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El parque del Fortí de la Reina, un lugar inhóspito

Se trataría de un pequeño paraíso, si no fuera por su apariencia de abandono. El Ayuntamiento se hará cargo a partir de ahora de la limpieza, dada la situación de la empresa concesionaria

CARLA POMEROL

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Este es el estado de una parte del bosque, con botellas de plástico y otros desperdicios. FOTO: FABIÁN ACIDRES

Este es el estado de una parte del bosque, con botellas de plástico y otros desperdicios. FOTO: FABIÁN ACIDRES

Con aquello del confinamiento perimetral, los tarraconenses se han decidido a descubrir los rincones más desconocidos de su ciudad mientras aprovechan para hacer ejercicio. El bosque ubicado justo al lado de lo que antiguamente era el Fortí de la Reina es uno de estos lugares escondidos y apartados de la civilización. Es en este punto donde empieza un camino de ronda que acaba en Altafulla, envolviendo rocas y playas. El parque en cuestión tiene unas vistas inmejorables al mar, pero lejos de ser un pequeño paraíso en medio de la ciudad, el lugar se ha convertido en punto de encuentro para indigentes y grupos de jóvenes. El resultado son colchones esparcidos por el bosque, mantas, plásticos, botellas de alcohol, pañuelos, cartones y otros tipos de residuos, apareciendo en algún caso preservativos.

María Ruiz y Joan Capdevila pasaban ayer por primera vez por el parque. «No sabía que existía este pequeño bosque aquí. Me ha gustado mucho y sus vistas son preciosas. Nos hemos sentado un rato en los bancos para contemplar el mar. De repente, hemos oído un ruido extraño. Era un hombre que estaba durmiendo. Nos hemos ido para no molestarle», asegura este matrimonio. Por su lado, Joan López, quien sale cada tarde a correr por la zona, asegura que el problema es que «la gente es poco civilizada. No sé, si te traes una Coca-cola y te la bebes aquí, no cuesta nada llevarte el envoltorio de vuelta a casa», y añade que «lo que si echo de menos en el lugar es más iluminación y alguna que otra papelera más. Las que hay están siempre llenas de basura».

Hassan y un amigo suyo –vecinos de Tarragona– van una vez por semana a pescar cerca de la zona. Para acceder a las rocas, deben cruzar todo el parque. «Aquí vive gente, van y vienen. Ahora creo que hay un matrimonio. Pero no son conflictivos, lo único que sí dejan basura», explica Hassan.

Este bosque tiene una particularidad. El titular del espacio es el Ayuntamiento de Tarragona, pero el encargado de mantenerlo limpio y en buen estado es el propietario del Mas Rosselló, quien tiene la concesión de la zona. Esto era así hasta ayer, cuando el Ayuntamiento decidió encargarse del mantenimiento del lugar, a partir de ahor.

Mas Rosselló es un restaurante muy conocido en la ciudad, ubicado muy cerca del bosque. Su propietario es Joan Maria Busquets y el Diari ha hablado con él, para conocer su punto de vista.

La restauración ha sido uno de los sectores más maltratados por la pandemia. Mas Rosselló no se ha librado de la crisis. Busquets hace tres años que regenta el negocio y lo cierto es que, durante estos años, el bosque del Fortí de la Reina ha estado impoluto, «nada que ver que cuando llegamos aquí», asegura.

En los últimos meses, este empresario se ha visto obligado a poner a parte de la plantilla en ERTO y quizás la limpieza en el lugar no ha sido tan exigente como los meses anteriores. «Nosotros nos encargamos del mantenimiento del parque, tanto de la limpieza como de la poda. Con la situación que estamos viviendo, vamos haciendo lo que podemos», explica Busquets, mientras recoge los plásticos y botellas de alcohol de entre los árboles y vegetación.

El propietario de Mas Rosselló, limpiando la zona. FOTO: Fabián Acidres

Otro de los problemas con el que se encuentra Busquets es la aparición de un grupo de indigentes que duermen en el parque y que pasan buena parte del día sentados en los bancos de enfrente del mar. «He llamado a la policía en más de una ocasión, pero no me dan ninguna solución al respecto. Desde que llegue aquí, hace tres años, que vive gente», añade Busquets, quien asegura que «a veces, me parece que estoy limpiando lo que otros ensucian». Y es que, pese a que el propietario de Mas Rosselló se esfuerza para tener el lugar en buen estado, lo cierto es que al día siguiente de limpiar, el terreno vuelve a estar lleno de plásticos y kleenex. Busquets explica que hace tiempo puso unos contenedores y que alguien se los llevó.

A partir de ahora, el Consistorio

Tras la consulta del Diari al Consistorio preguntando acerca del estado del parque, el Ayuntamiento ha decidió ayer mismo llevar a cabo el mantenimiento del lugar, teniendo en cuenta la situación económica del restaurante. El concejal de Territori, Xavi Puig, aseguraba que «ante las restricciones derivadas de la Covid-19, y considerando que la actividad del restaurante es deficitaria y no puede asumir los costes de mantenimiento, el Ayuntamiento está analizando la posibilidad de contratar el mantenimiento o de encargarlo a la brigada de limpieza». Puig valora positivamente el trabajo que hasta ahora ha llevado a cabo Busquets y su equipo.

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