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En la piel de la mascota de los Juegos: Tarracvs

El tarraconense Marc Pedraza es uno de los encargados de llevar el disfraz y fue quien actuó en la ceremonia de inauguración en el Nou Estadi, donde acabó siendo aclamado

Adrià Miró

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Marc en la piel de la mascota, durante la ceremonia de inauguración. FOTO: Pere Ferré

Marc en la piel de la mascota, durante la ceremonia de inauguración. FOTO: Pere Ferré

Tarragona es una ciudad llena de historia y costumbres que la caracterizan respecto a otras localidades. Todas estas peculiaridades se encuentran perfectamente representadas en la mascota de los Juegos Mediterráneos.

El llamado Tarracvs lleva un casco romano, que recuerda el potente valor histórico de la ciudad. Además, el casco está hecho de agua del Mediterráneo, punto de encuentro de todos los países, y en la cresta tiene la bandera de Tarragona. Para finalizar, no podía faltar el pañuelo casteller, que es un auténtico símbolo tanto de la localidad como de la provincia.

Marc Pedraza llegando al pabellón de Campclar para cambiarse. FOTO: Pere Ferré

La forma de escoger la mascota representó una novedad. Tarracvs nace de un concurso de dibujo para alumnos de Primaria. El modelo ganador fue el del selvatano Aleix Girona.

Más adelante, el diseñador Jean Jullien confeccionó la mascota definitiva inspirada en la de Aleix.
Tarracvs se ha convertido en la auténtica estrella de estos Juegos. Allí donde va causa furor entre los aficionados, sobre todo entre los más pequeños. Marc Pedraza, uno de los encargados de estar en la piel de la mascota, se sorprende de las pasiones que levanta tanto en asistentes como en deportistas. Marc cuenta que incluso «los atletas de otros países te conocen y te llaman».

La efusividad de Tarracvs en sus actuaciones da pie a pensar que la movilidad en su interior es fácil. Marc reconoce que es cómodo, pero «las dimensiones de la cabeza lo hace un poco inestable». Pese a esta dificultad, Tarracvs ya es una parte más de él e incluso ha llegado a coger unas pesas de halterofilia con él.

Ya transformado en Tarracvs, saliendo del pabellón. FOTO: Pere Ferré

Uno de los momentos más dinámicos de Tarracvs fue en la ceremonia de inauguración. Cuando Lucrecia cantó «Mi gente» todo el Nou Estadi arrancó a bailar. La mascota no fue menos y nos brindó un apasionado baile. En su interior estaba Marc, que reconoce que «es un momento inolvidable». La emoción pudo con el bailarín, que acabó empapado tras la coreografía. Al final de la inauguración la gente lo aclamó, reconociéndole su actuación.

Posiblemente el calor es una de las principales preocupaciones a la hora de ser Tarracvs. Es habitual que a Marc le comenten: «debes estar sufriendo».  Sus sensaciones difieren mucho de lo que la gente piensa. La mascota cuenta con un ventilador en su interior para aguantar el calor, aunque Marc no suele utilizarlo porque el aire que entra es más que suficiente para aguantar.

La implicación de los encargados de ser Tarracvs, que van siempre en parejas para hacer relevos, es máxima. Pese a tener estipulado que el tiempo dentro de la macota es sólo de 20 minutos, la mayoría de veces desobedecen estas indicaciones y llegan a estar hasta una hora. Marc explica que está sobradamente preparado para ello, ya que como bailarín ha estado en «peores condiciones».

Su momento como mascota de los Juegos está a punto de terminar tras casi tres años y quiere desfrutar de cada instante como si fuera el último. La presencia de Tarracvs se mantendrá en el recuerdo de todos los niños y, sobre todo, de quienes se han metido en sus pieles.

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