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El comercio en el centro de Tarragona tiene futuro

Imaginación al poder: ciudades como Terrassa, Vic y Castelló son ejemplo por su modelo comercial. Sólo se trata de copiar lo que funciona

Núria RIu

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La calle Unió pide mejoras para recuperar su dinamismo.  FOTO: dt

La calle Unió pide mejoras para recuperar su dinamismo. FOTO: dt

Carteles, pintadas, locales cerrados, alquileres por las nubes, marcas que abandonan el centro de la ciudad para irse a Parc Central y un largo etcétera de quejas van surgiendo a medida que empieza a hablarse de cómo está quedando el centro de Tarragona.

Problemas que, por otro lado, están sufriendo buena parte de ciudades de estas características, que luchan por mantener el dinamismo de su centro. 

Es lo que se conoce como el efecto donut, en el que, en los alrededores la gente puede moverse en coche, aparcar fácilmente y contar con una oferta en la que compras y ocio van de la mano. Esto hace que la actividad comercial se mueva hacia esta parte, quedando las calles más céntricas cada vez más desiertas. 

En este triste escenario, uno descubre que esto también lo han vivido otras ciudades y que éstas han conseguido salir impulsados de la situación.

Algunos ejemplos son Castelló, Terrassa y Vic, tres ciudades ejemplo de buenas prácticas que esta semana daban a conocer su modelo, en una conferencia en la Cambra de Comerç de Tarragona, que forma parte de las actuaciones previstas dentro de la redacción del Pla Estratègic.

Con imaginación y ganas, hay oportunidades. Prueba de ello es Terrassa. Maria Costa, gerente senior de Terrassa Centre, generó envidia. Esta localidad del Vallès Occidental decidió regenerar su centro cuando apostó por la peatonalización.

Terrassa centre tiene una brigada propia, que limpia grafitis, mobiliario urbano y elimina los carteles que se acumulan en la calle

El primer paso fue que se juntaron las ocho asociaciones comerciales en una y se creó la marca Terrassa Centre, con una gestión profesionalizada y dos juntas de trabajo: una ejecutiva, con los representantes de los comercios; y otra consultiva, en la que participan los vecinos, que aportan jugo fresco ideas y nuevos proyectos para emprender.

Firmaron un convenio con el Ayuntamiento, con derechos y obligaciones, y también con dos organizaciones de discapacitados mentales.

¿Qué han conseguido? Que los comerciantes disponen de limpieza suplementaria en las calles del centro ya que disponen de una brigada de limpieza y mantenimiento propia, que se encarga de limpiar grafitis, el mobiliario urbano, eliminar la cartelería y hacer pequeñas reparaciones para que el centro sea más atractivo.

«Es una cooperación de intereses. A nosotros nos interesa y al Ayuntamiento», argumentaba la presidenta.

Con 240 asociados, esta entidad está en todas las actividades que hace el Ayuntamiento, además de todas aquellas propias. Con este dinamismo han conseguido mantener activo el centro de una ciudad que tiene a tiro de piedra Barcelona (30 kilómetros).

Imaginación al poder

También en Vic apostaron por la unión de las tres asociaciones comerciales y crear una nueva marca, en este caso Vic Comerç.

La entidad decidió que renunciaba a la dinamización, porque no tenían los recursos para contentar a todo el mundo, y que se incentivaría a los comerciantes que se movilizan y organizan actividades por su cuenta.

Vic tan solo cuenta con 43.000 habitantes, pero su centro tiene una actividad comercial tan importante que esta marca suma 330 asociados y dos personas que trabajan full time para seguir impulsando nuevos proyectos.

Por su parte, Castelló apostó directamente por unir el ocio a las compras para recuperar la ciudad. Son algunos de los ejemplos de ciudades que no han dejado morir sus centros urbanos. En todos estos ejemplos lo público y lo privado han visto que se necesitaban mutuamente.

Además el primer paso siempre ha consistido en sumar las asociaciones –Tarragona tiene 18, de las cuales la mitad están activas– y han apostado por un liderazgo fuerte. A partir de ahí, imaginación al poder y si no, tan solo se trata de copiar.

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