había particulares en la arena con sus barbacoas y su música a todo trapo con equipos más potentes de los que pueda tener yo. Además llamamos a la Guàrdia Urbana para dejar constancia y no vinieron... Yo sólo quiero un poco de música agradable para acompañar la cena, no una macrofiesta, pero ya no sé a qué atenerme», apunta.

A este mismo establecimiento sí le han permitido otras actuaciones, siempre con músicos sin amplificadores que comenzarán en breve, pero sigue reclamando más claridad en los criterios. Desde el ayuntamiento explican que desde la entrada en vigor del decreto se han denegado dos peticiones y se denegará, de momento, otra más. Además han impuesto una sanción a un local por incumplir el decreto. Tambén aclaran (mirar texto adjunto) lo que contemplan como música ambiental.

Músicos preocupados

Además de los locales también se han visto indirectamente afectados los músicos. Carles Vergés, músico, programador y secretario de la Asociación de Músicos Profesionales de Tarragona, explica que las restricciones que se imponen a los chiringuitos son un reflejo de las dificultades que tienen los músicos para tocar en vivo en vía pública en la ciudad durante todo el año, «y eso que muchos se han reinventado para poder tener espectáculos acústicos, sin amplificadores», explica. Asegura que en lo que va de año el consistorio habría denegado permiso para unas 60 actuaciones musicales en directo en diferentes puntos de Tarragona.

En muchos casos, explica, la respuesta es el silencio administrativo y además tarda tanto que resulta imposible planificar las actuaciones.

El clima de inseguridad de los empresarios, explica, no beneficia en nada a los músicos. «Entendemos que se trata de gente que ha invertido mucho dinero y tiene miedo de que les llegue una multa de 3.000 euros o de que le quiten la concesión». Considera que, con normas claras, es perfectamente compatible una buena relación con usuarios de establecimientos y vecinos.

Las relaciones entre chiringuitos y vecinos no siempre han sido fáciles. Cambrils, por ejemplo, decidió limitar los decibelios hace dos años y otros municipios, como el de Castelldefels, que también impuso limitaciones, han sido denunciados en los tribunales por los vecinos por incumplimiento, aunque en el pasado Sant Joan permitieron a los locales superar los decibelios.

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