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'El ibuprofeno no son caramelos'

Su venta con receta tiende a estabilizarse, pero sigue siendo el antiinflamatorio estrella de la venta libre. Los médicos advierten que con una dosis de 400mg es suficiente para aliviar males comunes
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El ibuprofeno se ha convertido en indispensable en la mayoría de botiquines. Foto: Lluís Milián

El ibuprofeno se ha convertido en indispensable en la mayoría de botiquines. Foto: Lluís Milián

Resulta difícil imaginar un botiquín sin ibuprofeno. Sólo el año pasado se vendieron con receta 126.147 envases del fármaco en los centros de atención primariadel ICS del Tarragonès, Alt Camp, Conca de Barberà y Reus-Baix Camp. En cuanto a la dispensación sin receta, las cifras son mucho más difíciles de calcular, pero a nadie se le escapa que es uno de los medicamentos ‘estrella’ de las farmacias.

Tal vez esta accesibilidad y su bajo precio (menos de dos euros el envase de 30 pastillas de 600 mg.) han hecho que crezca la sensación de que se trata de algo «banal, inocuo», según reconoce Ferran Bejarano, responsable de Farmacia de Atención Primaria del Camp de Tarragona del ICS.

Pero el riesgo cero, cuando se habla de medicamentos, no existe. Y así lo volvió a demostrar el lunes la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) al emitir una alerta del riesgo cardiovascular por el consumo de altas dosis(2.400 mg o más al día).

Ante esta revisión, Sanidad recomendó a los médicos no administrar dosis altas a pacientes con patología cardiovascular grave y que, antes de iniciar tratamiento a largo plazo con estos fármacos, sobre todo si se requieren dosis altas, se deberán evaluar cuidadosamente los factores de riesgo cardiovascular del paciente. La información ya ha llegado a los médicos de los CAP de Tarragona.

Bejarano reconoce que el anuncio ya se esperaba, puesto que, aunque se conocían los efectos adversos de los antiinflamatorios no esteroideos (como el ibuprofeno) en el sistema digestivo, ya hace unos años que los estudios comenzaban a evidenciar también los riesgos cardiovasculares.

 

Recetas a la baja

El especialista explica que, en general, la recomendación del ICS a los médicos de primaria es tratar de prescribir la menor dosis posible y durante el tiempo más corto. De hecho, tal como muestra el gráfico, el año pasado se recetaron 47.594 envases menos (27% menos) en la región sanitaria que en 2009, año en que se había llegado a un pico.

Aunque los usos del fármaco son numerosos, entre quienes más los consumen están las per personas mayores con una artrosis muy evolucionada en la que otros medicamentos contra el dolor, como el paracetamol, no son efectivos. En el caso de los niños, la presentación en jarabe (el más conocido de color naranja) es tremendamente popular. En este punto Bejarano recomienda atenerse siempre a la recomendación médica, ya que, a diferencia de los mayores, en los niños prácticamente no hay estudios clínicos que demuestren los posibles efectos adversos.

 

Con 400 mg basta

¿Y cuál es la dosis correcta? Aunque durante años la presentación habitual de este fármaco ha sido en dosis de 600 miligramos,Bejarano considera que, para males comunes, como dolores menstruales, dolores de cabeza y otros dolores leves, debería comenzarse con una dosis de 400 mg e incluso una de 200 mg.

Un estudio presentado en 2013 en un congreso de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria aseguraba que el 80% de los españoles que consume ibuprofeno opta por la dosis de 600 miligramos, mientras que en el resto de países europeos supone solo el 14,80%. Por otra parte, en la mayoría de países europeos la dosis de 400 mg supone un 54,64%; en cambio, en España se sitúa en el 4,89%.

Joaquim Nolla, presidente del Col·legi de Farmacèutics de Tarragona, considera que no se debe crear alarma, pero sí insistir en que, aunque se encuentren a mano, los medicamentos no deben tomarse sin indicaciones, «no son caramelos, no se puede recurrir a ellos porque en algún momento te fueron bien».

Nolla recuerda que el papel de los farmacéuticos es la dispensación activa, es decir, aconsejar al paciente sobre los usos del fármaco, la dosis y las interacciones, entre otros asuntos.

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