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La economía de Tarragona se recuperará a finales de 2022

La mejoría de 2021 no bastará para volver a los niveles precrisis y habrá que esperar año y medio para un resurgimiento total. La digitalización y la sostenibilidad, claves para sobrevivir

Raúl Cosano

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Comercios en la calle Sant Agustí, en el centro de Tarragona. FOTO: PERE FERRÉ

Comercios en la calle Sant Agustí, en el centro de Tarragona. FOTO: PERE FERRÉ

La recuperación plena de la economía tarraconense tardará en llegar. Será a diferentes velocidades, según los sectores, y no se vislumbra completa hasta finales de 2022, casi dos años y medio después del estallido de la pandemia, en marzo de 2020. A pesar de las perspectivas algo más optimistas para este 2021, la honda recesión provocada por el virus retrasará un año y medio la vuelta a los niveles económicos que había en 2019, antes del coronavirus. Así lo desgrana el informe de coyuntura económica del Camp de Tarragona y las Terres de l’Ebre, sobre el cuarto trimestre de 2020, un documento de diagnóstico impulsado por organismos clave del territorio como las cámaras de comercio, la Diputació de Tarragona o la URV.

Evolución del número de parados por comarcas en Tarragona

El análisis recalca que será necesario «un elevado esfuerzo de adaptación a una nueva vía de crecimiento» y que algunos cambios que ha generado el virus se quedarán y obligarán a readaptarse a las empresas. «Si consideramos la salida de la crisis en áreas más amplias, parece que hasta finales de 2022 no llegaremos a los niveles de actividad de 2019 en la zona, un hecho que vendrá acompañado de cambios en las particularidades de la oferta que obligarán a hacer un esfuerzo importante de adaptación de la actividad productiva», expone el documento. Los cambios de expectativa de la demanda serán decisivos, con especial énfasis en los procesos de digitalización y sostenibilidad, dos tendencias acentuadas en la época de la Covid-19.

Esperando a 2022

Los informes de BBVA Research indican que los plazos son largos, sobre todo en Tarragona y, por extensión, en Catalunya, entre las regiones más afectadas: «El avance en la inmunización y las políticas expansivas impulsarán el crecimiento desde mediados de 2021». Esa proyección establece que en Catalunya «el PIB aumentará el 5,9% en 2021 y el 7,2% en 2022 apoyado en el incremento de la demanda turística, los fondos europeos y la capacidad productiva sin utilizar».

Hay algunos frenos que obligan a poner el foco más en 2022 que en 2021. «Ahora estaríamos en una situación realmente trágica si no fuera por los ERTE. En los próximos meses vendrá una situación de normalidad, con la bajada del virus, el aumento de la vacuna y el incremento de la movilidad. Pero cuando hayamos entrado en esa situación, nos podemos encontrar con que muchas empresas hayan perdido la capacidad productiva que tenían y tengan que empezar de nuevo, lo que puede hacer que muchos ERTE se conviertan en ERE y eso puede abocar a unas cifras de paro muy superiores a las actuales», radiografía Joaquim Margalef, catedrático de la URV del Grup de Recerca d’Indústria i Territori.

Incremento del desempleo por regiones

El balance de 2020 es demoledor en Tarragona, que sufrirá un caída del PIB mayor que Catalunya y España. El impacto de la pandemia fue brusco. «Hace un año éramos optimistas, porque a partir de 2016 nos empezamos a recuperar de la crisis de 2008-2009, e iniciábamos 2020 con unas perspectivas bastante optimistas. Nunca hubo una caída tan grande, ni en 2008. Ahora las perspectivas no son tan pesimistas como en 2020, pero no lo son lo suficiente para llegar a los niveles precrisis», añade Joaquim Margalef. Tanto la propia URV como los agentes económicos coinciden en que, una vez controlada la pandemia, «el consumidor actuará de una forma diferente, ya que el demandante estará más acostumbrado a hacer pedidos ‘on line’, tendrá otras maneras de comprar, así que todo pasará por un proceso de informatización y digitalización», como indica Margalef.

Un futuro incierto

«La digitalización es clave. Hemos segmentado y atraído mercados concretos», explica Miguel Ángel González, gerente de Parc Central. Él apunta algunas de las tendencias que se deberán tener en cuenta en esa recuperación prevista. «El futuro es incierto todavía. No sabemos cómo se va a comportar el consumidor. Sabemos que le gusta el comercio ‘on line’, que demanda inmediatez en el servicio, que prefiere el precio más barato que la calidad y que ha reducido sus expectativas».

El impacto en el comercio ha sido alto, pero el sector tira de optimismo para pensar en la recuperación. «Hemos aprendido, en las aperturas y los cierres, que el cliente cada vez hace compras más directas. La compra es muy meditada. El consumidor ha reducido su estancia media en los locales, ha aumentado su ticket medio y está muy sensibilizado para saber cómo está el establecimiento gestionando la pandemia. También le importa mucho la sostenibilidad», añade González desde Parc Central, que apunta a la necesidad de «flexibilizar el trato con el cliente» al tiempo en que aprender a dirigirse a él: «Seguimos estando en la mente de los consumidores, pero está claro que la atención física no será suficiente. La inteligencia artificial nos tiene que ayudar a conocer la demanda y satisfacerla». El máximo responsable de Parc Central sostiene que «el 58% de los clientes nos llegan en los cinco meses» de la temporada alta, «así que debemos especializarnos en atender a este tipo de público», al tiempo en que se plantea poder alargar hasta los nueve meses esa campaña.

La preocupación sigue instalada en la economía, junto con dosis de descontento. Las cámaras de la provincia y el mismo comercio han clamado insistentemente por la apertura de la movilidad. «El esfuerzo de la restauración y las tiendas ha sido muy importante. Tampoco se ha tenido en cuenta el equilibrio territorial. No es lo mismo la movilidad en el Barcelonès que en el Priorat. Ha faltado esa sensibilidad para sectores que han hecho inversiones importantes y que no se han visto compensadas. Estas medidas tan restrictivas son muy cuestionables», concluye Paco Lari, tesorero de la Cambra de Comerç de Reus.

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