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Tarragona Retos virales

Hablan los youtubers de Tarragona: no todo vale por un ‘like’

Youtubers de Tarragona y Cambrils abogan por «el sentido común y los límites»

Gloria Aznar

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El youtuber tarraconense Ignasi Ortega, ‘Igna’. Monólogos o vídeos de sus viajes son sus apuestas. FOTO: pere ferré

El youtuber tarraconense Ignasi Ortega, ‘Igna’. Monólogos o vídeos de sus viajes son sus apuestas. FOTO: pere ferré

¿Qué supone tener en las redes sociales un like más? ¿Qué están dispuestos a hacer algunos jóvenes para sumar este tipo de reconocimientos? Un estudio de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) pone de manifiesto que uno de los últimos retos virales entre los adolescentes es introducirse un preservativo por la nariz para expulsarlo por la boca.

Lo llaman el «reto del condón» y los médicos ya han alertado de su peligrosidad porque si el látex se queda encallado en las vías respiratorias puede provocar problemas graves, incluso la muerte. Pero no es el último ni el único.

También se hicieron famosos el Tide Pod Challenge, por el que se comían cápsulas de detergente líquido o la Cinderella diet, para conseguir la cintura de una princesa Disney. Afortunadamente, aunque este tipo de comportamientos hace mucho ruido, son solo unos pocos los jóvenes que lo ponen en práctica. 

El youtuber tarraconense Ignasi Ortega Igna (youtube.com/user/ortegasmovie) que lleva un lustro en este mundo, comenta que «muchas veces ves cómo un reto determinado que busca una visita, un like, en ocasiones les lleva a todo lo contrario y se acaba hablando de algo negativo».

Igna manifiesta que «hay que tener un poco de sentido común y saber lo que haces. Cada uno tiene que conocer sus límites como persona».

Uno de los casos más sonados en este sentido fue el del youtuber Reset y las galletas con pasta de dientes que ofreció a un indigente de Barcelona con la intención de burlarse de él y hacerlo viral.

«No se debe mirar como un comportamiento individual, sino como patología social»

La broma le salió mal, pidió disculpas y acabó imputado. O el Mr. GranBomba, con su tristemente famoso caranchoa, quien finalmente vendió su canal.

De la misma manera, los selfies extremos también buscan notoriedad, fotos en lo alto de un edificio, con tiburones o asomados en el borde de un edificio desde uno de los rascacielos más altos del mundo, acciones inconscientes que ya han provocado alguna que otra muerte. 

Contexto social

El psicólogo y profesor de la Universitat Rovira i Virgili (URV) Jordi Tous manifiesta que no hay que mirarlo como un comportamiento individual, sino "basado en el contexto social. Acaban haciendo lo que pide el grupo o lo que creen que le gusta".

Explica que en los años 50 y 60 del siglo pasado, psicólogos experimentales trabajaron sobre este tipo de grupos, pero remarca que la diferencia sustancial es que «antes eran presenciales, más limitados de personas y cerrados» y lo contrapone a las redes sociales, a los grupos abiertos, donde entra gente que no se conoce directamente.

Tous comenta que «la necesidad de gustar se multiplica y se buscan pautas que no son referentes directos. Si además, el feedback que se recibe son ánimos para hacer una determinada acción, el efecto es demoledor».

En cualquier caso, incide en que es una «patología social», que nada tiene que ver con tarados individuales. Son cosas que se han podido hacer toda la vida, pero magnificadas. Para evitarlo, Tous aboga por «sensibilizar, informar de que todo no vale y buscar referentes directos» como amistades o padres.

Ana Belén López, mánager de su hija menor en Cambrils, que dispone del canal Aitana y compañía, cuenta que «cuando pasan este tipo de cosas, los primeros en indignarse y debatirlo son los miembros de la comunidad youtuber».

Ana Belén es también madre de los trillizos que triunfaron con su canal Trillizos0201 quienes en este momento «han hecho un parón para cambiar los tipos de vídeos, de acuerdo con su edad».

Son canales de entretenimiento, como, a su manera, también lo es el de Igna, quien ha puesto en práctica retos como el de los acentos, el de intentar no reír o incluso, como él mismo indica «para hacerlo interesante, la depilación con cera».

Como concluye Igna, en definitiva, de lo que se trata también en el mundo virtual, es de tener «valores, límites éticos y morales».

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