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«El tiempo que mi madre estuvo en el Ayuntamiento la llenó de vida»

«Era feliz». El Saló de Plens se queda pequeño para despedir a la edil Ana Santos, fallecida el miércoles víctima de una grave enfermedad

Octavi Saumell

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Mario, ayer, durante el acto que el Ayuntamiento organizó en recuerdo a Ana Santos. FOTO: alfredo gonzález

Mario, ayer, durante el acto que el Ayuntamiento organizó en recuerdo a Ana Santos. FOTO: alfredo gonzález

Mi madre era feliz trabajando aquí, en el Ayuntamiento. Ser concejal la llenaba mucho. Siempre llegaba a casa con una sonrisa cuando había podido ayudar a alguien, especialmente si era alguna persona vulnerable». Así de claro se expresó ayer Mario, el hijo de la edil fallecida el pasado miércoles, Ana Santos (PSC), durante el acto de homenaje que le dedicó el Consistorio y que dejó pequeño el Saló de Plens de la Plaça de la Font, con la presencia de más de doscientas personas. 

«Mi madre venía a casa con una sonrisa siempre que podía ayudar a gente  vulnerable»
Mario
Hijo de Ana Santos

Durante su emotiva y serena intervención –precedida de un silencio sepulcral por parte de los asistentes–, Mario añadió ante la mirada de familiares, ediles, exconcejales, amigos, conocidos, políticos, trabajadores municipales y medios de comunicación que su madre era una persona «muy cercana y trabajadora», a la que ser representante municipal la «llenaba de vida». «Por esto nos hacía mucha ilusión realizar este acto», detalló el hijo de la edil que se fue el pasado miércoles con solo 52 años de edad, tras ser víctima de una grave enfermedad contra la que luchaba desde hacía meses.   

Vacío y consternación
Después de celebrar el pasado jueves el funeral en el Tanatori Municipal, ayer el Ayuntamiento abrió las puertas del Saló de Plens para ofrecer un reconocimiento a Santos, quien era concejal desde el 13 de junio de 2015, coordinando el área de Serveis a la Persona y siendo uno de los pilares del gobierno municipal, capitaneando –por ejemplo– una de las campañas que más ha sensibilizado a la población a lo largo de los últimos tiempos, como fue la de Respecta’m. De hecho, ayer fueron numerosos los asistentes que acudieron al pleno con la pulsera morada para homenajear la intensa labor de la edil.  

La sensación de vacío y de consternación marcó el ambiente de un salón que enmudeció a las 11.05 horas, cuando el alcalde Josep Fèlix Ballesteros entró en el hemiciclo de la mano de los familiares más directos. «Aún no me hago a la idea de que Ana no esté aquí. No puedo hablar de ella en pasado», indicó el máximo edil, quien estaba especialmente tocado por la reciente desaparición de su compañera de grupo municipal.

«Doy las gracias a todos los partidos por haber suspendido la pegada de carteles. Estos días hemos demostrado que, pese a ser rivales y adversarios políticos, no somos enemigos», añadió Ballesteros después de que la Escola Municipal de Música interpretara Air en Ré Major de Bach. 

En su intervención, Ballesteros afirmó que «Ana es un nombre capicua, como ella, que no tenía una doble cara», calificó como de «un privilegio» el hecho de «haber trabajado con ella» y destacó su «fuerte personalidad, enorme compromiso social y su gran sensibilidad por empatizar con la gente que más protección necesita». Asimismo, el líder socialista reveló que «(Ana) es eficiente en todo, y me consta que ha trabajado hasta el último día. De hecho, quería venir al pleno del miércoles». El Cant dels ocells de Pau Casals sirvió para dar el último adiós a una concejal que, por su carácter y capacidad de trabajo, se ha ganado para siempre el respeto del Saló de Plens.  
 

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