El solar de la vergüenza del barrio del Port de TGN

Este espacio de delante del Teatre Romà está lleno de heces de perro. Los vecinos denuncian que el descampado es un foco de infecciones

Carla Pomerol

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El descampado está en la calle Nou de Santa Tecla, en la Part Baixa de la ciudad. FOTO: Pere Ferré

El descampado está en la calle Nou de Santa Tecla, en la Part Baixa de la ciudad. FOTO: Pere Ferré

Primero fue un aparcamiento para los vecinos del Barri del Port. Después se convirtió en un chill-out improvisado, con sofás y muebles incluidos. Ahora es un pipicán, en el que los amos de los perros se olvidan de recoger las heces.

Parece un chiste, pero para los vecinos es una pesadilla. De esta manera se puede describir la historia del solar rectangular ubicado justamente delante del monumento del Teatre Romà, en la calle Nou de Santa Tecla.

La imagen es escandalosa. Centenares de excrementos de perro se concentran en el terreno. «Es muy fácil. Los amos dejan sueltos a sus perros al llegar al solar. Los animales hacen sus necesidades y nadie se ocupa de recogerlas», explica Lucía García, una vecina de la calle Cartagena.

Antonio trabaja cerca del solar. «Esto es una vergüenza. Cuando cerraron el terreno con las vallas, pensábamos que aquí se acabaría el problema. Pero no, aún no había empezado», asegura Antonio, quien añade que, desde entonces, el solar se ha convertido en un vertedero. Las vallas acabaron cayendo y, ahora, hay quien se las lleva para vender al chatarrero. Antes, en el descampado aparcaban coches y, cuando se iniciaron las obras de recuperación del Teatre Romà, fue vallado para instalar la caseta de los operarios.

Los vecinos piden que se activen cámaras de videovigilancia con el objetivo de multar a aquellas personas que no recogen las heces de sus perros. «Está bien que las cámaras sirvan para garantizar la seguridad, pero el incivismo es la lacra de la sociedad tarraconense», explica Chus Viñas, vecina de la calle Nou de Santa Tecla, quien intentó poner solución a la problemática. «Al principio, bajaba de mi casa con la escoba y el recogedor para limpiar las cacas. Me cansé. Ahora ya me he resignado. Soy consciente de que viviré para siempre entre suciedad. Hace cinco años que puse el piso en venta, pero nadie lo compra al ver el solar lleno de excrementos», explica Viñas. 

Ahora, con la llegada del calor, crece la preocupación entre los vecinos. El solar es, cada año, foco de plagas de insectos y de infecciones. «¿Quién se hace responsable de este terreno? Sabemos que es de un particular, pero si él no se hace cargo, la administración debería garantizar la salud y bienestar de los vecinos», exige Paula Yeste, quien añade que «estamos hablando que hace muchos años que esto está así». Yeste explica que «hace unos días, pasó por aquí una pareja de basureros. Les pregunté si podían limpiar las heces y me dijeron que no, que no era cosa suya. Me quedé muerta. Si me lo explican no me lo creo».

Más vecinos se unen a la conversación. Anna explica que «he denunciado incontables veces este problema a la aplicación del Ayuntamiento, y nunca me han dado respuesta. Me siento impotente. Creo sinceramente que al final deberemos ser los vecinos quienes nos organizaremos para limpiarlo».

No es el único

El de la calle Nou de Santa Tecla no es el único solar de la Part Baixa en mal estado. En la calle Smith o en la de Josep Floresví i  Garreta hay dos descampados particulares y aparentemente abandonados. Carmen Puig, presidenta de la Associació de Veïns del Barri del Port, ha reivindicado en muchas ocasiones poder utilizar algunos de estos terrenos para llevar a cabo actividades.

«El de delante del Teatre Romà es solamente un ejemplo de lo que ocurre en todo el barrio. Hace años que reclamamos al Ayuntamiento soluciones para acabar con estos solares que se acaban convirtiendo en vertederos incontrolados y focos de infección», opina Puig, quien añade que «este fenómeno acaba pasando factura al barrio».

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