Tarragona Salud

El rol activo, clave en los enfermos de Párkinson tras el confinamiento

Se deben retomar rutinas, continuar con la rehabilitación telemática e iniciar las visitas a las asociaciones

Gloria Aznar

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La psicóloga Soledad Castellón aporta claves para afrontar la nueva etapa.

La psicóloga Soledad Castellón aporta claves para afrontar la nueva etapa.

Mantener la rutina en la medida de lo posible, continuar con la rehabilitación vía telemática así como iniciar las visitas a domicilio o acudir a las individuales en las asociaciones son algunas de las recomendaciones de Soledad Castellón Catalán, psicóloga sanitaria de la Asociación Párkinson Aparkam para ir recuperando la normalidad tras el confinamiento.

Soledad fue también la especialista que aportó las claves en la sesión informativa que organizó la Federación Española de Párkinson (FEP) y que se puede visualizar en (https://www.youtube.com/watch?v=k_m0Ja9Hahk). 


El confinamiento no ha supuesto, en términos generales, un empeoramiento en la salud de los enfermos de Párkinson. No obstante, Soledad puntualiza que las variables son muchas.

«Cada paciente y cada familia son únicas y ha dependido por ejemplo de cómo los enfermos han entrado al confinamiento  y en qué fase de la enfermedad se encontraba en ese momento».

En este sentido, la psicóloga apunta que «gracias al rol activo que han ido adquiriendo a lo largo del tiempo, la gran mayoría no se ha enfrentado mal a la situación excepcional. Otra cosa son las personas que han llegado con mucha alteración psicológica y cognitiva. A ellas les ha afectado mucho romper con esa rutina diaria y ahora estamos viendo casos muy concretos que tienen mayor afectación».

No se trata de pacientes de riesgo por la Covid-19. Pero muchas  personas que sufren Párkinson son mayores de 65 años y pueden padecer otros problemas de salud.

Precisamente en los casos más graves, de más deterioro, en los que no se les ha podido hacer entender qué estaba ocurriendo -por qué no podían ver a sus hijos y nietos, por qué no podían salir-,  los cuidadores han sido esenciales. Pero al mismo tiempo, estas personas han sufrido doblemente, por ellas mismas y por el enfermo. «Han perdido la rutina y lo han vivido en soledad. Para ellos las asociaciones también son un espacio de desarrollo emocional». 

Soledad anima e invita a familiares y pacientes a continuar con ese rol activo frente a la enfermedad para frenar la evolución rápida del Párkinson. «Se deben ejercitar todas las áreas que se van debilitando».

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