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La golondrina de Lluís vuelve a ‘zarpar’

El Serrallo. La Covid-19 ha dejado amarrada la embarcación Tarragona Blau durante más de tres meses. El próximo sábado, 4 de julio, vuelve a su actividad habitual

CARLA POMEROL

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Lluís Palau y su hijo junto a la golondrina, que reanudará su actividad esta próxima semana. FOTO: ALFREDO GONZÁLEZ

Lluís Palau y su hijo junto a la golondrina, que reanudará su actividad esta próxima semana. FOTO: ALFREDO GONZÁLEZ

La pandemia lo paró absolutamente todo. También las excursiones marítimas a bordo de la golondrina Tarragona Blau. Su patrón, el serrallenc Lluís Palau, anuncia que, a partir del próximo fin de semana, la embarcación se pone de nuevo en marcha. Han sido casi tres meses muy duros para esta pequeña empresa. Ahora, vuelven con más fuerza que nunca para seguir mostrando las virtudes del mar. Para entender la golondrina, es importante conocer a su fundador.

Lluís Palau ha dedicado la mayor parte de su vida a la pesca. A los 15 años ya se montó en una embarcación y a los 20 la dirigía. La nave en cuestión acabó vendiéndose y, durante un tiempo, trabajó en la barca de un buen amigo. Al cabo de unos años, compró una de propia y la remodeló entera. «Dicen que soy experto en convertir cosas viejas en nuevas», explica Palau. Más adelante quiso hacer un cambio en su vida. «La intención era salir a la mar, pero de otra manera», recuerda Palau, quien añade que «los pescadores nos ganábamos bien la vida, pero no era vida. Para vivir no necesitamos tanto. Siempre nos hemos sentido muy perseguidos».

Así que compró otra embarcación y la acicaló. Era noviembre de 2003 y en la Costa Brava y en las Islas Baleares, las golondrinas estaban en pleno apogeo. Entonces Palau cumplió uno de sus sueños: la golondrina Tarragona Blau, que salió a navegar por primera vez en marzo de 2004. Desde entonces, la embarcación es una de las joyas más preciadas de El Serrallo. Está amarrada en Voramar, a la altura del restaurante L’Àncora.

La golondrina solo descansa dos meses y medio al año aproximadamente, cuando Palau aprovecha para ponerla a punto: pintarla, pasar revisiones e inspecciones y arreglar algún desperfecto en el varadero.

Quien se sube a la golondrina debe saber que va a descubrir los secretos más bien guardados del mar. La mayoría de visitantes son grupos o entidades. Después de una ruta completa por las instalaciones del Port de Tarragona, Palau ofrece a bordo una comida, un ranxo mariner. Mejillones, langostinos, fideuà y, de postre, coca con chocolate. Tarragona Blau tiene un contrato con la Autoritat Portuària, lo que permite que los colegios de la ciudad puedan disfrutar de un paseo en golondrina.

Y llegó la Covid-19

La llegada de la Covid-19 también ha paralizado la actividad de la golondrina. Recién salida del taller, como nueva, la embarcación llevó a cabo siete u ocho paseos con algunos grupos de alumnos, a principios de marzo. El estado de alarma obligó a amarrar la nave por unos meses. «La golondrina salió del varadero en enero, cuando pasó las inspecciones necesarias. Teníamos todas las programaciones de primavera y verano hechas y, de repente, todo quedó parado», explica Palau, quien añade que «estos últimos meses no han sido fáciles. Cuando veíamos que habían pasado dos meses y todo estaba igual, nos desesperábamos. Además, tenía muchas horas libres, lo que me permitía dar vueltas a la cabeza». Su mayor miedo ahora es que haya un rebrote y la embarcación se vea obligada a parar otra vez.

El relevo

Después de unas semanas muy duras, la golondrina volverá a zarpar el próximo sábado 4 de julio. «A partir de entonces, ya nadie nos parará. Volvemos con mucha ilusión y ganas de dar lo mejor de nosotros», asegura. Palau habla en plural porque su hijo de 26 años –también se llama Lluís– está encantado con la iniciativa que impulsó su padre. Ya tiene todas las titulaciones necesarias para poder capitanear la golondrina. «Es un orgullo para mí ver como mi hijo continúa al frente», apunta Palau.

El próximo sábado día 4 de julio, la golondrina Tarragona Blau vuelve a la carga. Eso sí, con todas las medidas de seguridad requeridas por las autoridades.

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