Más de Tarragona

Elevación de cejas

Crónica. Los primeros anuncios del gobierno local han generado ya más de una sorpresa en el propio equipo de la Plaça de la Font

OCTAVI SAUMELL

Whatsapp
Representantes de CUP, ERC y Junts, en la presentación del acuerdo del 15 de junio.  FOTO: ALBA MARINÉ

Representantes de CUP, ERC y Junts, en la presentación del acuerdo del 15 de junio. FOTO: ALBA MARINÉ

La interpretación más básica del hecho de levantar las cejas es la sorpresa. Habitualmente este gesto se observa cuando la persona que lo reproduce no es la protagonista de la historia y ve, oye o lee algo que le lleva a elevar las cejas. ¿Por qué? Se ha sorprendido porque no lo sabía o no se lo esperaba. Durante los últimos días, esto se ha producido en varias ocasiones en los despachos de la Plaça de la Font. ¿El motivo? Los primeros anuncios del nuevo gobierno, que hoy cumple 56 días desde su firma del pasado 15 de junio. Pese a contar con un programa con más de cien puntos a ejecutar hasta junio de 2023, representantes de las tres formaciones del ejecutivo –ERC, Junts y CUP– han anunciado a lo largo de los últimos días medidas que no están por escrito en el pacto.

Sorpresa con las cámaras

La primera sorpresa llegó el pasado 23 de julio, cuando el concejal de Territori –Xavier Puig (ERC)– anunció la intención del gobierno local por reabrir en dos años la polémica plataforma del Miracle, mediante una inversión de 800.000 euros. El edil descartaba, de esta forma, derribar el mamotreto, que en breve cumplirá veinte años. Esto sí, casi la mitad de ellos cerrada. Las declaraciones de Puig no gustaron a SOS Costa Daurada, que pide la demolición del equipamiento. Sobre ello, la CUP se desmarca, en parte, de Esquerra y cree que «debe haber una escucha activa de las demandas de las entidades ecologistas antes de tomar una decisión definitiva» y que, en caso de que fuera a favor de mantener la instalación, «se garantice su mantenimiento para que no sea un jardín vertical 2.0».

Por contra, una declaración de intenciones de la CUP también provocó que ERC y Junts levantaran las cejas. Fue por las manifestaciones de la concejal de Cultura, Inés Solé, para que los ediles paguen por entrar a los actos festivos. «Se acabaron los privilegios», indicó la edil, lo que provocó más de una charla en la Plaça de la Font.

¿Engranaje en fase de pruebas?

Este fin de semana se ha producido otro episodio, con la propuesta de la nueva concejal de Seguretat –Cristina Guzman (Junts)– para instalar cámaras en la Part Alta para poner fin a la percepción de inseguridad. El anuncio causó sorpresa en Esquerra y, especialmente, en las cupaires. «Como dice ella, se trata de una apuesta personal de la concejal Guzman. Lo que tenemos claro es que esta medida no soluciona una problemática con muchas caras», ya que «lo que se necesita es una intervención integral que aborde las múltiples aristas de este poliédrico conflicto», indica la concejal Inés Solé (CUP), quien también gestiona Serveis Socials. El engranaje del nuevo gobierno sigue, pues, en fase de pruebas, a la espera de iniciar en septiembre un curso político que se prevé de los más intensos de los últimos años.

Temas

Comentarios

Lea También