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InCrescendo a la búsqueda de pequeñas voces

Tarragona. El coro de cámara InCrescendo busca nuevas caras de entre 6 y 18 años para crear tres grupos infantiles y juveniles

JÚLIA VIDAL

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El grupo de niñas y niños que participó en el taller, acompañados de la profesora Sílvia Virgili. FOTO: ALBA MARINÉ

El grupo de niñas y niños que participó en el taller, acompañados de la profesora Sílvia Virgili. FOTO: ALBA MARINÉ

Un nuevo proyecto musical abre sus puertas a las voces más pequeñas de Tarragona. El coro de cámara InCrescendo tiene ganas de ampliar la familia, y es por eso que buscan a niñas y niños de entre 6 y 18 años para formar parte de tres nuevas corales, que irán a cargo de la profesora Sílvia Virgili y la componente del grupo Esther Olivé. 

La coral llevaba tres años con la inquietud de hacer algo nuevo, pero el proyecto cobró vida con su décimo aniversario el año pasado. «Hicimos un ciclo de conciertos con todas la corales de Tarragona, y nos fijamos en que de 25 corales que había en activo, sólo dos eran infantiles», explica el presidente de la entidad, David Allue. Con el objetivo de llenar este vacío a nivel coral infantil, «nos hemos retado a ofrecer algo más». 

Para ello, el pasado viernes organizaron un taller para todos aquellos jóvenes que tuvieran curiosidad por la actividad. En él trabajaron todos los niveles del canto coral: empezando por la melodía, pasando por el cojín de la harmonía, y finalmente el ritmo, que estudiaron con una actividad de bodypercussion en la que movieron el cuerpo entero. 

Durante el taller, prepararon un pequeño concierto para el final de la jornada y así sorprender a las madres y los padres. Crearon un ambiente festivo y alegre acompañados de los componentes del InCrescendo, que también participaron en las piezas. Experimentaron así el cantar en público y demostraron todo aquello que habían aprendido, incluido el bodypercussion, que ayudó a que se soltaran des del primer momento.

Muy buenas sensaciones
El taller recibió a catorce niñas y niños dispuestos a cantar y pasar una tarde especial. «Ha sido una experiencia nueva y el resultado ha sido fantástico», comentaba emocionado David Aulle. 

Los pequeños aprendieron, mediante juegos y actividades, técnica musical, educación vocal y corporal, y organización coralística. Pero sobre todo, los valores que la música transmite a las personas: «Con el canto coral queremos destacar sobre todo la cultura musical y el valor de la colectividad», explicó el presidente. 

Laia y Gisela Vicient fueron dos de las participantes en la actividad, y lo comentaban contentas al salir: «Cantar me hace feliz», explicaba Gisela. «Hacía tiempo que no cantaba en formato coral y me lo he pasado muy bien», añadió su hermana Laia.

Un coro ecléctico
La entidad se define como «ecléctica»: no se centra únicamente en un estilo musical, sino que le gusta experimentar y familiarizarse con la técnica que requiere cada uno. Se considera un grupo amateur con ganas de aprender y mejorar cada día. 

El presidente define la iniciativa como un reto: opina que el canto coral es aún una tarea con muchos prejuicios. «Es una continua batalla para romper con estos estereotipos, porque es una actividad con muchas posibilidades». 

Aún así, desde la entidad se prevé un resultado positivo después del taller del viernes, y si están en lo cierto, la entidad empezará una nueva temporada el próximo octubre con tres corales nuevas, dos infantiles y una juvenil, y con nuevos objetivos a alcanzar.

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