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"Hay más psicópatas de los que creéis"

El Centre Penitenciari Obert de Tarragona acogió ayer la presentación de 'Sense cadàver', el libro que cuenta la histori a de Ramón Laso, condenado por la muerte de su mujer y su cuñado en 2009

Francisco Montoya

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La editora, Mireia Lite;el catedrático Jordi Nieva;la autora del libro, Fàtima Llambrich;y Carlos Enrique López, ayer durante la presentación en el salón de actos del Centre Penitenciari Obert de Tarragona. Foto: F.M

La editora, Mireia Lite;el catedrático Jordi Nieva;la autora del libro, Fàtima Llambrich;y Carlos Enrique López, ayer durante la presentación en el salón de actos del Centre Penitenciari Obert de Tarragona. Foto: F.M

Un libro de no-ficción pero «con alma de thriller», tal como lo define la editora, Mireia Lite. Así es Sense cadàver (Ara Llibres), la obra en la que la periodista Fàtima Llambrich (L’Ametlla de Mar, 1980), conocido rostro de la crónica de sucesos en TV3, repasa la historia de Ramón Laso, condenado a 30 años de prisión por la muerte de su pareja y de su cuñado en 2009, pese a que nunca aparecieron ni siquiera los cuerpos.

«Ni los cuerpos ni nada. Es que no había nada. Ni rastros biológicos, ni confesión... Ninguna prueba directa», destacaba ayer, todavía admirado pese a lo mucho que conoce el caso, Jordi Nieva, el catedrático de Derecho Procesal de la Universitat de Barcelona y encargado de presentar la obra. El acto no podía tener un emplazamiento más simbólico:la antigua cárcel de Tarragona, ahora centro penitenciario de régimen abierto. Fue precisamente en el inmueble de la avenida República Argentina donde la autora y el condenado mantuvieron tantas y tantas horas de conversación en las que se basa buena parte del libro –y que recoja la versión del condenado es desde luego uno de sus muchos atractivos–.

Un caso único porque, a falta de pruebas, se tuvo que basar en indicios. Sólidos, desde luego, pero la decisión constituye igualmente un hito procesal en España del que no se conoce precedente. De ahí la admiración de Jordi Nieva por lo bien que los investigadores hicieron su trabajo. No dejó de repetirlo durante su magistral intervención, experta y académica, pero también inteligible y apasionada.

No se trata sólo de «cómo la autora cambia de registro, porque ni es una novela, ni un ensayo, ni un diario, sino una mezcla de todos ellos, a pesar de lo difícil que es ir pasando de uno a otro». No se trata tampoco de «cómo consigue mantener el suspense hasta el final». Ni siquiera es únicamente el hecho de que «a lo largo de todo el libro, Fàtima no toma partido». «Y, aunque no lo he hablado con ella, estoy seguro, porque es una persona humana, de que tiene una opinión (sobre si el condenado es en verdad culpable). Pero ella no la da. Deja que sea el espectador quien se construya la historia».

Tampoco es sólo «cómo consigue explicar el lado humano del trabajo policial, sin quedarse sólo en lo superficial». Ni siquiera es el hecho de que contribuya a divulgar la tarea de la Administración de la Justicia, algo por lo que el presentador confiesa sentir «obsesión» («En la calle todo el mundo sabe qué es una rinoplastia y en cambio no conoce conceptos básicos del Derecho», lamenta).

Nada de eso, que ya es mucho. Lo más brillante de Sense cadàver, a juicio del profesor Nieva, es cómo logra retratar a Ramón Laso. «No había visto nunca descrita la mente de un psicópata como en este libro», sentenció ayer, para precisar: «Un psicópata es una persona totalmente normal, a menudo divertida, simpática, cercana, suelen ser líderes...»

Haberlos, ‘haylos’

¿Qué es, pues, lo que les diferencia del resto? «Que tienen un sentido exagerado de su interés personal. Les delata su falta de empatía, que no hacen nada que no sea en beneficio propio. Y con este libro descubriréis, sin mitificaciones, lo que es un psicópata». Y ojo, matizó Nieva: que psicópatas «hay más de los que creéis, lo que pasa es que la mayoría por suerte no mata».

Una incómoda realidad, a menudo ignorada:que haberlos, haylos. Escalofrío que la autora persigue intencionadamente trasladarle al lector: «La pregunta que espero que uno se haga al terminar el libro es: ‘¿si yo hubiera conocido a Ramón Laso fuera del centro penitenciario, sin saber nada de él, qué vínculo habría establecido con él?». Imaginen.

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