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Fuego y verbenas en Sant Joan

Los actos tradicionales como la Flama del Canigó y la Moscatellada dieron paso a la gran 'cercavila' de fuego
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Las entidades de fuego pidieron al Ayuntamiento cambiar el recorrido, ya que en la Rambla Nova hay más espectadores. Foto: Pere Ferré

Las entidades de fuego pidieron al Ayuntamiento cambiar el recorrido, ya que en la Rambla Nova hay más espectadores. Foto: Pere Ferré

Los protagonistas de la tarde y noche del Sant Joan tarraconense fueron el fuego y la Rambla Nova. A medianoche, este tándem fue el responsable del gran espectáculo pirotécnico, con la presencia de grandes carretillas y la puesta en marcha de la gran hoguera situada delante del Teatre Tarragona, en la que se quemaron los Ninots que pasearon por la ciudad el pasado sábado noche.

Por la tarde fue el turno de los actos más tradicionales, amenazados constantemente por el miedo a que lloviera. Un grupo de corredores que forman parte de entidades vinculadas con la ciudad, transportaron, como ya es tradición, desde la cima de la montaña del Canigó hasta El Serrallo el fuego para encender todas las hogueras de la ciudad –de manera simbólica–. Como cada año, los miembros de la Colla de Diables Voramar del Serrallo-Víbria de Tarragona recibieron a los corredores. Este año la entidad cumple 25 años. Es por esto que el solemne y tradicional acto de la Proclama de la Flama del Canigó tuvo un aire especial: los dos fundadores de los Voramar recibieron un homenaje. En contraposición, el barrio marinero de la ciudad no contó con hoguera a causa de problemas logísticos.

Al mismo tiempo y al otro lado de la ciudad, la Plaça del Ball de Diables también tenía vida. Se celebraba la Moscatellada, un acto organizado por el Ball de Diables de Tarragona desde el año 1984. La intención del acto es «llamar la atención de los ciudadanos, y empezar a calentar motores para la intensa noche de Sant Joan», explicaba Jordi Albe, presidente del Ball de Diables de Tarragona. La entidad repartió entre todos los asistentes un vaso de moscatell y coca de Sant Joan, y también pudieron disfrutar de una tarde de diversión, música y, sobre todo, petardos. En la Plaça del Rei, los Xiquets de Tarragona celebraron una fiesta para los más pequeños con atracciones, hinchables y talleres.

Cambio de recorrido

Minutos antes del correfoc la lluvia se hizo presente en la ciudad. Pero, finalmente, el tiempo respetó el acto central de la noche de Sant Joan. La cercavila de fuego fue protagonizada por el Ball de Diables de Tarragona, el Drac, el Bou, la Víbria, el Griu y la Colla de Diables Voramar. Las entidades invitadas fueron los Diables del Morell y la Colla de Diables de les Borges del Camp. Pero este año todo fue diferente, incluso se respiraba un mejor ambiente entre las colles participantes: está claro que la ciudad de Tarragona está apostando por el fuego. La primera novedad de este año fue el nuevo recorrido de la cercavila. El correfoc empezó en un inmejorable escenario: la Plaça de les Cols. Siguió por la calle Major, pasó por la Baixada Misericòrdia, por el Portalet, Sant Agustí, y finalmente Rambla Nova.

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