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Inaugurada la primera iglesia mormona en Tarragona

La capilla está ubicada en la calle Doctor Mallafré Guasch y pertenece a la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

CARLA POMEROL

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El Obispo hablando en el atril, ayer, en la ceremonia de inauguración. FOTO: PERE FERRÉ

El Obispo hablando en el atril, ayer, en la ceremonia de inauguración. FOTO: PERE FERRÉ

Tras años y años persiguiendo un sueño, ayer finalmente se cumplió. Los miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días inauguraban ayer la primera y única capilla mormona en Tarragona, conocida entre la comunidad como Centro de Estaca. Este majestuoso edificio está ubicado en la calle Doctor Mallafré Guasch, delante del Hospital Joan XXIII. La comunidad cuenta con más de 400 miembros en la provincia, aunque no todos pudieron asistir en el acto que se celebró ayer. Los organizadores retransmitieron en directo la ceremonia a través de Zoom para que toda la comunidad viviera el gran momento, pese a las restricciones de la Covid-19.

Se trata de la culminación de muchos años de lucha por construir una iglesia mormona en la ciudad. Tal como explicó durante el acto el gerente de propiedades regional, Josué Sánchez, «el inicio de este viaje se remonta a finales del año 2002, cuando nos dirigimos al Ayuntamiento para hacerles saber nuestra intención de adquirir un terreno público». A partir de entonces se abría un abanico de posibilidades que, por una cosa o por otra, el proyecto acababa en nada. Finalmente, el solar escogido fue el de la calle Doctor Mallafré Guasch y, a principios de 2016, la comunidad conseguía la licencia de obras para poder empezar los trabajos.

La Iglesia cuenta con cinco plantas, dos de las cuales son subterráneas y están destinadas a aparcamiento. En el primer piso se encuentra la oficina del obispo, la pila bautismal y algunos salones. En la segunda planta hay el salón sacramental –donde se celebró la ceremonia de inauguración– y el cultural, donde se harán conferencias. El último piso está dedicado a las oficinas de la Estaca –así le llaman a lo que sería la administración central–. Además, el recinto, que cuenta con unos cuatro mil metros cuadrado, también tiene canchas deportivas y zonas para el ocio.

En estas instalaciones se llevarán a cabo actividades religiosas y también culturales. Además, los responsables de la Iglesia insisten en qué la capilla está abierta a toda la ciudadanía para celebrar cualquier tipo de acto cívico. A modo de ejemplo, la comunidad pone el equipamiento al servicio de las administraciones en la lucha contra la Covid-19. Ya lo hizo cuando se necesitaba descongestionar los hospitales al principio de la pandemia, y también lo hace ahora ofreciendo la capilla como centro de vacunación masiva.

Este centro de reuniones, que se caracteriza por su majestuosidad y modernidad, está financiado por los mismos miembros de la Iglesia, quienes contribuyen con la comunidad donando el 10% de sus ingresos.

«Un camino para toda la vida»

La parte más emotiva del acto llegó con el testimonio de la primera bautizada por la comunidad en Tarragona, Rosa Cartanyà. Conoció la Iglesia gracias a los misioneros en el año 1979. «El día que tenían que venir a casa, se quemó nuestro hogar. Desde ese día, estuvieron a nuestro lado», explicaba Cartanyà, quien recordaba que «en un mes estábamos listos para ser bautizados. Lo hicimos en una playa». Este testimonio asegura que «fue algo muy hermoso. Sabía que iniciaba un camino que iba a durar toda la vida». 42 años después, lo confirma.

En el acto participaron también las principales autoridades de la comunidad en la zona, como son el Obispo, Carlos Gómez, y el presidente de la Estaca, Ferrán Silvestre.

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