El futuro de los edificios municipales vacíos divide a los candidatos de TGN

Los alcaldables no comparten una hoja de ruta unitaria sobre el uso de la Tabacalera, el Banco de España, Lletres o el parking Jaume I

Octavi Saumell

Whatsapp
Imagen aérea de la ciudad, con la Tabacalera en el centro. FOTO: Pere Ferré

Imagen aérea de la ciudad, con la Tabacalera en el centro. FOTO: Pere Ferré

Pasan los años y las elecciones municipales y la ciudad de Tarragona sigue contando con inmuebles vacíos propiedad del Ayuntamiento de Tarragona que continúan si ver la luz. Las discrepancias políticas y la falta de inversión –tanto propia como de otras administraciones– provocan que, una vez más, los candidatos a la alcaldía deban tener en sus previsiones para el próximo mandato proyectos para desencallar el uso de espacios que llevan años completamente abandonados. 

Éste es el caso, por ejemplo, de la Tabacalera, que en la actualidad solo usa dos de sus seis naves para albergar –entre otras dependencias– el Arxiu Municipal, la Capsa de Música y Tarragona Impulsa. El pasado mes de marzo, el gobierno municipal presentó una hoja de ruta para recuperar el histórico emplazamiento, en una actuación a una década vista que, en su conjunto, contempla una inversión global de 112 millones de euros, según se detalla en la propuesta presentada por equipo Alter Forum, que ganó el concurso de ideas para la redacción del plan funcional de Tabacalera. De esta cantidad, 22 millones corresponderían al Consistorio tarraconense, mientras que el Estado se comprometería con 62,5 por el nuevo Museu Arqueològic (43,5 millones) y la gran biblioteca (19). 

En el trabajo se prevé que el espacio sea un centro cultural que incorpore, entre otros espacios, la Biblioteca Provincial, el Museu Nacional Arqueològic de Tarragona (MNAT), el Museu Històric de Tarragona, un centro de interpretación de Tabacalera, un vivero de empresas, el ICAC y un espacio de autogestión, además de la Capsa de Música y Tarragona Impulsa. 

Pese a ello, en los programas electorales de las principales formaciones solo tres partidos contemplan que el espacio tenga usos culturales: PSC, ERC y Podem. Ciutadans, por su parte, apuesta por trasladar a ese punto las dependencias municipales de la Rambla Nova «para ahorrarnos 583.000 euros al año», según afirma el alcaldable Rubén Viñuales. El PP considera que el emplazamiento debería albergar la Ciutat Judicial, mientras que la CUP apuesta porque sea «el eje que conecte Ponent con el centro». Junts per Tarragona se compromete a «reabrir» los espacios que están vacíos «desde hace una década», afirma Dídac Nadal.   

16 años esperando

Otro de los temas históricos es el antiguo edificio del Banco de España, que está abandonado desde su cierre definitivo del 31 de diciembre de 2003. El pasado mes de diciembre, el ejecutivo municipal presentó el la iniciativa Rambla Science, un proyecto en el que la Universitat Rovira i Virgili (URV) y cuatro institutos de investigación tecnológica –Institut Català d’Arqueologia Clàssica (ICAC), el Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social (IPHES), el Institut Català d’Investigació Química (ICIQ) y el Institut d’Investigació Sanitària Pere Virgili (IISPV)– deben ir de la mano con el Ayuntamiento para la divulgación y transferencia del conocimiento. La inversión prevista es de cuatro millones de euros, la mitad de los cuales se espera que se financien mediante las ayudas europeas FEDER. 

Sobre esta tema, cabe señalar que el PSC es la única formación que defiende los usos científicos. «Rambla Science será un proyecto de país y un referente en innovación», resalta el alcaldable Josep Fèlix Ballesteros. Por contra, hasta cuatro formaciones apuestan para que el inmueble –construido en 1928 y de 3.700 metros cuadrados de superficie– se transforme para que tenga usos culturales o cívicos. 

Así, Esquerra Republicana recuerda que «el centro de la ciudad no dispone de ningún espacio para uso cívico y cultural», en una apuesta pública que, esto sí, «tendría una gestión participada por las entidades de la ciudad», según afirma el alcaldable, Pau Ricomà. Por su parte, José Luis Martín (PP) quiere que el inmueble «sea una bilbioteca propia del siglo XXI», a la vez que urge a la Generalitat para que «ejerza sus competencias». La CUP también se decanta por un centro cívico, mientras que En Comú Podem dibuja un recinto público con «sala de lectura, salón de actos, una sala de exposiciones, salas de prensa, una ludoteca y aulas de formación», según afirma la candidata, Carla Aguilar Cunill. 

Rubén Viñuales, de Ciutadans, se decanta por «un gran centro de información Turístico y de recepción turista de la ciudad» y, a su vez, «un espacio para exposición de artistas locales». 

El cajón de sastre de la Imperial

Otro espacio infrautilizado es el histórico edificio de Lletres de la URV –y antigua sede de La Salle Tarragona– de la Plaça Imperial Tarraco. Sobre este equipamiento, la mayoría quiere trasladar las oficinas municipales de la Rambla Nova. «De esta manera nos ahorraríamos el alquiler astronómico que pagamos, indica Laia Estrada (CUP). Apoyan esta medida ERC, PP y En Comú Podem, si bien esta última formación propone «continuar acogiendo a las entidades que ahora hay, pero mejorando sus condiciones mediante una inversión para mejorar el edificio», afirma Carla Aguilar Cunill. 

El histórico edificio ejerce desde 2009 como de cajón de sastre para dar cobijo a varias entidades. En la actualidad, el espacio acoge el Sindicat d’Iniciatives i Turisme; la Fundació Ecom; el Centre de Normalització Lingüística (CNL); la Plataforma d’Afectats per la Hipoteca (PAH); la oficina de Extranjería del Gobierno Central; la Federació Intercomarcal de la Confederació General del Treball; la Banda Unió Musical; y la Associació Cultural Vortex. Aparte de todas estas entidades, el emplazamiento también alberga el Espai Jove Kesse, el Espai La Palmera y el Institut Tarragona, que es el inquilino que ocupa un mayor espacio, con cerca de 4.000 m2.  

Por su parte, el PSC incluye en su programa «encargar un plan de mejora urbana» que «estudie la parte que se destinará a la venta y el posterior uso hotelero o residencial», así como establecer «la zona que se destinará para equipamientos públicos administrativos», afirma Ballesteros, en una postura que es compartida por Rubén Viñuales (Ciutadans). 

El desastre de la Part Alta

Sin lugar a dudas, el gran desastre de los últimos años es el no parking Jaume I, una obra que debía costar 3,9 millones de euros pero que ya ha supuesto una deuda de más de treinta millones para las arcas municipales. «Debe ser un aparcamiento público. Hay una gran necesidad de estacionamiento en la Part Alta», indica el candidato de Junts per Tarragona, Dídac Nadal, quien añade que la instalación «permitirá sumar 318 plazas más con una tarifa de precios unificada, y que rebajaremos hasta los tres euros al día». 

Solo el PP apoya esta iniciativa, ya que el PSC apuesta por la Casa de la Festa y el centro cívico, mientras que Ciutadans dibuja una biblioteca. Todo esto pone de manifiesto que el próximo mandato requerirá de mucho diálogo para desbloquear las asignaturas pendientes que tiene la ciudad desde hace demasiados años. 

Temas

Comentarios

Lea También