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El río Francolí luce más verde

En la ribera. Unas 700 personas, entre ellas muchos niños, participaron en la séptima Plantada Popular de árboles y arbustos

Rossi Vas

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Foto de familia realizaba antes de comenzar a plantar las especies de árboles y arbustos.  FOTO: dt

Foto de familia realizaba antes de comenzar a plantar las especies de árboles y arbustos. FOTO: dt

Familias con niños asistieron con euforia a la VII Plantada Popular de ayer en el parque Francolí. Comparada al año anterior cuando se plantaron 1. 250 plantas, esta primavera entre los 1.400 árboles y arbustos, había juncos, tamarindos, fresnos, rosales, retamas y saucos.

Organizada por la Fundación Aurora y Repsol, con el apoyo del Ayuntamiento y la Federació d’Associacions Veïnals de Tarragona, la idea consiste en «recuperar el bosque de la ribera», declaró el director de la iniciativa por parte de Fundació Aurora, Jaume Santos.

El primero en plantar un árbol fue el alcalde Josep Fèlix Ballesteros, acompañado por la concejal de Medi Ambient i Neteja, Ivana Martínez y algunos concejales, entre otros. Todos juntos inmortalizaron el momento con una foto común, antes de iniciar el acto.

Esta iniciativa tiene sus raíces en el año 2012. A partir de ese momento se realiza cada año, en el margen izquierdo del río. Esta fue la segunda vez que se hizo en el margen derecho del Francolí, agua arriba del Pont de Santa Tecla.

Lanzada para unir las familias en este día dedicado a la ecología, esta actividad lleva detrás el amor de los participantes y de los iniciadores.

Desde el año 1987, Aurora promueve su labor de integración de personas con problemas de salud mental, a través del centro especial 

Así realizan trabajos forestales y de jardinería, con sus brigadas, que se ocupan de preparar los terrenos y el mantenimiento durante ocho meses.

«Estamos abiertos a todos los que tienen ganas de colaborar», manifestaron, y añadieron que se trata de mantener «esta actividad de carácter familiar que se ha convertido en una gran fiesta para los niños, quienes son los protagonistas».

Organizada por zonas de colores –amarillo, azul y rojo, según las acciones concretas–, la jornada acabó a la una y media de la tarde. Repleta de muchas emociones, plenamente la disfrutaron los más pequeños, entre los cuales había incluso bebés de un año.

Entre los detalles destacó el payaso que animaba por la mañana a algunos, otros tenían la inquietud de plantar un árbol y perdían los guantes por el camino, mientras que algunos padres cruzaban directamente el río descalzos.

Muchos acompañados por sus mascotas, se ponían en fila para inscribirse en las mesas puestas y dirigidas por Cori Vilà, la secretaria de Aurora.

Explicaciones previas

De las nueve de la mañana hasta las diez el grupo ecologista Gata se dedicó a explicar las especies en el río, mientras sacaban los cangrejos rojos y los dejaban fuera. Estos son los ‘invasores’, que perjudican a los otros animales  acuáticos.

Después, las familias se repartieron el trabajo: unas sacaban cubos de agua del Francolí y la distribuían en las parcelas de la plantada, lo que representaba la Zona amarilla; otras, de la Zona azul y de la roja, plantaban árboles empleando y repartiendo el abono natural.

Entre las que se presentaron estaba también una familia que hasta ahora no se ha saltado ni una edición del proyecto: Fina y Gustavo y sus dos hijos Vito, de 8 años, y Luber, de 7 años. Ella es secretaria en una empresa de arquitectura, y su marido trabaja en Fomento de Construcciones y Contratas.

«No hemos faltado nunca porque nos hace ilusión participar en actividades ecológicas», relataron Fina y Gustavo acerca de su gran labor y experiencia acumulada desde hace muchos años. La mujer contó que al principio cuando venían, sus hijos eran muy pequeños.

No obstante, ella los traía para que lo vivieran todo de cerca. Cuatro años seguidos se han volcado en la limpieza del Bosc de la Marquesa y el Dels Morrots en la Platja Llarga de Tarragona. Allí participan en la recogida de botellas de vidrio y plástico, que se reutilizan después de ser recicladas.

De esta manera, esta familia se lanza tres veces al año en diferentes tareas de limpieza en la ciudad. Creen que éste es el mejor modo para educar a los niños desde una edad temprana. «Esto es muy importante, y si no lo aprenden ahora, luego será demasiado tarde».

Consideran que a través de las participaciones en jornadas parecidas, se aprovechan los buenos ratos con la llegada de la primavera, estando más rato al aire libre.

Mejora del estado ecológico

Aparte de la idea de mejorar el estado ecológico del río Francolí, el objetivo fue también integrar laboralmente a personas en riesgo de exclusión, representado por un equipo de veinte discapacitados. Ellos realizaban las tareas destinadas a la preparación del terreno, retirando la basura y los restos del tramo en el que se iba a actuar posteriormente.

Por otro lado, los organizadores de la Fundació Repsol mantienen el compromiso de mejora de la calidad de vida de las personas, impulsando y desarrollando este proyecto.     

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