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Tarragona ENTREVISTA

Jordi Sánchez: "Me encanta trabajar para el público"

El actor catalán presentará el espectáculo ‘La noche es comedia’
con Nacho Guerreros este sábado 13 de julio en Tarragona

Elisenda Rovira

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Jordi Sánchez.

Jordi Sánchez.

Para algunos siempre será Lopes, el compañero de piso de David en Plats bruts; otros lo conocerán como Antonio Recio, el pescadero de La que se avecina. Jordi Sánchez y su larga trayectoria en cine, televisión, teatro y monólogos llegan este sábado con La noche es comedia, a las 21 horas, en el Palau Firal i de Congressos de Tarragona. El actor presentará el espectáculo junto con su compañero Nacho Guerreros.

¿Qué le ha llevado a hacer monólogos?
No hago teatro porque el rodaje en la televisión no me lo permite. Lo único que puedo hacer de vez en cuando en el ámbito teatral es este formato de monólogos. Entre las películas y la televisión, cuando tengo un hueco me puedo dedicar a ejercer de presentador.

¿Qué puede vivir el público de ‘La noche es comedia’?
Nacho y yo somos los presentadores de un espectáculo con cuatro monologuistas que funciona como un tiro. Desde el primer monólogo la gente entra a saco, y va in crescendo hasta el final. Llevamos muchos bolos y la gente sale encantada del teatro.

¿Qué temáticas engloba el espectáculo?
Las temáticas no van enlazadas. Cada monologuista habla de lo que a él le interesa, uno habla de la familia, otro de sus relaciones sexuales… nosotros hacemos una introducción y de paso vamos montando nuestra historia.

Además de en ‘La que se avecina’, ha trabajado anteriormente con Nacho Guerreros en espectáculos de monólogos. ¿Qué les une?
Somos un buen tándem. Es como quien presenta un concurso y después va a presentar otro. No hacemos monólogos, sino que presentamos el show y somos los nexos entre las intervenciones. Tenemos nuestra historia propia.

¿Cuál es el reto de cada función para enganchar al público?
El secreto está en hacer una buena o una mala función. En este caso, es buena. Se trata de que el cómico sea suficiente empático para enganchar al auditorio de cada función. La gente sale contenta como unas castañuelas.

Tanto Lopes como Antonio Recio han sido personajes muy duraderos en la televisión. ¿Qué lo ha hecho así?
El personaje no lo mantienes tú, lo mantiene el público. Él es quien decide lo que va a durar: si el personaje o la serie no gustan, las productoras te mandan a paseo.

¿Cree que han tenido un impacto en el público?
Yo espero que Recio no haya tenido mucho impacto social, es un personaje complicado que yo no querría conocer en la vida si no fuera a través de una televisión.

¿A qué se refiere con complicado?
Recio es homófobo, xenófobo, fascista… tiene todos los defectos humanos concetrados en un personaje. Me encanta representarlo porque tiene muchos chistes en una misma página, pero su personalidad es muy desagradable.

La personalidad de su personaje en ‘Plats bruts’ era antagónica.
Nada tiene que ver Antonio Recio con Lopes. Al segundo yo mismo lo escribía. Han sido dos personajes diferentes que lo único que tienen en común es que han gustado al público, que es lo que tiene que ser.

¿Es difícil mantener durante tantas temporadas un mismo personaje?
Pues no, al final el público es el que manda, siempre ha sido así. Forma parte de mi oficio y a mí me encanta trabajar como actor. Cuando algo no funciona, vamos a otra cosa mariposa. Yo trabajo para el público.

Se ha movido mucho en el mundo de la comedia, ¿por qué?
Siempre he hecho comedia porque la gente tampoco es muy original, y cuando te ven hacer una comedia te llaman para otra. Yo soy actor, no soy cómico. Me gusta hacer de todo, y he hecho prácticamente de todo.

¿Le queda algún personaje pendiente por hacer?
Muchos, los actores tenemos la suerte de avanzar al igual que la edad. Mientras tenga ganas y pueda hacerlo, aceptaré personajes de los cincuenta para arriba y hasta los noventa.

Además de actor, también es el autor de distintas obras. ¿Cuál es la diferencia entre actuar y escribir?
Cuando escribes estás solo en tu casa y no hay nadie contigo. Bueno, en mi caso escribo con otra persona, mi socio Pep Anton Gómez. Es un trabajo muy solitario pero a la vez muy agradable, si no no lo haría. En un plató, en cambio, tienes 80 personas. Son dos trabajos que no tienen nada que ver para personalidades muy diferentes, a mí me gusta cambiar.

¿Qué le ha marcado a lo largo de su carrera?
No hay una obra que te marque. Hay autores que te gustan, a mí me gusta Shakespeare, directores de cine como Woody Allen que son referentes en el relato de las historias y luego temas sobre los que te gusta más escribir. Es la combinación de muchas cosas.

¿Ha notado cambio en su vida profesional después de la aparición de las redes sociales?
Cuando terminas un capítulo, las redes se encargan de juzgar si le ha gustado al público o no. Es un punto de encuentro también para los que quieren ofender. Que no te guste un actor no te da derecho a insultarlo. He tenido bastante suerte.

¿Cómo era antes?
El feedback lo recibíamos por la calle, la gente nos daba su opinión verbalmente. Antes en lugar de fotos se pedían autógrafos proque no estaba el selfie.

¿Le cuesta compaginar la vida familiar con la profesional?
Todos los trabajos implican tiempo físico y dedicación. Yo vivo mucho en el AVE y solo gravo en Madrid cuatro días a la semana. Se trata de arañar tiempo para estar en casa. Mi familia y yo nos hemos acostumbrado a vivir así y no estoy horrorizado para nada.

¿Merece la pena?
Merece la pena poder dedicarse a lo que más te gusta sin perjudicar a nadie.

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