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En busca de los monstruos y del diario del pirata

Juegos de rol y estrategia. El Espai Jove Kesse acogió ayer la 12 edición del Enrola’t, que acercó los conocimientos a los más curiosos

Carla Pomerol

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Algunos jugadores expertos explicaban a los primerizos algunos de los trucos que más se utilizan. La actividad duró hasta las ocho de la tarde. FOTO: Alba Mariné

Algunos jugadores expertos explicaban a los primerizos algunos de los trucos que más se utilizan. La actividad duró hasta las ocho de la tarde. FOTO: Alba Mariné

Todos, alguna vez a lo largo de nuestras vidas, hemos jugado a juegos de rol sin saberlo. Recordar los momentos de patio de escuela entreteniéndonos con indios y vaqueros, o cuando soltábamos la mítica frase de «juguemos a padres y a madres». Lo que hacíamos era interpretar un personaje y actuar acorde a una situación casi siempre ficticia. Justamente esto, aunque más complejo, es lo que hicieron ayer aquellos que se acercaron hasta el Espai Jove Kesse, donde se celebró la decimosegunda edición del Enrola’t, una jornada de juegos de rol y estrategia.
Àngel Lluís, Daniel y Nassim estaban concentrados. Jugaban a Skull Tales, un juego de mesa con miniaturas sobre aventuras piratas. En este caso, cada uno de los participantes era un personaje y la misión era encontrar el diario personal del capitán del barco, que ya había muerto. Para ello, tenían que desprenderse de los soldados –figuras en miniatura–, que custodiaban el documento.

«Empecé a jugar a rol a los siete u ocho años. Después pasé a interesarme por la literatura fantástica y cuando me di cuenta ya estaba jugando a a cartas, a juegos de mesa y de estrategia», explicaba Àngel Lluís Pérez, más conocido en el mundo del rol como Werty. «Se trata de un afición en la que compartes mucho rato con otras personas que tienen inquietudes parecidas a las mías», asegura Werty. Delante de él se encontraba sentado y concentrado Nassim. Era la primera vez que jugaba a este juego. Pero no parecía importar. A los que les gustan este tipo de juegos también les apasiona explicarlos. El Skull Tales puede durar hasta 200 horas. Es lo que ellos llaman un juego de campaña.

En la mesa de al lado se encontraba Blas Macias, un joven de Vila-seca que, por primera vez, acudía en esta jornada de puertas abiertas. «Vi una publicación por Instagram y pensé que era una oportunidad para meterme en este mundillo», explicaba Macias, quien añadía que «estoy aquí desde primera hora de la mañana y ya he jugado tres o cuatro partidas. Creo que me engancharé, ahora que veo que hay un grupo también interesado». 

Leyre, una máster de diez años

A pocos metros se encontraban Leyre, de diez años, y su padre Edward. Estaban jugando a Pequeños Detectives de Monstruos y la participante más pequeña era la narradora del juego –también llamada máster–. El objetivo era atrapar a los monstruos que se dedicaban a hacer la vida imposible a las familias, a través de pistas. Pero no había ni tablero ni figuras, en este caso. Solamente un libro, que Leyre manejaba a su antojo. 

«Empecé a jugar a juegos de rol hace unos tres años. Le pedí a mi padre que me enseñará. Él ya jugaba por las noches», explicaba Leyre. Edward, el padre de la pequeña, comentaba que «llegó el día Sant Jordi y decidimos que, en lugar de comprarle una novela, le regalaríamos este libro. Me costó unos 25 euros y ya hemos jugado unas diez partidas». Para Edward, este tipo de entretenimiento «fomenta la imaginación y permite la relación con otras personas de distintas edades, algo que enriquece la personalidad», opina. 

Un mundo aún desconocido

En la entrada de la sala se encontraba Alfonso Castro, que se dedicaba a pintar figuritas de metal con pintura acrílica, para después utilizarlas encima del tablero. «Hace veinte años que me dedico a esto. Primero, empecé jugando y, al cabo de un tiempo, me di cuenta que me gustaba más pintar», explicaba Castro. 
El acto de ayer sirvió para abrir las puertas a este mundo que aún es desconocido por la mayoría. Degustar de primera mano las estrategias utilizadas en este tipo de juegos era el principal objetivo de todos aquellos curiosos que se acercaron hasta el lugar. Daniel Querpache, presidente de la Associació de Rol i Estratègia de Tarragona, aseguraba que «cada vez hay más gente que se interesa por este tipo de juegos. Queremos llegar a todos los públicos». 

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