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'Guerra' de banderolas políticas en las farolas más codiciadas de Tarragona

En Vidal i Barraquer el PP usurpó el espacio de la CUP, que le hizo retirar carteles. PSC y PP tienen otro conflicto por esos postes

Raúl Cosano

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La CUP requirió al PP para que retirara banderolas en farolas de Vidal i Barraquer. Foto: Pere Ferré

La CUP requirió al PP para que retirara banderolas en farolas de Vidal i Barraquer. Foto: Pere Ferré

Puede parecer una simple farola, una parte prosaica y anodina del mobiliario urbano. Pero ese poste que pasa cuatro años desapercibido se convierte durante las dos semanas de campaña electoral en objeto de deseo de los partidos. 

No es baladí el asunto: la cara del candidato, ahí colgada, frente a un paso de cebra por donde pasan miles de personas o un semáforo en el que se detienen los coches es un reclamo apetitoso para captar el voto. «Los puntos donde puedes colgar se reparten en lotes por sorteo. Normalmente tienes más posibles puntos donde colgar que banderolas, por eso se priorizan espacios de entrada o salidas con mucho tráfico de vehículos, tanto en el centro como en los barrios», explican fuentes del PP. 

En la extensa Tarragona, una de las calles más codiciadas es Vidal i Barraquer, fundamentalmente el tramo más próximo a la Plaça de la Generalitat. Allí, en ese cruce entre un Mercadona y El Corte Inglés, la vida bulle y las posibilidades de ganar apoyos son altas, hasta el punto de que varios partidos se han enzarzado en esa zona. El primer conflicto ha sido entre el PP y la CUP. Los populares colgaron primero sus banderolas en varias farolas de una acera de la calle mientras que los antisistema, cuando fueron a colocar las suyas, se encontraron con que ya estaban las del rival político. También las izaron pero situadas en una posición inferior.

Banderolas del PSC y el PP conviviendo en un mismo poste. Foto: R. C. 

¿El resultado? Una farola ideológicamente hecha un lío, debatiéndose entre el centroderecha y la extrema izquierda. «Era una zona que nos tocaba a nosotros. La calle tiene mucho tráfico y nos interesaba. Fuimos a colgar nuestro material y vimos que ya habían puesto ellos el suyo, así que lo trasladamos a la junta electoral», cuentan desde la CUP. 

El ente requirió al PP esta semana para que retirara el material en unas horas, y así procedió. Pero no quedó ahí la pugna electoral en ese trozo de avenida. El siguiente conflicto ha llegado en la acera de enfrente. Ahí colgó el PP sus banderolas (esta vez sí le tocaba) y se ha topado con, ubicado en la parte baja de la farola, el rostro de Ballesteros y su cartel del PSC. «Nosotros retiramos nuestro material y ahora hemos visto que el PSC ha colgado también donde teníamos nosotros. Ya hemos informado a los socialistas pero no nos planteamos de momento ir a la junta electoral por eso», explican los populares. 

Desde el PSC no se tenía constancia de ese requerimiento. «Si nos dicen algo, tanto algún partido como sobre todo la junta, lo analizaremos», explican los socialistas. La colisión también se puede ver en puntos de la Avinguda Lluís Companys, otro escaparate goloso de innegable influencia. Allí Ballesteros comparte una misma posición con la CUP. 

Los partidos reconocen que, en ocasiones, se pueden cometer errores que lleven a coincidencias en una misma farola, en parte también a cargo de las empresas encargadas de distribuir la cartelería por la ciudad. Desde el PSC narran el funcionamiento del proceso: «En función de los resultados, se hace una rifa y te tocan una serie de calles. Normalmente tienes menos material que puntos donde colgar. A lo mejor tienes 2.000 opciones para escoger y sólo 500 banderolas».

Las zonas concurridas, las calles céntricas, las entradas a la ciudad o los cruces con semáforos son enclaves apetitosos. La Via Augusta, Rambla Vella o Països Catalans, en SPiSP, también son puntos con notorio influjo, igual que Pere Martell o la Rambla Nova. A más votos en los anteriores comicios, más espacio. 

Aunque el reparto es desigual y puede influir la suerte, en principio ningún partido puede quejarse. También se siguen estrategias. No es lo mismo perseguir el sufragio en Bonavista que en Boscos. Se intenta llegar a aquellos distritos en los que es susceptible la influencia y se descartan otros. También se aconseja cierta concentración de banderas –no en la misma farola, claro–, puesto que una aislada apenas tiene efecto.

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