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Faraón, Dios y hombre

Muestra. CaixaForum TGN inaugura una exposición sobre el antiguo Egipto en colaboración con el British Museum

GLORIA AZNAR

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Cabeza del faraón Tutmosis III, de la dinastía XVIII, que preside la entrada a la muestra de CaixaForum. FOTO: Pere Ferré

Cabeza del faraón Tutmosis III, de la dinastía XVIII, que preside la entrada a la muestra de CaixaForum. FOTO: Pere Ferré

Los faraones Mentuhotep II y Tutmosis III junto a un rey griego desconocido dan la bienvenida a los visitantes que se adentran en Faraó. Rei d’Egipte, la nueva exposición de CaixaForum Tarragona, que se inauguró ayer y que puede visitarse hasta el próximo 2 de agosto.

Faraó es fruto de una colaboración entre ”la Caixa” y el British Museum, 137 piezas de las que aproximadamente un tercio no acostumbran a mostrarse al público. Un relato que está vertebrado por la figura del monarca del antiguo Egipto como gobernante, guerrero, ser divino, sumo sacerdote y mortal, en su cotidianeidad. Presentada por Glòria Olivé, directora de la institución en Tarragona, contó también con la presencia de la jefa de exposiciones internacionales itinerantes del British Museum, Rosalind Winton, así como con la comisaria del Departamento de Egipto y Sudán del museo británico y comisaria en jefe de la muestra, Marie Vandenbeusch. «El objetivo era descodificar algunas de las ideas que se tenían sobre los faraones. Y hemos querido ir más allá para llegar al día a día de estos reyes. No es algo fácil de hacer porque no quedan tantas piezas y lo que hemos descubierto es menos glamuroso de lo que se podría pensar en un principio», manifestó Vandenbeusch durante la visita inaugural de ayer. Una muestra que se divide en nueve ámbitos y que no se lee de forma cronológica.

Estatua del dios Re-Haractes, reinado de Ramsés II. FOTO: Pere Ferré

La comisaria fue desgranando 3.000 años de esta fascinante civilización a través de algunos de los elementos expuestos, desde estatuas monumentales, relieves en piedra de antiguos templos, papiros, joyas y objetos rituales. De todos ellos, destacó especialmente la figura del dios halcón Re-Haractes que «representa todos los elementos del poder. Muestra el cartucho de Ramsés II, la mejor forma de localizar el nombre del rey en cualquier pieza», afirmó la comisaria. Otras joyas son unos azulejos del palacio de Ramsés III o una pequeña talla en piedra calcárea del faraón Mentuhotep II.

«De lo que se trata es de rascar la superficie, ver que hay un significado más allá de lo aparente», destacó Marie. En este sentido, explicó cómo se representaba el faraón «enorme ante unos enemigos empequeñecidos y abatidos. Pero no era realmente así. Sabemos que perdieron guerras y la importancia de la diplomacia». Así, unos grabados de escritura cuneiforme sobre tablillas de arcilla ponen de relieve la intensa actividad diplomática en la época de Akenatón, de la dinastía XVIII, con Babilonia. «Y es a partir de aquí que se ve cómo era la realidad». Mientras, otro de los papiros contiene «una lista de los muebles del interior de un templo. Sin embargo, nada era definitivo y en rojo apuntaban los cambios de mobiliario que se producían».

La comisaria Marie Vandenbeusch frente a algunos Shabti. Pere Ferré

¿Hombres o dioses? Hombres divinizados. Faraó. Rei d’Egipte muestra también la cara divina de la figura del monarca, estelas en las que aparecen transformados en dioses. «No hemos podido traer todos los dioses pero un ejemplo es la estatua del dios Amón-Ra elaborada en plata, cosa muy poco habitual y recuperada del templo de Karnak, en Egipto». Más allá del faraón, también se recoge la figura de los altos funcionarios como la referida a Senenmut que aparece con la princesa Neferure en su regazo. «La reina Hatshepsut le dio el honor de ser representado, aunque también se puede ver como una cuestión política».

Estatua del funcionario de la corte Senenmut con la princesa Neferure en el reinado de Hatshepsut. Pere Ferré

En este ámbito, precisamente, se observan algunos gobernantes que ocuparon el trono a pesar de no ser egipcios. «Pero todos querían mantener la estabilidad y para conseguirlo intentaban no cambiar demasiadas cosas. Encontramos reyes griegos e incluso a Alejandro Magno, que también se convirtió en faraón por un pequeño espacio de tiempo». Administración, simbología, guerra y diplomacia, la vida de la realeza o los templos... No puede finalizar sin hablar de la muerte. En la parte de la vida eterna destacan los shabtis, esas pequeñas figuras que harían el trabajo del fallecido después de muerto. Por eso algunos se enterraron con centenares de ellas. «Me encantaría tener una, incluso ahora», bromeó la comisaria al respecto. En esta última área también resalta un fragmento de la tapa del sarcófago de Ramsés VI.

En definitiva, un paseo histórico y una ocasión única de visitar una parte del British Museum sin salir de Tarragona.

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