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La barba alza la peluquería masculina

La nueva y vieja escuela. Los negocios tradicionales y modernos agradecen a la moda ‘hipster’ un cambio de hábitos que se traduce en más actividad 

Agnès Llorens

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Negocios clásicos como el del carrer Merceria de la Part Alta siguen en activo. FOTO: DT

Negocios clásicos como el del carrer Merceria de la Part Alta siguen en activo. FOTO: DT

La moda de las barbas pobladas que la tendencia hipster impone desde hace unos años ha llegado para quedarse durante un tiempo y ha sido un catalizador para el negocio de la barbería tanto de la vieja como de la nueva escuela. Así lo confirman tanto los barberos de Tarragona más veteranos como aquellos que han abierto su negocio más recientemente, que coinciden en afirmar que la moda de cuidar el vello del mentón –alimentada por los todopoderosos filtros de Instagram– ha allanado el camino para consolidar un sector en auge como es el de la peluquería masculina, lo que ayuda a consolidar nuevos negocios y a mantener aquellos comercios que van por el camino del centenario.

Tanto en nuevas como viejas barberías conservan su signo de distinción en la puerta y el gusto por el trato con los clientes y en trabajo perfectamente ejecutado.

Veteranos en estética

«Lo cierto es que el gusto por la barba larga ya lo vivimos hace tiempo. Ahora ha vuelto, pero como nosotros ya estábamos allí, simplemente hemos vuelto a recuperar la práctica», explica Francisco Gallinat, que hace 53 años que lleva las riendas de la barbería de la Rambla Vella de Tarragona, una auténtica institución del oficio que, a través de sus puertas azul cielo, muestra todo un mundo anclado en el pasado.

Para el responsable de este negocio, el auge de nuevos negocios que se centran en el cuidado del peinado masculino es un foco de competencia que, por suerte «no amenaza nuestro trabajo, ya que contamos con una clientela muy estable, que se ha mantenido a lo largo de los años».

Una opinión similar esgrime el responsable de la barbería del calle Merceria que, ubicada en la Part Alta de Tarragona, cumplió en 2015 el centenario de su actividad retocando la imagen de los hombres de Tarragona. El actual regente del local lleva en activo más de 35 años y se manifiesta que en la misma línea que su homólogo de la Rambla Vella, cuando apunta que el perfil clásico de la clientela «son personas que hace muchos años que vienen. De hecho tenemos la posibilidad de ver como el mundo pasa por delante nuestro y comprobar que los niños a los que hace años les traías su sillita especial, ahora traen a sus hijos».

Frente a su silla clásica de barbero y en un espacio en el que sobresalen instrumentos de todo tipo y viejas muestras de frascos y lociones, el responsable de la barbería destaca «el ligero aumento de trabajo que se deriva de todas aquellas personas que se han decidido a cuidar de su barba, un servicio que estábamos acostumbrados a prestar y que ha vuelto con fuerza», mientras destaca como principal baza de su ocupación el hecho de «poder tratar con las personas y seguir aprendiendo de ellas».

Mucho más que recortar

Lo cierto es que una barba larga precisa cuidados específicos. Así lo aseguran todos los barberos preguntados, en especial los responsables de negocios ya concebidos como templo de los cuidados masculinos, que se erigen como la continuación de las barberías más clásicas. «El concepto del cuidado masculino ha cambiado con el tiempo y de la barbería hemos evolucionado a un concepto de estética masculina mucho más amplio, en el que los hombres ya no tienen miedo a cuidarse y piden servicios más específicos, lo que hace evolucionar el sector», explica Miguel Gigar, que desde hace 4 años ha abierto una barbería en la calle Sant Francesc en la que tratan a hombres en exclusiva.

«La tendencia de las barbas pobladas ha revitalizado un sector clásico como es el de la barbería», apunta Gigar, que defiende que, detrás de la moda y de las editoriales, se esconde un cambio de tendencia –la del hombre que se ocupa de su aspecto– que ha llegado para quedarse.

La misma opinión comparte Javier Gijas, que desde hace dos décadas se dedica al sector y ha podido detectar un cambio que muestra la barba en la cúspide, pero que esconde toda una filosofía. «Antes ni se mostraban fotos de hombres en las peluquerías y ahora vemos como el número de locales dedicados a los hombres en exclusiva vuelven a renacer», detalla. Gijas es de la opinión que con el auge de las barbas pobladas se ha alimentado todo el sector de los cuidados del hombre.

«El sector masculino tiene ganas de cuidarse y, a partir de la barba, cada vez se piden más manicuras y tratamientos faciales. Se dedican tiempo», explica, mientras augura –al igual que el resto de profesionales– que la barba poblada, la moda de cuidarse cada vez más y el negocio de la barbería tienen vida para rato.

 

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